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sábado, 16 de septiembre de 2017

A TODO VOLUMEN


El vigor tiene sus días contados, como la insalvable juventud. Mientras tanto, mejor pasar los dos fugaces regalos a todo volumen. Se pasan rápido, con más razón para no dejar nada que llevarse cuando huyan. He estado en fiestas que han durado más. Cuando crees haber aprendido la coreografía de la despreocupación, te encuentras a solas haciendo el payaso en medio de la pista y al equipo de limpieza pidiendo entre risas que vuelvas a casa, si el ridículo más absoluto te lo permite. Bailar tiene sentido si hay música. El dolor tiene su sentido tras un golpe. Pedir la última copa en un bar cerrado hace horas, no. Igual, quedarse fuera de la hoguera siendo fuego, es un inútil e irreparable gasto. Si estás en esa dulce temporada donde el fruto grita de esplendor, no lo dejes caer sin haber recibido profundas dentelladas, tan desesperadas que dejen a la satisfacción vacía de deseo en su totalidad. Mientras dure, mejor gastar los orgasmos que nos tocan cuando los órganos sean cañones que disparan, que cuando sean tuberías sin presión que lánguidamente derraman el recuerdo de un plácido líquido que una vez fue devastador oleaje. La música se escucha cuando hay un medio capaz de transportarlo, cuando hay una húmeda joven oreja esperando con ganas de morir de placer al convertir la física presión sonora en percepción divina e irreal en un joven cerebro todavía sin pudrir. Entonces y solo entonces, mejor a todo volumen.
En todo esto, hay una paradoja. Si consigues llegar vivo y disfrutado a casa cuando la fiesta parece haber acabado, comienza otra tan interesante y divertida que, yo al menos, no me pienso perder.           

jueves, 7 de septiembre de 2017

CARICIAS Y GOLPES


Las historias se escriben con lo real y con lo imaginario. La juventud es una dulce promesa destinada a no cumplirse. El vigor más resplandeciente acabará lánguidamente opaco. Allí donde la belleza explota inacabable, retozando ingenua, crecerá la mugre. Es difícil mantener el tipo mientras se va cayendo. La misma tierra que sirve de patio de colegio para acariciar alegremente pequeños pies de tierna carne servirá como morgue para recibir sus descompuestas extremidades cuando la hora del recreo termine. La relatividad es el único concepto en el que caben las caricias y los golpes. Según donde se fije el punto de vista, habrá placer o dolor. Cualquier paraíso que se precie oculta un infierno en toda regla. Los motivos para el entusiasmo son intercambiables también con la depresión. Pasarán infinitas almas y no se podrá distinguir si sus huellas pertenecieron a cuerpos malditos o bondadosos. Entre la infección y la salud solo hay una transmisión patrimonial, y si el nuevo dueño paga sus impuestos, colabora con el bien común. Si hay estupidez en el mundo es porque hay estúpidos. Si hay sensatez en el mundo es porque hasta la imbecilidad tiene sus fallos. De nada sirve esquivar las pequeñas trampas si al final hay un enorme socavón insalvable inventado por un charlatán sin escrúpulos que, solo Él ríe sus gracias. Tanto esfuerzo por construir belleza, soportando golpes y caricias, para no conseguir ni un ápice de frescor en este lodazal de locura. El suicidio no sirve. Quizá, mentir. Imaginar que hay vida en el sueño. Que el sueño es la vida. Quizá ahí, y solo ahí, lo real no llegue.      

jueves, 31 de agosto de 2017

RESUMEN 2


Cuando te enfrentas al acto final solo quedan dos opciones, o inventar lo que fuiste, o extender juntando sin miedo las miserias y la escasez de aciertos que a lo largo de los años se han tenido. Ninguna elección me parece mejor, es más, la única buena solo es la tuya, aunque para los demás no lo sea. Si aceptas con orgullo tus convicciones, tendrás ventaja en el adiós y con plenitud diáfana podrás decir que no has vivido como un muñeco. Para ganar la dignidad primero hay que perderla. Para dirigir tus pasos hay que pisar en firme hasta cuando ya no hay camino. Hacerlo a tu manera supone tragar más de lo que tu cuerpo puede expulsar, arrepentirse lo mínimo, no como quien se arrodilla y enfrentarse a todo ausente de miedo para reconocer golpes y fracasos. Tener una vida plena supone aceptación e inteligencia. Se debe ser insobornable en la búsqueda de uno mismo sin reparar en gastos, aunque ello nos ocasione la quiebra. Si nos tenemos que marchar, mejor ser nosotros y no otros. En resumen, mejor dejar a nuestra manera, en el ataúd, los amores que tuvimos, las risas, los lloros. Y dejar a los demás, tan solo, elegir las flores.        

viernes, 11 de agosto de 2017

LA SOLEDAD DEL POBRE


Fue querido mientras tuvo billetes que gastar, mientras las fiestas corrieron por su cuenta. Los conocidos se agolpaban en su puerta, arreglados y perfumados, dispuestos a hacerle la existencia más alegre, más amena. Si no sabía a donde ir siempre había quien le sacaba de apuros y le indicaba el sitio de moda en el que la diversión refulgía obscenamente en exceso. Si no sabía qué vino pedir, el recién experto enólogo por un curso gratuito ¨on line¨, lo sacaba de la indecisión con los matices de color en las mejillas que da ser un redomado caradura. Si necesitaba consejo en la forma de vestir, un ganado de ¨personal shopper¨ salía en desmandada jauría para hacerle ser un tío fino y elegante y dejarle la tarjeta en harapos, o simplemente desnuda. Si no sabía mantener conversaciones interesantes con chicas interesantes, no le faltaba experimentados ¨gígolos¨ que lo llevaban a los sitios de alterne más lujosos. Fueron días de vino y rosas que con gusto ¨degustó¨ hasta que, la falta de frescura monetaria agrió el vino y pudrió las rosas. Los acreedores se agolpaban en la puerta. Y los números de teléfono antes llenos de amistades de rápidas respuestas después se llenaron de desconocidos con el móvil desconectado. Nadie ya parecía conocerle. Solo respondió el último de la lista, uno que apenas recordaba, uno que no le acompañó en ninguna fiesta. Los honrados aburridos no sirven para hacer el imbécil.
Cada cual hace con su dinero lo que quiere. Tanto si sabes lo que quieres, o no.