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sábado, 14 de marzo de 2026

ELÍGEME

Tengo en mi mano tu destrucción y haré que me elijas. Soy tu desgracia hambrienta de tu deseo. Soy el relleno de tu falta desesperada. Tengo lo que necesitas en el escaparate del disparate. Te ofrezco lo que no te imaginas. Te doy lo que no sabes pedir. He venido para sustituir tus carencias. Te haré creer que quitártelo todo es tener algo. Si me sigues ciegamente verás la luz. Si me das tus contraseñas, tus preocupaciones se disiparán. Soy tu candidato perfecto. Te quitaré el dolor cuando renuncies y te entregues, cuando decida por ti. Soy tu solución aventajada en forma de bondadosa adicción. Deja que yo me preocupe por lo que te preocupa. He venido para hacer desaparecer tu desesperación. Ponte bajo mi bandera y te cubriré de calor con cálidos colores. Te daré suculentos objetivos que odiar para expulsar tu propio asco. Sígueme ciegamente y podrás ver con claridad. Soy tu salvación, si te dejas perder. Es muy fácil. Te ofrezco algo si me lo das todo. Elígeme y tu inutilidad será, por fin, útil.

viernes, 6 de marzo de 2026

FUERA DEL TIEMPO

Hoy sentir el corazón encendido no está de moda. Para sentir tamaña antigüedad, se necesitan varias cosas. Primero, tener capacidad de amar. Segundo, encontrar a alguien que te pueda secundar. Tercero, preferir cariño a negocio. Cuarto, cargar las pistolas con besos. Por último, empezar la guerra menos moderna que existe, dándolo todo sin esperar nada a cambio. Arder en la revolución de abrazar al prójimo hasta ahogarlo con amor vetusto. Matarlo de risa si se pone triste. Escupir sobre sus heridas. Ofrecer tu humilde y cálido techo sin glamour cuando tirite bajo las lujosas pasarelas. Arder de amor dejó de tener interés. No se lleva ser un ser humano. Hoy las palabras son gruñidos. El calor, hielo barato. La candidez es una bruma sin prestigio y la bondad es un vestigio que solo pertenece a los tontos. Hoy triunfar es tener a alguien por debajo y despreciarlo por su debilidad. Hoy quien siente, simplemente está fuera del tiempo.

viernes, 27 de febrero de 2026

APRENDER ES DE LOCOS RICOS

La riqueza de un pueblo parece que está en su producto interior bruto, pero no es más que dorada brutalidad. No hay pueblo más rico que aquel que crea y reparte conocimiento. La confusión produce analfabetos en yates, borrachos de champán, surcando el mar del egoísmo y la estupidez destinados a atracar en los puertos más pobres. Las tierras más productivas son las que se abonan con conocimiento y placer. Los brazos más fuertes son los que tienden la mano. Las barrigas más prominentes son las que no dejan ni las sobras. La ambición produce obesidad mórbida y la competición sin compasión, estulticia. Querer aprender es de locos. Querer dominar es de enfermos ignorantes sin cura. Cultura contra la basura. Confundir el propio estiércol con abono es la necedad que lo jode todo. La belleza no es cuestión de precio. El éxito no existe en la exclusividad. Ni la espiritualidad pertenece a las religiones. Los sabios han desaparecido entre tanta certeza. El pueblo que decide asentarse en la uniformidad acaba informe. La perdición de un pueblo empieza cuando confunde brillo con cultura.

sábado, 14 de febrero de 2026

QUIEREN DEJAR DE SER SOMBRAS

En la oscuridad arañan relámpagos y en el polvo se remueven sueños de limpieza, mientras los cadáveres no saben que hace tiempo se fueron. Hay llamadas que nadie responde, resbalando por el lento desaparecer. En el corazón de las almas angustiadas, palpita la tristeza como lluvia desvencijada y su temblor oculta ilusión desesperada. Hay lugares donde el sol huidizo no besa. Hay lugares tan pobres que nadie puso nombre y, si no se pueden nombrar, casi ni existen. Allí las fotos salen veladas, las razones incomprensibles y los deseos raros, casi rotos. Toda casa carece de hogar cuando el llanto se normaliza, cuando los gritos son comunicación y el silencio, ausencia. Querer escapar solo está al alcance de los inocentes, prisioneros en el barco de la locura. Se esconden en rincones de los pasillos donde la realidad se difumina, allí donde la extrañeza les calma. Quieren encontrarse, dejando de ser sombras aplastadas por un cielo inexistente, anhelando mudarse al barrio de la alegría por muy lejos que esté.