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viernes, 3 de mayo de 2013

NACIDO PARA ACOSTARME



Dicen que dormir es ver pasar la vida con legañas, ausentarse del meollo, perder oportunidades, dar la cara con la espalda e incluso llegar tarde para vivir. Quizá yo sea un espíritu burlón o una alma cansada, porque no me creo lo que dicen. Siempre tengo sueño y dormir me alimenta, me fortalece. Me renueva ausentarme de la vorágine, desaprovechar billetes, llegar el último a mi entierro y cucarles el ojo por la pitaña a los presentes desde el floral expositor. 
Dicen que la ciudad es una trampa para lechugas de mentol, para conejos con plumas y para sucias palomas de dientes careados. Todo conduce a la escapada. Tan lejos como sea posible. Mi dorsal es un pijama en la carrera hacia el sueño. 
Hay que salir de la pequeñez, con el tanque cargado de combustible, mientras la juventud lo permita. La desbandada es un hecho. Las autopistas amontonan jinetes solitarios. Nacidos para correr. Pero, cariño, no soy uno de esos. Yo nací para acostarme en un motel llamado colchón. Mis llantas brillantes son dos cálidas zapatillas de andar por casa y mi meta es un despertador. 
Dicen que el mundo se ensancha en la despedida, que el suelo se ve mejor desde una noria, que el suicidio es un modo de esconderse, que un beso sabe mejor en el recuerdo, que todos hemos nacido para correr. Pero, cariño, yo nací tan solo para acostarme.     

jueves, 25 de abril de 2013

DESPERTAR



La defensa obliga despertar cuando un sueño es atacado. La violencia nunca es justificable, a no ser que se utilice para defender la debilidad, propia o ajena. 
Llegado a un punto de no retorno, lo idóneo es no mirar atrás. La musculatura se mide en cuerpos generosos y el sacrificio anida en la virtud. Hablo de lo que carezco. Hablo de lo que admiro. Quien tiene poder, tiene un tesoro. Quien ha sido bendecido con la fuerza también debería ser condenado con la responsabilidad.
Despertar es a levantarse como luchar es a entregarse. Hablo desde un sueño profundo incapaz de atender vigilia alguna. Y es lo más contrario al orden exacto. 
Reniego de las posiciones privilegiadas, sencillamente porque nunca las he tenido.
No lucho porque me falta valor. Y si lo tuviera, no lo usuaria adecuadamente. Lo sé. Mejor no despertar. Mejor ser un dormilón. Los cobardes nunca oímos la llamada.
Otros se levantan por mí. Gracias a ellos, mi despertar es un dulce regalo que no merezco. Las calles están puestas, limpias y defendidas. 
A escondidas me alegra saber que hay seres peleones dispuestos al sacrificio, entregados a la honestidad. A escondidas me apena saber que los delataría con la velocidad que imprime una cobarde diarrea. Hablo de lo que conozco. 
Arrugarse es lo contrario a despertar. Ni defiendo, ni despierto. Otros lo harán. 
A escondidas les admiro.

jueves, 18 de abril de 2013

SIN SECRETOS, QUEDAMOS EN NADA



Solías decir que te gustaba no saberlo todo de mí. Cuidabas mis pliegues oscuros como oro en paño. Decías que así se guardan los cartuchos sin gastar y las sorpresas por consumir. Sabías que en el almacén donde habita la ignorancia solo a ti te pertenece la llave y cual dulce casera poder entrar o salir a tu antojo para llenarlo con ilusiones sin interferencias de la realidad más cruel y prosaica. Decías que sin secretos no se puede vivir y que los planes son para los muertos. Que la emoción de un viaje estalla en un cruce de caminos sin letreros y que las guías se las regalabas todas a los turistas. Tenías los discos sin carátulas, los zapatos cambiados de caja y los carmines más coloristas enfundados en rigurosa piel negra. 
Conocerte me ha ayudado a mantener a buen recaudo el sinfín de miserias que me adornan. Desde entonces me visto con tus sueños que cuelgan de mi armario. Es en la penumbra donde luzco mi mejor perfil. Es en la ausencia donde soy la mejor compañía.
Hace tiempo que me hiciste entender que, sin secretos quedamos en nada. 
Y guardo celosamente furioso el mayor de mis secretos: Nunca te diré del todo lo mucho que te quiero.  

jueves, 11 de abril de 2013

UNA Y OTRA VEZ



Latidos electrónicos claman hacia ti desde un corazón impuro. 
El viento juguetea por entre arbustos calcinados como tus besos en las mejillas de mi calavera, como tu calor hogareño en mi piel de invierno, como tu risa alegre en mi inexistente humor. La disculpa es mi objetivo y el redondel mi dirección. Me he pasado la vida buscándote, escapando de mí. Afuera irrumpe el estallido, dentro florece la mecha mojada. Mantener el mundo enferma a cualquier héroe. Admitirlo es desconsolador, negarlo es necesidad. En brazos vacíos cuece la desgracia. El circo despide a los payasos y las malas hierbas cubren el jardín. Una y otra vez gira el mundo cual torcida ruleta malogrando bondadosas intenciones. 
La decisión enferma con la duda, el vicio con la salud. 
Una y otra vez siento tu falta antes de tu propia existencia. No las tenía todas conmigo antes de hacerte real. De piedra mis huesos sin ti. Palotes de golosina contigo. Debía ocurrir. Tanto derroche de incomprensión merecía un premio y entre bambalinas te veré recogerlo por mí. Eres en mi locura, tratamiento. En mi confusión, claridad. En mi madeja, instrucciones.     
Una y otra vez te agradezco el darme lo que me falta.