Google Website Translator

viernes, 26 de diciembre de 2025

TODAVÍA QUIERO MÁS

Al borde del precipicio con las armas descargadas y humeantes, todavía quiero más. Con la cuenta financiera a punto del embargo, sigo queriendo gastar con alegre osadía. Con el estómago saciado, aún siento hambre. Con el calendario amarillento espero el nuevo día como si no supiera cómo amanece. Lo doy todo aunque no me quede nada. Quiero vivir embriagado de emoción aunque mis huesos ya no tiemblen. Sé que nunca fui de fiar, pero confío en el resto de seres humanos habituales que me rodean. Soy un amasijo de escombros cargado de deseo por permanecer. Soy un imbécil que se cree erudito. Tengo la capacidad intacta del incapaz. Busco con sed de lo que carezco. Aunque parezca mentira, todavía quiero más. La depresión no ha podido detenerme, ni la debilidad paralizarme. Estoy hecho de un fuego tranquilo en las brasas de la decepción. Y quiero seguir en este penoso deambular como quien ni sufre ni padece. Me agarro a la vida con esperpéntica desesperación. Es tan interesante vivir, que no me quiero morir nunca. Vale, os oigo reír, pero quien ríe el último ríe mejor.

sábado, 20 de diciembre de 2025

EN UN MUNDO PEOR

Cuando la parca hace su trabajo excelente, nos deja como ínfimos huérfanos desorientados arrastrando cadenas de tristeza y amputación. Cuando la fatalidad hace carambola, la luz se deshace en sombras eternas y el futuro se hace estéril. Las pérdidas irreparables nos deja a los pies de un miedo aterrador, que solo nos deja la opción de dejarnos devorar. Si todo está escrito, esforzarse por reescribir la historia está de más. Quien está capacitado para subvertir el juego sabe que solo se consigue a través del arte y de la belleza. Cuando los héroes caen, nos dejan un mundo peor y las tempestades arrecian sin rémora. Las debilidades ejercen de autoridades y nos doblegan con sus falaces juegos de manos. Vendrán días tan infaustos como nuevas literaturas excelsas cargadas de pareados. Cuando el arte se hace pequeño y vulgar, el mundo es peor al perderse en la insignificancia. Si perdemos almas rebeldes, irreductibles y firmes, los faros luminosos se apagan dejándonos ciegos y perdidos en un mundo peor donde no tiene sentido existir. Si no nos damos cuenta de las pérdidas, estamos perdidos.