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viernes, 26 de mayo de 2017

PEDIR LA VEZ


No acostumbro a entrar si no hay clientes. Me asusta la soledad en todas sus formas. Supongo que me viene de haber nacido en la habitación de la casa de mi abuela mientras el barrio dormía y no en una planta de hospital lleno de barrigas a punto de explotar. Uno siempre desea lo que no ha tenido. En la escuela, no me fue mejor. No la conocí hasta que cumplí los doce, y desde entonces no acostumbro a entrar en sitios donde no hay nadie. De hecho, me encanta pedir la vez allí donde la multitud se agolpa para lo que sea, y si es un atasco, ni te cuento. Crecí tan al margen del margen que solo quería pertenecer a algún grupo. Hasta el menos interesante me producía interés. Fui a la iglesia contento y a menudo, hasta que dejó de tener clientes. Fui al gimnasio con intensidad hasta que se vació por el vicio. Fui el más vicioso hasta que me vi solo de nuevo, rodeado de exdrogadictos. Siempre por detrás y sin nadie a quien pedir la vez. Luego hicieron familias con hijos. Los clientes que perseguí, ahora se amontonaban a la salida de los colegios, en las oficinas de los bancos a la hora de comer para pedir créditos, en hoteles de todo incluido en fines de semana con lunes en rojo, en oficinas de abogados de mala muerte para conseguir una separación barata, en redes sociales para volver al mercado y en centros de salud esperando tratamientos de quimioterapia, de esos que llenan huecos en los que solo los gusanos piden la vez.  

sábado, 29 de abril de 2017

PULSIONES DESCARNADAS


Tratas de portarte bien, de colaborar con el medioambiente, de cumplir como un ciudadano ejemplar, pero la cabra tira al monte y te portas como un rufián, la toallita mojada con la que te limpias el culo la tiras al inodoro, y aparcas en la plaza para discapacitados cuando vas a pillar, solo un momento, eso sí. Lo intentas, pero por hache o por be, todo se tuerce. La confusión te lleva a creer que has tenido una cita al salir de una casa de citas y que estar desahogado es un sinónimo de enamorado y bien mirado tampoco es tan descabellado pensarlo. Te gustaría salvar a las especies en peligro de extinción sin saber que harías mejor desapareciendo tú. Tienes buenas intenciones, pero tus pulsiones no se las salta un galgo. Crees en el poder del dinero y no vas desencaminado, pero te falta la capacidad para darle un uso adecuado. La muerte es una vieja zorra que no vive del dinero, se dedica a observar, no necesita pedir, tan solo esperar. Se tarda toda una vida comprender que de la cuna a la fosa solo hay un pestañeo y si lo consigues, ahí estará la guadaña para arrebatarte la poca luz que hayas visto. Siempre será así. No seas paleto y mantén tus pulsiones a raya. Eso sí, las rayas mejor con sombra.         

viernes, 21 de abril de 2017

VACACIONES EN LA COSTA DEL ABSURDO


Acabamos de contratar una habitación compartida en la costa del absurdo. La incomprensión está asegurada, la mugre también. Lo pasaremos de miedo en medio del caos. No habrá paredes que nos detengan, ni lujos que no podamos pagar. Aburrirse será un objeto en extinción. La vida latirá tan fuerte que incluso desear morir resultará placentero. En vacaciones hasta las ratas parecen sirenas, el lodo flores y los humanos personas.
Acabamos de contratar un todo incluido sin saber que no hacía ni puta falta, sin saber que al nacer ya veníamos firmados de casa sin nuestro consentimiento, sin saber que una gota de esperma rubricando un óvulo de nuestros progenitores es todo lo que se necesita para arder en el infierno, sin saber que es una estupidez pagar dos veces por el mismo artículo.
Acabamos de derribar las paredes del hastío con nuestras inocuas razones y miramos con desprecio a quienes dejamos atrás, sin saber que tarde o temprano, otra caterva de incautos nos dejarán igualmente tan atrás que dudaremos hasta de haber existido.
Somos comunistas baratos derribando muros que se volverán a levantar más altos y gruesos mientras celebramos la victoria.
Acabamos de cerrar por vacaciones.

viernes, 14 de abril de 2017

EPITAFIO (A Dani)


Hoy me levanté con el sueño caliente, tan real y humeante como un plato de lentejas recién servido. El día ruge con furia tras una noche reveladora. Los latidos vitales son disparos de cañón y la sangre vibra como ondas de canciones de amor perfectas. Sin querer me vienen a la cabeza la acumulación de recuerdos que se despliegan como una interminable alfombra mágica produciendo dolor, vértigo y placer a partes iguales. Cuando más cerca te encuentras del final más valoras el principio. Si la juventud de otros y su inmortalidad es un descolorido cartel en una tienda en venta en un barrio decadente, suspira por todo lo que fue y no pases a su lado como si no tuviera nada de valor para tu poderío juvenil: te está enseñando tu propio futuro, ahí es nada.
Hoy me levanté pletórico al sentir que ayer me amaron. Mañana no es importante. Cuando uno se va, al menos deja de joder.
Hoy desperté con todas las dudas resueltas. Ahora sé lo que escribir en mi epitafio, en bella tipografía faltaría más:
                                                
                                                 
                                                       POR MÍ VALE

                                 Las gallinas que entran, por la que salen.