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jueves, 1 de abril de 2021

BARATIJAS

Son las diez y los bares han cerrado. Los corazones encendidos se abortan como luces en un cortocircuito. Todo se oscurece y las almas desvanecidas huyen con pánico dejando a su paso cadáveres tan vacíos como madera podrida. Huele a abandono y hastío mientras el señor de la limpieza recoge el último cascarón. Por entre los residuos quedan ilusiones y promesas tan rotas, tan sucias, tan finas, que ni todas ellas juntas harían un recuerdo decente. Hubo un tiempo en el que cualquier pestañeo podía provocar una avalancha, cualquier silencio temblor y cualquier deseo satisfacción. Las noches comenzaban al atardecer y el amanecer solo era un eterno suspiro. El amor se malgastaba en un instante y el placer renacía a cada agotamiento. Hasta los lugares comunes llegaban a parecer insólitos. La intensidad no dependía de un buen plan, simplemente estaba ahí. La depresión era una resaca y el dolor un mero tropiezo a punto de pasar. Son las diez y el cementerio acaba de abrir. Hay flores para parar un tren y perfuman los caminos del Señor con ironía sutil. La tierra prometida abruma con su esplendor por entre sarcásticos epitafios dejando, ahora sí, recuerdos como puños con absoluta rotundidad.

viernes, 5 de marzo de 2021

FABRICADOS PARA AMAR

Nos diseñaron como máquinas para amar, pero nos esforzamos en alejarnos de aquella idea primigenia alimentando al odio desesperadamente, como si nos fuera la vida en ello. La contradicción es manifiesta en nuestra humana condición. Confundir arañazos con caricias viene de serie y ahí es donde nuestra inteligencia nos lleva. Si alguna vez fuimos libres para decidir, nos perdimos por el camino y nos quedamos dando vueltas en la rotonda de la indecisión. Los huesos nos marcan la rectitud, pero la sangre nos lleva al extravío. Fuimos lo que somos y poco más. Tuvimos lo que tenemos con delicada perdición. Si no es tarde, deja que el olvido nos recuerde que nos hicieron de piezas de puro amor. Nunca es tarde para echar de menos nuestro origen sobre todo cuando ardemos en la ira, cuando las manos son más puños que dedos temblorosos y el pecho volcanes de lava más que fértil tierra de hogar. Somos almas imperfectas, capaces de reconocer tamaño desatino. No somos máquinas y precisamente ese error fatal nos ha proporcionado la capacidad de destrucción y construcción, tanto como la de odiar y amar. Somos un hermoso producto malogrado, impredecible, hasta para quien se supone que nos diseñó. Nos escapamos de su laboratorio para matarnos y amarnos sin su necio plan. Bendita metedura de pata. Que te den. Siempre haremos lo que nos dicte el corazón.

viernes, 30 de octubre de 2020

ESTA NOCHE NO VA A SER, AUNQUE LO DIGA LENNON

Si esta noche Lennon saliera de su tumba, quedaría pasmado al ser detenido por la policía sin saber responder a las preguntas sobre sus motivos para salir en esta época de pandemia, así que con confusa languidez regresaría a su sepulcro con cara de mayonesa cortada. Recordaría su canción sobre el deseo por salir como un traje ajado por la polilla, como un olor desaparecido por la falta de nariz o como una agenda telefónica llena de números sin dirección. El mundo se ha convertido en lo que nunca quiso imaginar. Hacía décadas que no salía y maldita la gracia que debe hacerle haberlo hecho precisamente en estos días de confinamiento. Cuando su luz latía, podía levantarse y tras un café con cigarrillo saltar a la calle para evaporar sus preocupaciones al cielo, recuperando así cordura y aliento, mandando todo al carajo, pero hoy no puede ser, hoy la amargura te la quedas para ti bajo una mascarilla macerada con tu propio aliento solitario. Quizá solo sea una venganza de la naturaleza contra quienes no la han querido entender, pero para los que desean salir es una putada, que se lo digan a Lennon. Su canción termina diciendo ¨tengo que salir, solo un rato, hace días que no salgo¨. Se le ocurre precisamente hoy, esta noche, pues esta noche no va a ser, aunque lo diga Lennon. Menos mal que nos dejó la mejor de las vacunas, su música.

viernes, 2 de octubre de 2020

ESTUVO BIEN



Llegar a la penúltima parada incomprensiblemente intacto, es para estar sorprendido y agradecido a partes iguales. Cuando los sábados consumidos vencen por goleada a los que están por venir, es fácil que el húmedo desinterés resbale por entre sus futuras rendijas como pegajoso desencanto mortal de domingos al atardecer. Suele ocurrir, pero si no, la melodía vital se abre paso con renovado y extraño ímpetu. Todo está condenado a desaparecer, desde la crueldad más desaforada hasta la más ridícula bondad. De todos modos tanto dará si fuiste víctima o verdugo, cuando todo termine nadie quedará para ensalzar o condenar. Lástima. Suena descorazonador, pero si quieres escuchar palabras edulcoradas, este no es el sitio. Mejor callar antes de que lo real haga caer sobre tus pies a tu lengua de un tajo tan limpio como triste, dejándote sin nada más que decir. La educación, con sus recortes, nos enseña a soportar el ilimitado vacío. Aún así, estuvo bien cuando fuimos jóvenes, pletóricos de inocencia y estupidez a partes iguales. Se tiene que disfrutar del error para volverlo a cometer. Las ganas de conocimiento es la mejor medicación para sentir que vivir es un goce. Ahora la rueda no para, en habitaciones compartidas se están buscando amores destartalados, en reuniones de sombras solitarias se está conspirando contra la desgracia y en el fin del mundo se están haciendo planes de futuro. Si para ti, la juventud es apenas un recuerdo, dime si estuvo bien. En la otra esquina del planeta arde el deseo tanto como aquí. Todas las hogueras son nuestras, desde que se encienden hasta que se apagan. Y en definitiva podemos acordar que ardimos con mejor o peor acierto, pero nadie puede decir que el futuro estuvo bien.