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jueves, 29 de enero de 2026

ESTAMOS PREPARADOS

Estamos preparados para recibir una avalancha de estupideces sin tiempo para digerir su insana repercusión. Estamos preparados para ver lo que nadie ha podido imaginar. Somos sacos vacíos hambrientos de incomprensible relleno. Tenemos la mejor disposición para abrazar el delirio. Estamos dispuestos a aceptar lo inaceptable con alegría. Tenemos los bajos instintos en todo lo alto. Las tragaderas están lubricadas para retozar en la podredumbre. Lo que está por venir lo podremos disfrutar con indecente ilimitación. Somos las mayores bestias civilizadas. Estamos diseñados para destruir. Viene lo que buscamos y estamos preparados para la total pérdida. La contención ya no nos divierte. Bocabajo lo pasamos mejor. Las palabras han pasado a mejor vida. La acción sin reflexión es nuestro mayor estimulante. Por fin ha llegado el fin de la razón. Ya era hora de que los inútiles tomaran el mando, y estamos preparados para disfrutar de su ineptitud. Va a ser increíble y excitante, no tengáis ninguna duda.

viernes, 23 de enero de 2026

ES HORA DE BEBER

En un mundo a punto de irse a la mierda, es hora de beber hasta el desmayo. Encontrar un bar es el oasis que todo abstemio necesita cuando el orden se va a extinguir con ineludible exactitud. A falta de futuro, habitar el instante con exceso es la única opción. La proximidad de un fatal desagüe se recibe con un brindis donde las copas se vacían de un solo trago. Es cuestión de calmar la pérdida de humanidad con un delirio brutal. Ir al desastre otorga una inexplorada liberación que devora límites y detiene el tiempo. Llega la hora feliz, la barra libre, el subidón desvergonzado y la ausencia de esperar un amanecer. Ha llegado la hora de la medicina para calmar el dolor y el miedo, mientras la piel arde y el aire enrarecido apesta. Tras el acelerón, el pasado se diluye en la bruma de la embriaguez, volatilizando angustia y cordura al instante. Es hora de dilapidar los inútiles ahorros con una juerga inolvidable, ya que no van a quedar ni las ratas para recordarla. Hay que agotar con brío las existencias del bar. Hay que terminar con todo antes de echar el cierre. Hay que salir con elegancia. A cuatro patas.

viernes, 9 de enero de 2026

POSITIVA SOLEDAD

No hay que temer a los espacios de soledad. Así estamos en ocasiones y así nos marcharemos. No hay que temer quedarnos a solas con nosotros mismos, porque ese es el primer paso para poder estar con los demás. Somos cúmulos de seres solitarios, sedientos de compañía y necesitados de compasión. Vivimos con el corazón de nieve, defectuoso como un helado desechado por un niño que no lo elige y cae, derritiéndose sobre el asfalto, en un caluroso mes de julio. Somos carne de cañón esperando volar por encima de nuestras inquietudes, rebozados en temblor y desesperación. La certeza de la incertidumbre nos devora como un depredador inevitable. Quien acepta la derrota se sitúa en la mejor de las posiciones para vencer. Quien comprende que su éxito depende de tender la mano a quien fracasa ahuyenta sus propios miedos y, con ellos, sus soledades. El frío más exacto puede reducirse con la imprecisión que aporta la duda. El hueco, cuando se elige la exclusión, se convierte en un agujero que nos llena de odio y nos deja a los pies del error, sin entender que salir del miedo y de la soledad solo es posible mediante la inclusión. Somos sombras solitarias tapando la luz, sin saber que la luminosidad está muy cerca, en la puerta de al lado. Solo hay que cruzarla juntos.

viernes, 26 de diciembre de 2025

TODAVÍA QUIERO MÁS

Al borde del precipicio con las armas descargadas y humeantes, todavía quiero más. Con la cuenta financiera a punto del embargo, sigo queriendo gastar con alegre osadía. Con el estómago saciado, aún siento hambre. Con el calendario amarillento espero el nuevo día como si no supiera cómo amanece. Lo doy todo aunque no me quede nada. Quiero vivir embriagado de emoción aunque mis huesos ya no tiemblen. Sé que nunca fui de fiar, pero confío en el resto de seres humanos habituales que me rodean. Soy un amasijo de escombros cargado de deseo por permanecer. Soy un imbécil que se cree erudito. Tengo la capacidad intacta del incapaz. Busco con sed de lo que carezco. Aunque parezca mentira, todavía quiero más. La depresión no ha podido detenerme, ni la debilidad paralizarme. Estoy hecho de un fuego tranquilo en las brasas de la decepción. Y quiero seguir en este penoso deambular como quien ni sufre ni padece. Me agarro a la vida con esperpéntica desesperación. Es tan interesante vivir, que no me quiero morir nunca. Vale, os oigo reír, pero quien ríe el último ríe mejor.