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viernes, 22 de julio de 2011

IMÁN O MURO

A ras de la hierba tras un salto de paracaidista aciago, a un milímetro de la piel deseada, a un segundo de la meta y al borde del abismo aparece una frontera inquietante que fluctúa entre ser imán o muro.

El loco azar se deja mimar por la inseguridad sin importarle el resultado.

Un misterioso arcano se baraja para ser elegido, una elección lo descarta.

Afuera se pudre el mundo porque antes floreció.

En un fracaso se oculta el secreto del éxito.

La oscuridad se suicidó con un hilo de luz.

Y un sencillo puñado de arroz venció al hambre.

En un callejón una vida malvive libre hasta que la muerte la esclaviza. O puede que morir libere y vivir enjaule. Imán o muro.

En muchas ocasiones veo muros, en contadas ocasiones veo imanes.

¿Cuántos imanes por muros necesitas tú para que esto merezca la pena?

Yo, tras dejar el hueco de mi figura en todos los muros traspasados sólo he necesitado un imán, uno tan sólo para seguir. Y cuando llegue el muro fatal que anule mi capacidad de horadarlo, dedicaré el último segundo de la llegada para recordar aquel bello y poderoso imán que siempre me ayudó a ver hierba donde sólo había arena, piel en lugar de mármol y diamantes donde sólo habían piedras pulidas por el óbito.

viernes, 15 de julio de 2011

LA PARED TIENE UN DESCONCHAO

El mayor desastre a veces empieza con un leve trastorno.

Un insignificante lunar que se transforma en cáncer. Una caída tonta que se convierte en una parálisis sin gracia. Un hueso de pollo que se cruza en tu garganta y te ahoga. Una pareja equivocada que te hace reflexionar sobre tu puta necesidad de tener que estar con alguien. Un bultito raro en la cintura que puede hacerte subir cien tallas de pantalón. Una llovizna que puede enviarte directo a una neumonía irreversible.

Dicen que fuimos protocélulas y nos hemos convertido en Humanidad.

El último día de nuestra vida empezó a gestarse el primer día.

La gente con el morro torcido y la leche agria eran bonicos de bebés.

También los malos pueden tener un lunar, sufrir una caída sin importancia, gustarles las alas de pollo, enamorarse de ellos mismos, salirles un garbanzo en la panza y todo ello bajo una lluvia de cojones.

Mientras escribo estos graves pensamientos miro de reojo un desconchao en la pared del tamaño de una mosca, yo, por si acaso, no lo toco, no sea que se desmorone la pared, la casa y el banco al que se la debo.

EL LUNES NO TARDA EN LLEGAR MÁS ALLÁ DEL DOMINGO

El domingo estaba agonizando como la posibilidad de colocar el pellejo en el mercao, como la ocasión desesperada por huir de la soledad.

Sus ojos agonizaban por culpa de unos alrededores anodinos; igual es espolvorear sal sobre el océano, echar una flor sintética a la tapa de un ataúd, comer pan con gachas o buscar tu nombre en una lista de desaparecidos.

Si recargas lo cargado te sale una bonita joroba barroca, él lo sabía y quiso poner remedios paliativos, aunque también sabía que no todo depende de uno.

Bien cenado, bien duchado y bien dispuesto salió a la calle, inquieto e inseguro pero decidido a conocer otras almas con hélices, o sin ellas, que tampoco era cuestión de ponerse muy tiquismiquis.

La esperanza no era su fuerte, ni el optimismo, ni el up, ni la seguridad en sí mismo.

Pero mira tú por donde, ese domingo casi gastado venció a su obligada muerte sin necesidad de desfibrilador.

Desde entonces, el dolor, la tristeza, el desencanto, la desesperación, la soledad y los domingos que agonizan, tienen sentido. Tiene sentido hasta el sufrimiento si alguna vez unas hélices de ángel te laminaron el corazón.

Un signo de sofisticación es cuando las rodajas han salido extremadamente finas.

viernes, 8 de julio de 2011

ABREVIANDO

" El vivir es tan breve que no vale la pena abreviarse los sentidos ni vetarse los gritos y tan breve es vivir que se pasan los días olvidándonos de su brevedad y tan breve es el tiempo que la risa se nos queda perdida y mas breve es el instante de la sonrisa, los instantes cuando gozamos y las horas cuando nos aman y amamos.

Breve es el beso que sintiéndolo se nos hace infinito y nos unimos a él abreviando todo lo demás.

Se nos escapan los recuerdos como películas en blanco y negro, breve es la lágrima aunque dure el dolor, instantes de amor que nos quedan perdidos en los huecos del silencio, breve es la película cuando tenemos a las persona amada a nuestro lado.

Tan breve es el amor aunque dure una vida y sin darnos cuenta vivimos abreviando."


Texto de Pepa Ruiz