jueves, 5 de diciembre de 2013
SIN NADA QUE HACER
Soy el más rápido en el campeonato local de silla de ruedas sin conductor. El más comilón en el concurso de huelguistas de hambre. El más certero en el tiro con arco, sin arco. El más inútil vocalista en una sesión de karaoke tras el cierre por mandato judicial. Y, si da la casualidad de que no se mueve nadie, el mejor bailarín del cementerio.
Para mí, un día tiene cero coma horas. Un viaje relámpago es quedarse quieto. Y ahorrar es no dejar nada para el futuro.
Tengo facilidad para no aburrirme, incluso en extremas situaciones de inanidad. De hecho creo que donde mejor me desenvuelvo es en el vacío.
Soy increíblemente bueno para nada. Y creo, sin falsa modestia, que es difícil encontrar alguien así. Elevar la ineptitud a elevadas cotas de refinamiento está al alcance de muy pocos.
Vivo feliz y despreocupado cuando no hay nada que hacer. Esta virtud es el mejor antídoto contra el envejecimiento. Es mi elixir de la eterna juventud.
Me he hecho un plan de pensiones en el que pago las cuotas cada vez que me embriago y, aunque pueda parecer vanidad publicitaria, me tengo por un diligente y formal pagador.
No hay nada como no tener a donde ir, ni nada que hacer.
viernes, 29 de noviembre de 2013
PELOTAS EN LOS TEJADOS (Dedicado a Ángel)
En la barriada se juegan partidos con pelotas sin homologación. Las porterías son pedruscos sin red que se montan tras el calentamiento con las piedras que quedan libres de pelo y sangre. Las bajas por lesión se reponen antes de producirse. Cada jugador es un árbitro cargado de razones. El césped es tan gris como el barro. Los colores de los equipos son tan difíciles de barruntar que los goles en propia meta son el pan de cada día. Se distinguen a las figuras por la cantidad de cardenales que adornan sus piernas. En la barriada un gol no se mete, se rebate.
La primera parte se diferencia de la segunda por el número de latas vacías de cerveza en los córneres. La furia de la juventud hace que las pelotas estén mayormente en los tejados. En el terreno se ríe y se lucha mientras el peor jugador de la liga recupera los balones debido a su facilidad para asaltar casas y en alguna ocasión ha llegado a poner un DVD en el punto de penalti. Al menos, en alguna ocasión hemos llegado a tener moviola.
En la barriada también se puede fichar para el próximo campeonato. Y yo voy a proponer a la directiva uno que no podrán rechazar. Es un tipo alto y moreno que, aunque no haga la bicicleta, simplemente por acompañarnos nos hará mejores, en el campo de juego, en la barriada y en los tejados.
jueves, 28 de noviembre de 2013
HIJOS DEL AZAR
Algunos hijos al asomar sus caras por las vulvas de sus madres reciben cálidos abrazos. Otros, certeros bofetones. Y el resto, ni una cosa ni la otra.
Unos son llamados para ocupar nobles destinos. Otros se colocan donde pueden. Y el resto, forma masa. Los hijos del azar son lanzados hacia el futuro como si nadie hubiera planificado su caída. Los responsables esconden los dedos tras apretar los gatillos. Saben que el orden estricto solo se mantiene con la apariencia del caos.
Si no soy hijo de un senador no tengo inmunidad. Si no soy ningún afortunado me pedirán algo más que sujetar mi desgracia. Si no nací con algo más que con lo puesto me mandarán a la guerra para que me gane el traje. Si el azar ha sido tacaño conmigo tendré que ser agradecido con los que me dejan migajas. Y si por algún extraño disparate me revelo ante el albur, sería deseable hacerlo cuando no tuviera nada que perder porque dejan clarito que sería lo último que haría.
