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viernes, 23 de enero de 2026

ES HORA DE BEBER

En un mundo a punto de irse a la mierda, es hora de beber hasta el desmayo. Encontrar un bar es el oasis que todo abstemio necesita cuando el orden se va a extinguir con ineludible exactitud. A falta de futuro, habitar el instante con exceso es la única opción. La proximidad de un fatal desagüe se recibe con un brindis donde las copas se vacían de un solo trago. Es cuestión de calmar la pérdida de humanidad con un delirio brutal. Ir al desastre otorga una inexplorada liberación que devora límites y detiene el tiempo. Llega la hora feliz, la barra libre, el subidón desvergonzado y la ausencia de esperar un amanecer. Ha llegado la hora de la medicina para calmar el dolor y el miedo, mientras la piel arde y el aire enrarecido apesta. Tras el acelerón, el pasado se diluye en la bruma de la embriaguez, volatilizando angustia y cordura al instante. Es hora de dilapidar los inútiles ahorros con una juerga inolvidable, ya que no van a quedar ni las ratas para recordarla. Hay que agotar con brío las existencias del bar. Hay que terminar con todo antes de echar el cierre. Hay que salir con elegancia. A cuatro patas.

viernes, 9 de enero de 2026

POSITIVA SOLEDAD

No hay que temer a los espacios de soledad. Así estamos en ocasiones y así nos marcharemos. No hay que temer quedarnos a solas con nosotros mismos, porque ese es el primer paso para poder estar con los demás. Somos cúmulos de seres solitarios, sedientos de compañía y necesitados de compasión. Vivimos con el corazón de nieve, defectuoso como un helado desechado por un niño que no lo elige y cae, derritiéndose sobre el asfalto, en un caluroso mes de julio. Somos carne de cañón esperando volar por encima de nuestras inquietudes, rebozados en temblor y desesperación. La certeza de la incertidumbre nos devora como un depredador inevitable. Quien acepta la derrota se sitúa en la mejor de las posiciones para vencer. Quien comprende que su éxito depende de tender la mano a quien fracasa ahuyenta sus propios miedos y, con ellos, sus soledades. El frío más exacto puede reducirse con la imprecisión que aporta la duda. El hueco, cuando se elige la exclusión, se convierte en un agujero que nos llena de odio y nos deja a los pies del error, sin entender que salir del miedo y de la soledad solo es posible mediante la inclusión. Somos sombras solitarias tapando la luz, sin saber que la luminosidad está muy cerca, en la puerta de al lado. Solo hay que cruzarla juntos.

viernes, 26 de diciembre de 2025

TODAVÍA QUIERO MÁS

Al borde del precipicio con las armas descargadas y humeantes, todavía quiero más. Con la cuenta financiera a punto del embargo, sigo queriendo gastar con alegre osadía. Con el estómago saciado, aún siento hambre. Con el calendario amarillento espero el nuevo día como si no supiera cómo amanece. Lo doy todo aunque no me quede nada. Quiero vivir embriagado de emoción aunque mis huesos ya no tiemblen. Sé que nunca fui de fiar, pero confío en el resto de seres humanos habituales que me rodean. Soy un amasijo de escombros cargado de deseo por permanecer. Soy un imbécil que se cree erudito. Tengo la capacidad intacta del incapaz. Busco con sed de lo que carezco. Aunque parezca mentira, todavía quiero más. La depresión no ha podido detenerme, ni la debilidad paralizarme. Estoy hecho de un fuego tranquilo en las brasas de la decepción. Y quiero seguir en este penoso deambular como quien ni sufre ni padece. Me agarro a la vida con esperpéntica desesperación. Es tan interesante vivir, que no me quiero morir nunca. Vale, os oigo reír, pero quien ríe el último ríe mejor.

sábado, 20 de diciembre de 2025

EN UN MUNDO PEOR

Cuando la parca hace su trabajo excelente, nos deja como ínfimos huérfanos desorientados arrastrando cadenas de tristeza y amputación. Cuando la fatalidad hace carambola, la luz se deshace en sombras eternas y el futuro se hace estéril. Las pérdidas irreparables nos deja a los pies de un miedo aterrador, que solo nos deja la opción de dejarnos devorar. Si todo está escrito, esforzarse por reescribir la historia está de más. Quien está capacitado para subvertir el juego sabe que solo se consigue a través del arte y de la belleza. Cuando los héroes caen, nos dejan un mundo peor y las tempestades arrecian sin rémora. Las debilidades ejercen de autoridades y nos doblegan con sus falaces juegos de manos. Vendrán días tan infaustos como nuevas literaturas excelsas cargadas de pareados. Cuando el arte se hace pequeño y vulgar, el mundo es peor al perderse en la insignificancia. Si perdemos almas rebeldes, irreductibles y firmes, los faros luminosos se apagan dejándonos ciegos y perdidos en un mundo peor donde no tiene sentido existir. Si no nos damos cuenta de las pérdidas, estamos perdidos.