Google Website Translator

jueves, 19 de mayo de 2016

¨DESUBICADOS¨


 La fuerza de la expulsión es tan grande que te motiva o te derrota. Los huecos del mundo están para ocuparlos o para dejarlos vacíos como cascarones. Gimotear es cosa de desocupados. Vanagloriarse del lugar que se ocupa es la actitud de un absoluto imbécil. Arriba o abajo no son lugares, son diferentes estados a falta de manos extendidas: unas para ofrecerse, otras para dejarse ayudar. Desde el principio todo es volátil como el alcohol de alta graduación en un vientre sin futuro. La llave de la ocupación del paraíso no existe, se va formando en la fragua del comportamiento. Unas generaciones se dedican a poner los grados necesarios para conseguir la llama, otras se dedican a apagarla con meados sanguinolentos. Y la fiesta de los desquiciados sigue. Y la lista de los ¨desubicados¨ aumenta.
Hace falta tiempo para descubrir que nada es bueno ni malo en sí, que tan solo se trata de saber encajar en un engranaje ficticio. Hacer y no esperar que se haga, a no ser que alguien lo haga por ti y lo permitas. El conocimiento y la educación son fundamentales, sobre todo, para ponerlas en solfa con irrebatibles argumentos. Es necesario sentirse perdido para poder encontrar un sitio. Y todos tenemos el nuestro. La materia todavía es impenetrable, aunque algunos se empeñen en demostrar lo contrario con soberbia, ruindad y desdén.      

jueves, 12 de mayo de 2016

NUEVAS FORMAS DE AMAR


Los nuevos tiempos recortan y extienden a la vez nuevas formas de amar. La búsqueda es un viejo interés consustancial a la explosión de hormonas juveniles y a la desesperada conclusión de mentes moribundas. Primero arden los genitales, luego la desbastada conciencia al borde del colapso. Envejecer es una transición que va del vientre febril a la calma de la idea. Buscamos a los demás para encontrarnos a nosotros mismos. Jugar a querer es una forma de matar el aburrimiento, de dar sentido al vivir. Antes nos buscábamos en la calle, ahora en las redes sociales. Lo bueno es que nos permite cargar de ideales al objeto. Lo malo es que la falta de presencia nos hurta de la expresión no verbal, básica para no confundir dulces con hiel. De todos modos, no encuentra quien no arriesga.
Los nuevos tiempos traen nuevas formas. De amor y de odio. Que cada cual elija.
 

jueves, 28 de abril de 2016

UN CAMINO SIN HUELLAS




La dirección se oculta bajo la huida, el trastorno y la imprudencia.
Recuerdo aquellos días dejando rastros de sangre coagulada antes de ser derramada.
En el preciso momento que crees tener algo, acabas de perderlo de la forma más estúpida. Y solo queda hacer recuento de las esquirlas desperdigadas como hojarasca de otoño en un parque sombrío.
El frío absoluto pelaba de carne mis huesos.
La estafa autoinflingida rebosaba de mi estómago como agua sucia en plena ebullición cual espuma de fracaso, sin poder apartar de mí el fogón que lo causaba.
Sentía el vértigo del acantilado. Llegué al borde del precipicio y eran mis propias manos las que me empujaban. Manos incapaces de resolver una suma de dos dígitos y en cambio asequibles para formar garras.
Difícilmente puedes ver con claridad cuando tus ojos saltan de las órbitas suicidándose con dulzura, dejando los lloros a una ciega calavera.
Me convertí en un circo ambulante y decrépito sin dirección, con la carpa descolorida, dejando folletos de descuento en cada ciudad a mi paso para que vieran un espectáculo de trastorno e imprudencia.
Tenía el vientre lleno de payasos.

SANGRE ESPESA


Al corazón llegan oxígeno y emociones con tumultuosa algarabía dejándolo tan caliente como un extenso y festivo día de verano. Por allí pasa la sangre espesa; el deseo; la frustración; para saludar y no quedarse, para salir disparados hasta los límites de la piel pronta a partir hacia el deterioro. Sufre el músculo cuando tiembla por placer pero, más sufre si se agita por el árido abandono. El motor tose cuando le llega gasolina solitaria y no le queda otra que expulsar el humo de la pena. A los corazones rotos no los ponen en la lista de espera de los trasplantes. Todos venimos con uno y todos terminarán aullando por la falta de sangre, desparramados en la competición. El mío solo aspira a tener una autopsia decente, elegante acaso. Lo imagino abierto como un pez para ser cocinado en una sala aséptica y, poniéndome ardorosamente lírico, desearía que el chef forense encontrara apenas trazas de amor entregado y recibido.
El corazón espera sangre. La sangre espera una correcta dirección. Y la dirección espera clavarse en un corazón distinto del que partió. Aunque lo normal es dirigirse hacia la nada.
El tiempo es un cúmulo de latidos vacíos que sueñan formar parte de algún coro. Tanta sangre espesa derramada no debería quedar en silencio. Pero dicen que, si eres capaz de acallar tu propio pulso, podrás oír el de los demás y, una vez muerto, conseguir vivir un poco más en el de ellos.