Algunos hijos vienen al nacer con panaderías enteras bajo los brazos. Otros vienen con más hambre que con ganas de vivir. Y el resto, donde me incluyo, nos hemos comido el pan antes de nacer y, entre retortijones, nos pasamos la vida buscando un sitio donde cagar.
jueves, 21 de noviembre de 2013
TAN SENCILLO Y TAN COMPLICADO
Con un imán del tamaño del sol se encuentra un alfiler enterrado en la arena de cualquier playa. Con un alfiler se explotan globos tan enormes como la luna.
Una mirada de comprensión es una manta de suave y cálido tacto para cubrir cualquier alma a la intemperie. Un ser guarecido mantiene más fácilmente alejada su propia inquina.
El deseo busca saciarse. Si se intenta a cualquier precio, aparece el comportamiento de los vasos comunicantes y la dicha se vacía como la apetencia se llena. Aquí la forma sí importa.
Un error al enamorarse no es error. Un acierto al enamorarse sí es acierto.
Sentirse parte de algo te incluye en el todo. Sentirse el todo de algo te excluye.
Con capacidad de sacrificio se consigue dormir y soñar. Sin capacidad de sacrificio se duerme porque se tiene sueño.
Querer a alguien es sencillo. Que te quieran, no tanto.
Con el viento a favor se puede llegar a buen puerto. Con el viento en contra, también. Tan sencillo como querer llegar. Y tan complicado.
viernes, 8 de noviembre de 2013
PELUQUERÍA SECRETA
Dicen en la peluquería secreta que estamos calvos de tanto desmelenarnos, que hemos gastado más en laca que en yogures y más en mechas que en fideos. Nos han convencido de que para tener buena imagen es obligatorio no comer ya que la felicidad está en el espejo y no en la nevera. Nos han dicho que el sentido común es un cuento para bobos, que el que no se endeuda no participa y que sin gastar no se crece. El ruido de las monedas nos ha dejado sordos, pero seguimos bailando al son de la locura en una enorme party de la que nunca hemos formado parte. Los peluqueros en la sombra son los que han marcado nuestro estilismo haciéndonos creer que bajo cada personal corte de pelo hay un cerebro que decide. Han conseguido que pensemos que a la salida de la pelu está esperándonos una verbena interminable. Pero, cuando menos te lo esperas, la fiesta llega a su término y alguien tiene que pagarla. Por alguna razón incomprensible, las peluquerías se han reconvertido en sombrererías. Los que nos han dejado calvos ahora nos quieren vender sombreros.
La ventaja de haber vivido siempre en crisis es que nunca se te pasó por la cabeza entrar en una peluquería. Y la ventaja de no necesitar ir a la moda es que el cerebro, con calvicie o sin ella, está fuera del alcance de cualquier control remoto.
Dicen los sombrereros que la gente honesta es la menos atractiva, quizá porque en un mundo repleto de paleta integridad no venderían un carajo.
Dicen que mañana habrá una fiesta de las que no se olvidan. Me voy a por laca que no me queda.
jueves, 7 de noviembre de 2013
TAN LEJOS, TAN CERCA
Desde que Lou ya ni me habla, ni me mira, puedo decir que han saltado todas las alarmas. Ha llegado la hora de la acción envuelta en luto, de la liberación enfermiza, del vértigo ante la orfandad, del pánico ante el cronómetro en marcha mordiendo el fin. No sé si es peor la losa de su presencia o la de su ausencia. He llegado a pensar que en la salvación del frágil chico atontado que fui, el rockero de Brooklyn incorporó subrepticiamente la condena. Y ahora que ha muerto, me deja de golpe en mitad de la escena sin tiempo para excusarme por la inacción, sin tiempo para lamentar la pérdida tan suya como mía, sin tiempo para volar totalmente solo.
Podía ocultarme cuando él estaba, podía sonreír cuando tenía tiempo para no hacer nada, de todos modos ¿para qué esforzarme en crear copias del original?
