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viernes, 1 de noviembre de 2024

IMAGINA QUE NO AMANECE

Cuando pierdes el presente, dejas de existir. Cuando no sabes dónde estás, no perteneces a ningún sitio. Cuando el dolor es insoportable, dejas de sentirlo. Nadie puede huir cuando no tiene escapatoria. Tras un descomunal derrumbe, solo queda por entre los escombros, silencio. Quien se cree invulnerable está pidiendo a gritos ser un ridículo integral. Quien cree que lo que tiene es porque se lo merece, no merece tenerlo si desprecia al resto. Nada permanece y todo lo que te sobra, en un mal día, te puede faltar. Imagina que no amanece y que te pilla más solo que la una, es un supuesto casi inverosímil, pero tan posible como que por un casual accidente comprendas que no eres el único y al ser uno más, formes parte de todo. Compartir no evita desastres, pero ilumina oscuridades. Imagina que cualquiera fuéramos todos. Imagina que todos fuéramos uno. Igual llega un día que no amanece, pero sin duda habrá valido la pena vivir.

sábado, 19 de octubre de 2024

A TOMAR POR CULO

Cuando el futuro queda a tus espaldas, mortecino y ausente, las cadenas se disuelven con el ácido del fin, las costuras asfixiantes revientan y es cuando más puedes ejercer la vida sin miedo. Cuando la esperanza ha pasado de ti como de la mierda, te queda el orgullo de no depender de su angustiosa presión. Cuando nada importa todo es posible. El tiempo araña devastador, a no ser que sea lo que ya no tienes. El error funciona con rabia por entre los vivos ingenuos. La perfección solo pertenece a los muertos. La humildad de saberse mortal no es fácil y la escasez de personal es lo normal. Pero quienes saben que tienen en sus manos el último día de sus vidas, tal vez comiencen a vivir. Al mandar todo a tomar por culo puede ser que te lo tomes todo extrañamente en serio. Nos pasamos la vida preocupados con insustanciales ocupaciones, hasta que un buen día sea el último. Entonces solo nos queda elegir hacer lo que nos hace felices o dejar malogrados desperdicios que no tengan ni un solo día que valga la pena.

sábado, 12 de octubre de 2024

ENVIDIA O ADMIRACIÓN

Entre la admiración y la envidia está la infinitud. Entre el asco y el deseo hay un puente llamado indiferencia de doble dirección que busca cualquier extremo según quien lo cruce. Es de débil firmeza al estar rodeado de vacío, al temblar con cualquier mínimo vaivén. El amor y el odio penden del mismo hilo. Cuando admiras a alguien le amas, cuando le envidias lo odias. También puedes caminar por el puente de espaldas, confundir la dirección con inteligente sarcasmo y la cosa se complica, porque te estás riendo a mandíbula batiente sin ser soez. De todos modos nadie puede sobresalir con humildad sin proyectar falsa apariencia. Siempre habrá quien quiera ser tú, para mejorar o para sustituirte. La construcción pertenece a personas gentiles, la destrucción a miserables. Si quieres encontrar la grandeza, escarba por entre los escombros. Tras la caída del puente queda lo mismo que soportó. Envidia, indiferencia y admiración. Elige.

martes, 8 de octubre de 2024

DEL BAR AL CIELO

Hay quienes se dirigen a la iglesia los domingos por la mañana y hay quienes se dirigen al bar los sábados por la noche. Las diferencias son sutiles, pero definitivas. En el primer caso solo uno bebe vino, en el segundo todos beben vino, cerveza o variados licores espirituosos. En las iglesias hay púlpitos, en los bares hay barras con múltiples pálpitos. Los sacerdotes embriagan a los presentes con palabras divinas, mientras que los camareros arengan a la parroquia con silencios destilados. Los eficientes monaguillos pasan el cepillo, mientras los taberneros cobran justamente los servicios. También existen diferencias en la arquitectura de los lugares. Los lugares de culto no necesitan excusado, los bares sí. No es lo mismo alimentar el alma que el buche. Volvamos a la similitud. Una noche carente de luna, un borracho irreverente juró por satanás que el mismísimo Jesucristo le invitó a su sangre. Contra todo pronóstico, la embriaguez le provocó una sobriedad lúcida. Y sintió un dulce éxtasis al notar la metamorfosis de ángel caído a querubín cuando el jefe lo elevó del bar al cielo. Quien dude de esta historia, ni sabe creer, ni debe beber.