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viernes, 17 de julio de 2026

REALIDAD O FICCIÓN

Es de día cuando sueña lo que le haría feliz, pero cada noche se vuelve a romper con la caída de ojos del sol. Al despertar camina firme hasta que el ocaso le produce un tropezón, alejando sus pies del suelo. Cree que su dualidad lo deja débil para manejarse en un mundo en sombras. Discurre en la luz como un rayo, pero ante lo crepuscular se queda paralizado, inútil y aterrorizado. Es de mañana cuando es capaz de morir de amor, pero se muere cuando el día acaba. Dormir es su mejor superpoder para atravesar el infierno nocturno para llegar al paraíso del amanecer. La lucha está en su cabeza y puede ser agotadora. Vive en una montaña rusa que en vez de divertirle le atormenta. El oscuro diablo le impide separar realidad de ficción. Si supiera que los demonios solo existen porque nos pertenecen, podría exorcizarlos. En realidad, quien padece algo sea lo que sea, no es ficción.

jueves, 25 de junio de 2026

SANGRE PURA CAYENDO EN LA CONTAMINACIÓN

Nadie está libre de caer en el error. La propensión puede ser liviana o fatal. El camino es un cúmulo de trampas para los prevenidos y en especial para los incautos. La peligrosidad crece tanto en los lugares más transitados como en los más solitarios y oscuros. Pero lo peor de todo es errar sin exponerse. Significa que por tu sangre circula a la vez la de la víctima y la del verdugo. Limpiar el sistema no es una opción. Y esconderse es dilatar apenas lo inevitable. Las lágrimas de cocodrilo no se cotizan en el mar de la pena. Quien no acepta caer, difícilmente tendrá capacidad de levantarse. Es fácil contaminarse de la mala sangre si te ahuyenta la culpabilidad. Quien consigue atravesar el fuego, ve la piel abrasada como un preciado recuerdo. Si permites cicatrizar los errores, tendrás un tatuaje de ayuda para cuando lo necesites. Las piedras no tienen malas intenciones, pero están y entorpecen. Tropezar no es un error si sigues avanzando. Aceptar la realidad no es rendirse, es comprenderla para decidir cómo enfrentarla. La perfección es cosa de dioses, aunque hasta ellos saben que no existen.

jueves, 11 de junio de 2026

QUE LAS PRIMERAS NUBES NO SE OLVIDEN

Cuando llegas hay un cielo al que no le importa lo que hagas en tu tránsito hacia el suelo. Somos lo que pasa bajo las nubes mientras se hacen y deshacen. En la infancia se clavan los temporales del daño y del desprecio. En la cuna se queda la primera piel y en luna el sueño. Cuando tocas a la puerta por vez primera, lo haces sucio de sangre y no entras hasta que un grito se convierte en llanto. La oportunidad no es igual para todos. Unas personas pasan desfilando por entre lujosos algodones, otras pasan pisando guijarros de punta, y otras ni pasan. Olvidar las primeras dulces nubes que nos cubrieron es confundir valor con el precio. En ocasiones, pararse es el mejor avance. Madurar es ver de cara este mundo de mierda y rebelarse forzando la mirada buscando lo milagroso que tiene. Perder la inocencia es el primer paso necesario, pero si el miedo no te paraliza y guardas en tu corazón un pedacito de nube inicial, te harás pastor de las nubes más oscuras.

miércoles, 3 de junio de 2026

SABER ELEGIR. Al meu cosí Aitor

Es necesario tener cerca lo que nos lleva lejos. Hay que rodearse de gente sensible para no acabar siendo piedras sin alma. Hay que empaparse de lo ajeno para extenderse. Hay que elegir amor antes que indiferencia, duda antes que certeza. Las flores más bellas son la brutal excepción en la maleza. Lo raro rompe lo normal sin pedir permiso. Quien no sabe distinguir lo que le daña de lo que no, acabará dañado. Quien no se permite fracasar será un fracasado y quien no va no podrá volver. Hay personas que no necesitan justificarse. Su sola y muda presencia lo dice todo. Distinguir es saber mirar. Si no pones finos filtros en tus iris, te puedes estampar. Es fácil caer en la trampa del resplandor. No buscan el foco, porque son el foco. El desprecio embrutece, la compasión humaniza. Hay que prestar atención a quien no la llama. Quien más grita puede que tenga menos que decir. Las personas más nobles no reclaman reconocimiento. Ardua tarea es saber distinguirlas. Son casi inexistentes, pero existen.