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viernes, 20 de octubre de 2017

FE EN EL ROCK AND ROLL


Cuando la aciaga derrota se cierne sobre un calendario más cerca de la pared gastada que de la mente del arquitecto que la ideó solo queda memoria y fe. Unos rezan para espantar el miedo a la desaparición, otros se dejan llevar sin más, y yo hago sonar las canciones que me salvaron cuando de muy joven sentía que vivir era peor que morir. Cada cual pone la fe allá donde mejor le funciona la sinrazón, donde no llega la dolorosa realidad, donde los límites no los dicta la seca verdad y donde el consuelo de la mentira campa a sus anchas. Un vibrante acorde de ¨Rock and Roll¨ te puede llevar al sitio donde siempre quisiste ir, aun a pesar de que no exista. Sentir que puede haber un sitio mejor, es la clave para mejorar el tuyo. La religión se inventó para sobrellevar con dulzura la putada que es comprender que todo tiene un final, que hasta el mejor de los humanos acabará tan descompuesto y podrido como el peor. Y si se mira bien, ahí radica la grandeza del ser, aun sabiendo que no importa ser un cabrón, eliges ser un bendito. Confundir la herramienta es el problema. Si a la fe la conviertes en un arma para luchar contra el enemigo en vez de ser medicina contra tu propia ineptitud, acabas mereciendo ser tú el único contrincante. No estoy intentando hacer del mundo un lugar mejor. Tan solo hago lo que puedo para convertir mi asco en agradable perfume, en hacer con mi mísera verdad una mentira soportable, en hacer que la aciaga derrota que se cierne sobre mí sea un estallido de color y placer. El ¨Rock and Roll¨ me lo proporciona. Esta es mi fe. Para gustos los colores. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

AHORA O NUNCA


Hay canciones que se tatúan en el alma y dejan a los tatuajes en la piel como superficiales lienzos para caricaturas, sobre todo en este tiempo de saturaciones que uniformizan hasta lo único y lo extraño. Hay canciones que vibran en el justo momento, que te acompañan para siempre haciendo de la ocasión su acierto. La apariencia es lo de menos, lo importante es que sientas que está hecha para ti y ello hace que la soledad más profunda sea levemente soportable. La oportunidad, el momento adecuado, convierte algo en principio vulgar, en pura magia inesperada. En todo mundo feliz, avanzado, resplandeciente en la riqueza y en el vigor, hay unas invisibles cañerías saturadas de podredumbre y hedor. En toda civilización aparentemente atrasada, sin lustre ni modernidad, hay una cultura subterránea tan floreciente que ciega si se mira con la adecuada amplitud de miras. Estamos inmersos en un triste complejo tejido oculto derramado brutalmente, dispuesto para que alguien sea capaz de develar su fugaz y alegre belleza. El descubrimiento tiene que ser ahora o nunca. Una canción de tres minutos y medio es lo que tenemos para tan ardua tarea. Y si alguien lo consigue, no sirve para el resto. Cada ser tiene su reto. Es único. Y tiene que ser ahora o nunca. Y con suerte, podremos tatuarnos canciones de todos los estilos. Al contrario de la piel, el alma al parecer, parece no tener fin. Y allí, en lo ideal de su extensión, es donde únicamente es posible ubicar los ilusorios tatuajes de la felicidad.     

sábado, 30 de septiembre de 2017

PASAR PÁGINA CON EL DEDO MOJADO EN SALIVA CARMESÍ. (Dedicado a mis amigos Moi, Celia, Ademar y Nay).


Sentir el profundo dolor que produce un amor malogrado es una enfermedad que termina curando, más por lo que se aprende que por lo que se sufre. La mejor estadística y con buen tiempo escupe fracasos en la mayoría de relaciones, dejando al éxito a la altura de la imposibilidad, a la categoría de excepción, a meras ilusiones inalcanzables para la mayoría de los mortales. Para llegar a esas raras imperfecciones hay que haber pasado por la inocente pérdida de la pureza. Hay que haber sentido el más duro de los abandonos. Sentir que mereces soledad y castigo. Que no queda nadie tras de ti. Cualquiera, en cualquier momento, ha deseado morir. Unos de pena, otros de rabia. Y los que no sufren ni padecen, pasan sin pena ni gloria. Hay bares de suelo con serrín para absorber hemorragias de sangre y llanto, allí donde las copas terminan tan vacías y tan rotas como los labios que en ellas se depositan. Hay que salir de esos lugares cuando a la noche no le queda ni el nombre, cuando puedes dejar allí con indiferencia los restos completos de un corazón asqueado de escupir febril desconsuelo. Alguna vez todos allí nos hemos visto. De vista, al menos. Y si conseguimos llegar a casa, tras un descalabro tan lamentable, habremos pasado página. Y entonces podremos amar y ser amados sin falsas expectativas, llenos de cardenales, pero de alguna forma nuevamente puros y alegres. Y de nuevo, hasta la verdad más cruel y abrumadora tiene sus imperfecciones. Hay labios que apuran el licor de la felicidad sin haber roto ni copas ni corazones. Sin haber tenido que dejar para ello sus huellas en serrín alguno.
Ni falta que les hace.         

viernes, 22 de septiembre de 2017

VIVIR, AMAR, MORIR


Hasta que no pierdes en el amor, no sabes lo que es amar. Hasta que no pierdes la vida, no sabes lo que es morir. Entre tanto nos dedicamos a distraernos, a no pensar en lo amargo del existir, a pasar sin pensar, a reducir el tiempo al instante. No hay otra forma de soportar el hedor de la conciencia. Un buen chiste en un entierro dulcifica la miserable levedad que nos envuelve. El dolor es necesario para saborear el placer del mismo modo que la carencia estimula el deseo. Saber que nada somos solo se supera con un pellizco de humildad y con una bofetada de humor de esas que duelen y curan. No es decoroso hacer a los demás responsables de nuestras miserias, aunque algo tengan que ver. Hay que separar lo que nos une. Sentir furia, asco y hambre en tu interior no es novedoso para una civilización tan antigua como doliente, y quieras o no, a ella perteneces. Deja que esa humanidad retorcida pase por ti como un delicado desliz, afortunado y feliz. Llena tu segundo de gloria de chistes, amor y vida para dejar a la muerte sin nada.
Llévatelo todo.