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jueves, 15 de mayo de 2014

TODO PARA MÍ


En la mesita de noche ya no duermen despertadores. En la cama de agua los sueños nadan libres. Y el sudor se evapora de golpe en un paraíso sin fin. Ya no necesito despertar de la ciudad quimera donde todo está perfectamente dispuesto para mí. Los licores embriagan sin el poder de envejecer ni el de dañar órgano alguno. Los amores se dejan querer con dulzura, sin barruntar conflictos, sin desportillar corazones, y lo que es más importante, sin hacer sentir abandono tras sus entregas. Lejos de lo real es donde lo tengo todo para mí. Allá dirijo y moldeo, vivo y muero, escojo y desecho. Allá, gusto a todas las mujeres en general. Allá sirvo tanto para un siete como para un descosido. Y es que allá, todo es para mí. Estoy bailando como un poseso en una vacía discoteca setentona. Ido río al recordar un chiste que me contaron en sexto de EGB. En flash-back huelo la sabrosa carne del último banquete sexual. Expiro, transito, rebobino completamente feliz. Y una poderosa canción me acompaña en la cabal certidumbre de que, a partir de ahora, todo será para mí.
En el armario falta un elegante traje negro, en la biblioteca sobran todos los libros y en el sindicato hay una cuota sin pagar. Se veía venir.

sábado, 10 de mayo de 2014

SU HERMANA

"Hay cosas que me recuerdan a ti. Hay recuerdos que son solo nuestros. Y esta canción te pertenece. Da igual su letra pero no su espíritu, libre, combativo, feliz.
Yo tenía dieciséis años y tú catorce, los demás ni nos importaba. Yo cosía ropa que nadie tenía narices para ponerse, tú, eras la sumiller más atrevida, la más lúcida y la más lucida.
Somos iguales en la intensidad del empecinamiento, pero distintas en la manera de ejercitarlo.
Somos diferentes hermanas, pero iguales hijas. Tú ríes y lloras para fuera, yo para dentro. Tú estás en mis adentros y yo en tus afueras. Somos alrededores de un centro querido al que se vuelve por gusto, sabiendo que podrá moverse pero no desaparecer. Somos hermanas. Somos y punto.
Te quiero hermana".

jueves, 8 de mayo de 2014

TRAS EL RIESGO SE CONFIRMA LA PRECEDENTE SENSACIÓN DE ¿Y ESTO PARA QUÉ?


Hay que buscar muy lejos para comprender la estructura de nuestros átomos. Hay que mirar hacia el horizonte para saber dónde coño termina nuestra piel. Tenemos que morir para certificar nuestras vivencias. Hay que retorcer y agotar las preguntas para dejar un legado de seca incomprensión. En el esfuerzo anidan recompensas de fuego y oro. Cualquier hoguera promete cenizas. Cualquier precipicio convierte la senda más rocosa en vapor de agua.
Hay que arriesgarse con desesperación, sin miedo. Malgastar emociones como si se soltara una jauría. Desbrozar las hierbas que aburren. Meter un temblor en el ataúd en vez de un inane cuerpo.
Hay que atreverse a bailar con la rocosa integridad cuando la música de sirenas nos seduce con su cebo de olas para llevarnos mar adentro.
Tras romper el límite queda la cáscara. Después de esforzarse por evitar la vulgaridad queda perdida la máxima apuesta ulterior. Después de firmar en la mesa en vez de en el papel, queda un contrato imborrable de torpeza arañado en nogal.
Después de arriesgarlo todo se confirma la precedente sensación de ¿y esto para qué?

jueves, 1 de mayo de 2014

AGUA SUCIA


Sus ojos destilan agua sucia mientras ve llover. Está inmóvil en medio de una calle olvidada de tránsito. Las gotas de lluvia tienen humeantes brillos plateados en honor de una luna ardiente y se le clavan en la piel como confeti de agua oxigenada con intenso escozor sin que la picazón remedie o cure. Mira la ventana de un cuarto piso con débil desinterés. Le llegan recuerdos intermitentes; como a grumos; rachas de aire sin cocer que percuten como un despiadado martillo en su cabeza a punto de la demolición. Sigue lloviendo a cántaros y la terrible nube no se aleja ni para repostar. El agua fría cala en sus huesos para nunca evaporarse ni cuando al tiempo se verán dispersados en una fosa común.
Una tormenta se encadena con la siguiente empapando tristemente su lánguida quietud. Llora suciedad a golpes de abandono. Tarde o temprano su carne dañada se metamorfoseará en piedra fósil cual capullo malogrado.
Su mirada se detiene en la nada, en el mismísimo corredor de la muerte, en el último infructuoso deseo. Llueve sobre su desamor hasta morir.
Y de seguido, escampa.