Lou se ha ido como se fue mi juventud, como se va mi tiempo. Volveré a coger la guitarra sin que su cínica mirada de sapo me haga sentir insecto. Volveré a guardarla en cuanto un acorde distorsionado haga en mi herida infección. Lo cierto es que no hay tiempo para la cura. Se está haciendo tarde para todo, menos para volver a escuchar sus canciones, estoy más en ellas que en el espejo y si hay música que termina evaporándose es porque sin duda llegó a hervir.
jueves, 31 de octubre de 2013
LA ÚLTIMA CUESTA
Cada primero de noviembre subíamos la última cuesta tras la cual asomaba el cementerio acompañados de un frío pelón que coloreaba los mofletes. En las manos llevábamos paños y flores para limpiar y decorar las tumbas. El circuito se ampliaba con el tiempo. También nos permitíamos curiosear por ajenas biografías, imaginando cómo fueron, inspirándonos en una foto, en un nombre.
En esas fechas los camposantos son para reunirse y celebrar el paso por la vida de quienes la agotaron. No todo lo cercano a la tragedia lo es. De hecho las tragedias solo pertenecen a los vivos. Todo muerto deja sus pasiones a un lado. La tierra y la losa apaciguan al más pintado.
La calma de la necrópolis nos contagiaba de tal forma que salíamos de allí dejando sin efecto las inquietudes mundanas, al sentir la certeza de que todos volveríamos tarde o temprano. Aunque, a día de hoy, las encuestas confirman que todo quisqui de corazón en activo opta por ser visitante antes que residente. Pero volviendo a la poética de lo trágico, el temblor con origen en lo impresionables que éramos y no en el frío otoñal, venía de los nichos más recientes escritos a tiza, caligrafía tan provisional como la carne allí albergada. Cuando fuimos ni personas adultas ni niños, el pensar en la muerte nos proporcionaba un extraño alivio entre tanta energía sin control, fogosidad, drama e incertidumbre. Por ello la última cuesta, antes de vislumbrar el cementerio, dulcificaba nuestro carácter, relativizando cualquier tragedia, empequeñeciendo el dolor insoportable que conlleva vivir y agigantando el placer que también atesora. Por ello, subir la última cuesta cada primero de noviembre suponía celebrar que, hasta la más abyectas acciones humanas tuvieron, tienen y tendrán sus días contados.
jueves, 24 de octubre de 2013
HUMO
Los cajones estaban atestados de suspiros fotográficos, de colores con olor a plástico, de golpes emocionales sin fecha. El mueble que los contenía estaba arañado y sin lustre en medio de una gélida habitación decorada con prisas.
La casa había perdido llave y dueño prácticamente a la vez. El inmueble no aparecía en el último catastro, escapando así a las fauces del recaudador. El municipio enfermo de alzhéimer había olvidado su nombre. Una vez estuvo escrito en un blanco cartel a la entrada del pueblo que, al caer en la cuneta como lo hace un diente, lo dejó mellado. Pertenecía a un país exhausto, de fronteras difusas, carente de embajadores. Sin un lugar en el mapa estaba abocado a ser una leyenda. Sin un concreto nombre de dominio no llegaba a ser, ni tan siquiera, un país virtual. Su mundo no daba señales de vida en ninguna galaxia conocida. Quizá no haya existido nunca.
Los cajones estaban llenos de humo. Humo sobrevalorado.
jueves, 17 de octubre de 2013
ARRASTRADO
En el verano del dos mil seis las calles estaban llenas de serpientes y yo era una de ellas. Me ayudaste a cambiar de piel bajo el sol de tu presencia. Creí renacer, pero sigo arrastrándome.
Eran viejos lugares, viejos tiempos con olor a fracaso tras un éxito nunca alcanzado. Las fotos eran antiguas antes de revelarse. La dirección jamás fue la correcta y las penas abundaron. Vi un mendigo a la puerta del salón de juegos, una puta en la pared del convento y un poeta firmando un crédito.
Estando a la altura de los pies se hace dificultoso mirarte a la cara. Tuviste que agacharte para recoger las monedas que esparcí. Poca renta para tanto esfuerzo.
