El amor no destruye, el egoísmo sí. El problema es que hemos nacido sin capacidad de amar todo aquello que se aparte de nuestra imagen y semejanza. El enamoramiento es el trozo temporal en el que intentamos hacer ridículas adaptaciones desde lo propio a lo ajeno y, desenamorarse es la constatación de la imposibilidad por conseguirlo. Desgarra fracasar, pero más desgarra saber que el triunfo no existe. Y no por ello dejaremos de besarnos, de frotarnos apasionadamente, de poner nuestras manos en nuestras espaldas como si en medio hubiera alguien que no fuéramos nosotros. Somos solitarias almas en pena buscando alegre compañía sin entender que para abandonar la tristeza solo hay un camino llamado generosidad, precisamente el único que no estamos dispuestos a pisar. Esperamos que vengan, pero no vamos. La autocompasión nos llena de lástima por nosotros y de indiferencia por los demás. Furiosos culpamos al amor de nuestros jirones en nuestros deseos insatisfechos, en nuestra sexualidad desatendida. Vivimos al revés, bocabajo, con lo fácil que resultaría dejar de hacer el pino para caminar con los pies. Pensamos que el amor nos destrozará por lo mucho que pide cuando es el egoísmo el que nos destrozará por lo poco que da.
Fórmula compuesta de música y lectura que busca poner la piel de pollo. Con la música seleccionada debería bastar, pero debo juntar palabras de mi magín por hacer algo. Gracias por la visita.
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jueves, 5 de junio de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
OTRO VULGAR TEXTO DE AMOR
Un trago sin pagar en una barra solitaria para una cita fallida.
Vuelves a casa mientras borras de tu brumosa cabeza la foto con atractiva cara que no apareció. Un viento hostil te devuelve al mismo punto de partida: donde la lavadora gira ausente de bragas; donde la canción de la ducha no tiene coros; donde el alquiler no se divide y la cartilla de ahorros no se multiplica.
Sin duda nadie puede culparte de falta de amor. No puedes amar sin amante.
Quizá sea más fácil ser amado que amar. Piensas en ello mientras remueves la sopa de sobre; mientras no te equivocas de cepillo de dientes; mientras no alzas la voz en discusión alguna; mientras haces trampas al ajedrez convirtiendo peones en reinas y aun así te aburres.
Los sábados son un oasis en mitad del desierto. Apuras el afeitado y gastas colonia para visitar lupanares con permiso de la cartera. Si no, los vídeos o el internet quedan perfumados, tu economía arañada y tú satisfecho. Nadie puede decir que eso no sea amor. Se puede decir que se trata de amor vulgar. Pero fijándonos en la segunda acepción que señala la RAE de la palabra "vulgar". Y es que resulta más común amar cosas que a personas. Sencillamente porque no las hay o porque están ocupadas en lo mismo que tú.
Acaba de irse otro amante sin pagar.
jueves, 22 de mayo de 2014
BASURERO
Se oye el trajín de las ratas en el centro comercial del vertedero. Royen con fruición tarjetas de crédito con sabor a descubierto y a saliva humana en descomposición. Saltan alegres los roedores por montículos iluminados de desechos, fina casquería y magnética mugre. El fangoso bullicio nocturno no cesa, se incrementa. Sobre todo cuando la confusión entre alimentación y gula hace aparecer el canibalismo, la compra compulsiva y el desquiciado desenfreno. La podredumbre es la más elevada señal de vida, la vejez el mejor certificado de juventud y, la pérdida, un irrefutable documento de tenencia. Los corazones de las ratas bombean cieno rojizo enamorado. El amor se endurece como piedra pura en la disección por el total delirio. Es en la basura donde se aprecia la higiene. Es en el basurero donde germina la fresca novedad. En los mundos podridos florecen las oportunidades. Donde está el olor acre y desabrido, está la atracción. Donde están las ratas, está el futuro.
jueves, 15 de mayo de 2014
TODO PARA MÍ
En la mesita de noche ya no duermen despertadores. En la cama de agua los sueños nadan libres. Y el sudor se evapora de golpe en un paraíso sin fin. Ya no necesito despertar de la ciudad quimera donde todo está perfectamente dispuesto para mí. Los licores embriagan sin el poder de envejecer ni el de dañar órgano alguno. Los amores se dejan querer con dulzura, sin barruntar conflictos, sin desportillar corazones, y lo que es más importante, sin hacer sentir abandono tras sus entregas. Lejos de lo real es donde lo tengo todo para mí. Allá dirijo y moldeo, vivo y muero, escojo y desecho. Allá, gusto a todas las mujeres en general. Allá sirvo tanto para un siete como para un descosido. Y es que allá, todo es para mí. Estoy bailando como un poseso en una vacía discoteca setentona. Ido río al recordar un chiste que me contaron en sexto de EGB. En flash-back huelo la sabrosa carne del último banquete sexual. Expiro, transito, rebobino completamente feliz. Y una poderosa canción me acompaña en la cabal certidumbre de que, a partir de ahora, todo será para mí.
En el armario falta un elegante traje negro, en la biblioteca sobran todos los libros y en el sindicato hay una cuota sin pagar. Se veía venir.
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