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jueves, 7 de junio de 2012

CIUDADES DE ASFALTO MOJADO



El asfalto mojado embellece la ciudad nocturna cuando las luces rebotan en él y se evaporan hacia las azoteas como burbujas de papel de aluminio. Las ruedas de un taxi salpican estrellas vaporizadas. Los ocupantes ríen de camino a la fiesta cuando la noche asoma. La música sube de volumen como la ebriedad del deseo. Un turista despistado entra en un club de alterne y pide paella. Un pintor callejero consigue su mejor obra cuando la llovizna resbala por el lienzo mezclando los colores al agua. Unos enamorados detienen el tráfico en un paso de peatones con tan solo un beso. Cae confeti desde un impreciso balcón mientras los claxon marcan el ritmo de la celebración. Un policía aplicado pone una multa en el todo terreno del alcalde a la puerta de un salón de masajes. Las casas se vacían para llenar bares. La barbarie se humaniza esta noche teniendo por tanto su mejor día. Todo los dientes se muestran bajo las sonrisas. Los ceños fruncidos se estiran hasta desaparecer.  
La ciudad se detiene atrapando el brillo de sus luces y el júbilo de todas sus almas, dejando al amanecer una instantánea de taciturna fugacidad.

jueves, 31 de mayo de 2012

HERMOSO Y HORRIBLE



Lo que al principio puede resultar hermoso, puede acabar horrible.
Si empieza horrible, acabará peor.
Hay huecos para el milagro, pero son tan pequeños que pasarán inadvertidos. Hay que darles una oportunidad para que ocurran. Lo normal es que se escapen ante nuestras narices. Se comenta que salimos a dos o tres milagros por persona. Esperar el próximo, una vez perdido alguno, es tarea formidable y lo llaman fe.   
Agotado el cupo del dispendio y seguir expectante, lo llaman fe ciega.
Lo hermoso y lo horrible comparten una "h". Con ella se construyen las dos palabras. Nuestro trabajo consiste en dulcificar el tránsito, en acariciar lo horrible para que llegue a sentirse hermoso, rectificado. 
Desde el mágico instante del nacimiento, bello e inocente, comienza la titánica tarea de impedir la inevitable y fiera descomposición a la que estamos abocados.
Alguien se tatuó en los diez nudillos hamor y hodio. Una posible amputación acertada no justifica el riesgo de cometer un error fatídico. Mejor quedarse con todo, con lo hermoso y con lo horrible.
Descubrir que no somos dioses nos hace humanos.

jueves, 24 de mayo de 2012

DESEO DE HUIR DE LA SOCIALIZACIÓN



Un pequeño y tortuoso mundo le espoleaba para huir de aquellas gorrineras dirigidas por matarifes educacionales.
Manitas crueles abofeteando sus ganas de ser normal. Recreos con hurto de bocadillos de nocilla. 
Pesadillas antes de cumplirse con novedades no soñadas.
Escuela de piedra para un cerebro aéreo. Humillación soportada antes de ser  comprendida. Asfixia programada sobre su futura ventilación.
Piel envejecida con la velocidad del segundo. Soledad en medio del tumulto.
Olor a goma de borrar incapaz de eliminar los rituales del rechazo.
Pizarra con la fórmula del fracaso escrita con tiza roja. Ungüento ácido para un corazón sin formar.
Compresión sin comprensión. 
Deseo de huir del calendario de 2002. Arrancando sus hojas con rabia, la misma que no podía utilizar para defenderse. 
Hasta que un día descubrió la manera de huir de la socialización: dejar su nombre deshabitado y vacante al pasar lista.


jueves, 17 de mayo de 2012

BUSCANDO AUTORIDADES



En tiempos de decadencia y confusión urge buscar quien nos guíe con la autoridad que otorga la admiración y el respeto. Desechando a quien pueda conseguir el liderazgo a través de la imposición y el miedo. Eligiendo quien convence a quien vence. A quien sugiere la dirección correcta a quien la impone. Tan hermoso es llevar como dejarse llevar, siempre que las dos partes formen un tándem complementario, pedaleando en la misma dirección. Necesitamos autoridades apuntando un ideal concreto, deseado por la mayoría sin certezas absolutas, haciendo hueco por tanto a disidencias minoritarias.
Los ciclos mediocres se cumplirán a nuestro pesar. Aun en el mejor de los escenarios, con todo a favor, la vida quedará en nada. Y ello no nos debe apenar. 
La justicia quedará fulminada bajo el peso del caos. El tiempo quedará agotado cuando el infinito apenas le roce. Nada importará cuando todo acabe su curso.
Mientras todo lo anterior llega, necesitamos a alguien, inmaterial acaso, que nos guíe y calme. Aunque sea para una distracción momentánea que nos evite mirar al insoslayable precipicio durante el fugaz y bello instante llamado vivir.