Los ancianos morían a patadas en la cola de la vida. Pedí la vez y olvidé a quién. Sigo arrastrándome como culebra de ansiedad por entre desperdicios. El oro de tus ojos no merece verlo, lo sé.
En las tiendas se han agotado los productos y en la fiebre los grados. Nadie compra pimientos en las farmacias, ni amor en un nido de serpientes.
Cada verano agradezco tus manos extendidas hacia mí, en un gesto desinteresado y repetido, para ayudar a levantar a alguien que nunca estuvo de pie.
miércoles, 9 de octubre de 2013
BESOS AL DESCUIDO
Aunque me duche con enfermiza asiduidad y me cambie de ropa más veces que un único actor en una obra coral, parezco falto de aseo. Soy una andrajosa compañía aunque me acicale con puntilloso esmero. Dicen, no sin razón, que la primera impresión que causo en la gente es de luto, de hecho le entran ganas de mandar flores a mi nicho a través de una empresa de paquetería. No es algo que me moleste. Casi me siento bien en el papel de quien provoca compasión, al fin y al cabo es una forma de ser querido. Que me quieran es lo único que me hace feliz y equilibrado, aunque sea por excéntricos y falseados caminos, al menos así no me pueden odiar.
Aparte de lo anterior, también tengo secretos. Los inmundos me los salto. No soy masoquista: Atesoro firmes conocimientos. Sé que dar besos al descuido seduce a las almas más ricas. Un abrazo sin pedirlo ablanda al más pintado. Ser respetuoso con los desconocidos sin motivo aparente te hace algo más guapo. Tener un gesto tranquilo ante una ofensa confunde al más desatado. Sonreír sin sarcasmo invita a que los demás se unan.
De todo lo anterior, solo me esfuerzo en llevarlo a cabo con los míos. Y lo consigo a duras penas.
Nunca he dado un beso al descuido si antes no me lo dieron a mí. Nunca abracé gratuitamente. Siento desprecio de quien nada puedo sacar. Me caliento ridículamente cuando se ríen de mí y me río a mandíbula batiente cuando es otro el objeto de burla.
Lo cierto es que, por mucho que me duche, apesto.
viernes, 4 de octubre de 2013
PREFIERO EL CAMINO LARGO Y DIFÍCIL
Llamadme perdedor, lo agradeceré.
El sacrificio tiene un no sé qué. La pérdida te da una posición ventajosa, cercana a un raro triunfo.
Cuando caes hasta el fondo, un cielo te espera.
El grado de mejora se mide con la cantidad de fracaso continuamente acumulado.
La encrucijada es una oportunidad de negocio, si no equivocas la dirección. Todo acierto es relativo. La facilidad vende los duros a pesetas. Los que crecen a costa de empequeñecer a los demás, tienen la esclava certeza de que forman parte de una cadena irrompible. Nunca serán libres. El desprecio al resto se lo impide.
Prefiero ser víctima a verdugo. Prefiero caminos dificultosos a atajos de victoria. La competición es un cuchillo que separa a los vencedores de los vencidos. A no ser que únicamente lo utilices contigo para recortar tus excrecencias. Y si alcanzas el pulso de un cirujano en la maniobra disectiva, compartirás lo mejor de ti con los demás en el cajón de las medallas de oro. A eso le llamo competición.
Competir es perder.
Perder es compartir.
Aunque no lo consiga, ese es mi sueño.
Llamadme soñador, lo agradeceré.
viernes, 27 de septiembre de 2013
ACELERANDO
Sacar el pie por los bajos del vehículo al pisar a fondo el acelerador. Activar bruscamente el freno de mano en la curva más cerrada. Insultar con rabia a los paisajes desenfocados que se pliegan velozmente como cortinas laterales deseando ser apolilladas telas de estelas. Envejecer más rápido que el mundo. Perecer antes de que la pereza te tiente. Agotar el combustible sin tiempo para repostar. Expulsar pesares con desdén por el tubo del motor como humos abandonados. Abrigar contratiempos para sobrepasarlos con arrogante facilidad. Pasar por las ciudades antes que el GPS. Estar tranquilo cuando el puente se hunda y cruzarlo incluso sin él. Escupir al demonio para que a Dios le duela. Acelerar cuando todos aflojen. Desobedecer toda orden con militar espíritu. Salirse de la atestada fila para ver cómo se aleja sin ti comprobando que con la velocidad hasta los gusanos parecen líneas continuas sin dejar de ser puntos suspensivos.
