viernes, 11 de marzo de 2011
SOL Y BESOS
Hace bueno y anoche me porté adecuadamente. Pongo una casete y subo todas las persianas, llenando la casa de luz y punk-rock de los ochenta. Un bailecito en pijama siempre alegra y desentumece. Hace tiempo que abandoné el pitillo con el café, ahora solo me lo permito para cuando todo está permitido.
Hace bueno y al cruzarme con mi chica por el vestíbulo le robo un beso. Siempre pensé que no hay que dejar de hacer lo que es necesario, aunque sea la mil millonésima vez que se haga. Probablemente así se produce la sorpresa. Me gusta aburrir a besos.
Hoy no me voy a lavar la cara. Cada día una ilusión, una decisión valiente, como si fuera la última. Mi cara no se lo esperaba. Esbozo una sonrisa ante el espejo y me cuco el ojo.
El sol entra a borbotones y me visto dejando que nutra mi piel de falso vampiro. Falso porque a pesar de que el solecico me baña, no me convierto en polvo.
Desayunando hago planes. Por ejemplo, se me hace la boca agua pensando en ver una película guarramente gore. Me encanta la sangre, pero solo en el cine. De veras me da repelús. Soy flojico, ya lo decía Felipe.
Hace bueno, aunque el cielo está rebolicao y hace un frío que pela. Y vuelvo a la realidad. No hay sol, ni se le espera, pero hay algo que hace todo bueno: ¡Ella!
CREMA HELADA
DIARIO DE UN JOVEN QUE MURIÓ
viernes, 4 de marzo de 2011
CAMBIO DE DOMICILIO
Arden almas en la hoguera dejando humo de sudores evaporados y brasas que solo sirven para cocinar castañas. Las promesas se olvidaron en el calor de un infierno instantáneo por efecto de extrañas sustancias. Las sábanas frías de camas deshechas son los restos de amantes que intentaron amarse. Los platos apilados en un fregadero a la espera de agua y jabón son campanas tañendo sin badajo. El pulso vibrante de un televisor se agota cuando llega la orden de desalojo. El olor de café es una pegatina adherida a una ventana cerrada. Las llaves son de papel y se arrugan al penetrar en la vagina metálica que es el bombín de la puerta blindada. El buzón está herido y mudo. Le crujen las tripas por falta de palabras. La publicidad no alimenta y las facturas consumen calorías a marchas forzadas.
Hace un calor de justicia que puede provocar un cortocircuito en la instalación eléctrica. Puede que las llamas suban hasta el cielo.
Entonces, lo mejor es cobrar el seguro y amarse con despilfarro hasta morir para empadronarse en el cielo.
CORAZONES A PUNTO DE TRASPLANTAR
Nuestro planeta no se llama Gaia, se llama Ego. Y es tan grande como el Universo.
Y es tan enorme debido a la suma de diminutos egos que lo pueblan. Su conciencia incendiaria acumula tanta estulticia a lo largo de los siglos que está a punto de explotar como una última mascletá de asco, eso sí con bilis de chulos colores en el cielo encapotado. Bella tormenta podrida como el adiós de un ángel negro al marcharse dejando la tierra quemada. Si mi mal me destruye, repartir enfermedad es mi consuelo. Y llegado a este punto, debo ser sincero y aceptar con cobarde vergüenza que algo de razón tiene el puto ángel caído: Si muero, el mundo se acaba para mí y que le den. Pero hay un resquicio de luz en la pérdida. Puedo darme otra oportunidad donando mi corazón fracasado a alguien que lo necesite, alcanzando así acaso florecer, continuar y curar lo que yo no pude.
SERVICIOS SECRETOS
En las altas esferas se urden complots, maquinaciones ocultas, conspiraciones y, en los tiempos residuales, inventan chistes de agentes secretos.
Nos vigilan en la sombra, el Mossad, la CIA, el KGB y el CNI.
Hace poco, sin ir más lejos, noté un cosquilleo en la nuca estando sentado en el retrete, signo inequívoco de que algún grupo de presión me espiaba. Silbé con torpe disimulo, haciendo coincidir el agudo sonido labial con el grave estertor intestinal. Y sonreí para mis adentros pensando cómo despistaría a los servicios de inteligencia en el justo momento de interpretar la grabación. Se lo puse jodido, lo sé. Supongo que el informe fue confuso. A pesar de contar con un software en audio de la hostia, separar el silbido del estertor fue un quebradero de cabeza. No supieron si la cosa venía dura o blanda. Desde entonces, sonreír y cagar es todo uno para mí.
No soy quien para dar consejos, pero sí puedo dar una pequeña sugerencia: nos hace un poco mejores, actuar cuando estamos solos pensando que alguien nos vigila. Llámese Mosad, Cía, Kgb, Cni o Dios.