Circular a tumba abierta te la abre y te la cierra sin importar quién la ocupe.
Circular a tumba abierta te la abre y te la cierra sin importar quién la ocupe.
Acelerar es querer estar delante. Estar delante significa tener todo atrás, lo grave y lo ligero.
Acelerar es salirse de la vida cuanto antes intentando alcanzar el perdón por haberla vivido, con alegría y sin dramas.
jueves, 26 de septiembre de 2013
DE CABALLOS Y BICICLETAS
Mis rocinantes músculos nada tienen que hacer frente a tus tubos de aluminio. En la carrera me deshilacho como frío pollo cocido para ropa vieja. Tu diseño se ha hecho expresamente para correr; y brillar; y lucir.
Terminaré siendo trazas en hamburguesas de importación detenidas por las autoridades sanitarias en la frontera. Terminarás en un lindo expositor de cristal cuidadosamente iluminado en el museo de la rueda.
Resoplo penosamente cada vez que me pongo al trote. Silbas con elegancia al deslizarte por la pendiente.
Tardé tiempo en descubrir que las herraduras no las había perdido en mi mejor competición, la cual no recordaba muy bien. ¿Herraduras? Nunca las tuve. ¿Competición decorosa? Jamás existió. En cambio tus ruedas no se pinchan y tus campeonatos no se pierden.
Vale que tan romántica puede ser una bicicleta de paseo como un caballo percherón en una película con música de piano y a cámara lenta, pero dime por qué los policías escogen caballos a bicicletas. En un caballo, imponen; en una bici dan risa.
Las carreras no han sido lo mío. Podíamos quedar en un punto a mitad del camino donde dan cerveza con papas y después seguir juntos, sin prisas, mientras hablamos de caballos y bicicletas con música de fondo, de piano por supuesto.
sábado, 21 de septiembre de 2013
NADIE COMO TÚ ( A mi hermana)
"Qué fácil es ser feliz con alguien como tú", le dice mi madre a mi hermana cuando es cierto. Y cuando no.
He tardado medio siglo en sofocarme con mi desagradecida actitud ante quien no dudó en sacrificarse por alguien erróneo. He tardado media vida en conocer al ser más ingrato, chusco y miserable que ocupa la extensión de mi piel. Sin golpe no hay moratón. He tardado lo que tardan los necios en descubrir que, sin sorda y desinteresada ayuda, el poder como el orgullo se desvanecen a la velocidad de la luz si el único sostén eres tú. El odio nace en la debilidad, el rencor en la ignorancia y la crueldad en el miedo.
Ella siempre fue un lastre para mi desarrollo. Un estereotipo de todos mis fantasmas. Una guía para no guiarme. Un almacén donde ocultar mis frustraciones. Un ideal vertedero para todas mis excusas. Un despreciable contrapunto a mi excelencia, capaz de enloquecer para hacer que a su lado yo parezca lúcido.
Hasta que pensé en mí sin ella.
He tardado demasiado tiempo en abrazarla, en llamarle hermana, en comprender que mi felicidad también ha dependido de la Loli. En reconocer ante mis amigos más punkis que la obra de Camilo Sesto también me gusta.
"Me ha costado años decirte que no hay nadie como tú. Y que tu entrega ha posibilitado mi felicidad. Y que no hay vida más aprovechada que la que se sacrifica. Siempre te traté de tonta y, el tonto siempre he sido yo. Necesito que sigas a mi lado para continuar siendo feliz, infame y aprovechao", le quiero decir a mi hermana cuando es cierto. Y cuando no.