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viernes, 3 de octubre de 2014

CREER EN TODO


Llegados a este punto el corazón cruje como una cáscara madura y lanza un tenue grito de capitulación ante el paso de un tiempo implacable, tan impetuoso como feroz. La corriente desbordada lleva entre sus húmedas líneas un huracán de finalización. Por ese cauce, crédulos e inconscientes navegamos hasta que el mar nos atomiza con su inmensidad y un golpe de calor nos vuelve azules al devolvernos al cielo donde no hay lugar a lamentaciones. Esta es la forma de irnos sin más, ajena a preguntas retóricas, sin opción a correcciones, como temblorosos dibujos en la arena de una playa, todos a punto de desaparecer con la próxima ola.
Cuando no quedan oportunidades se empieza a creer en lo increíble, en lo inaudito, en las fórmulas incompletas y en lo carente de razón. Cuando se descubre que todo va a terminar entran unas inmensas ganas de empezar de nuevo. Y suele ser demasiado tarde. A no ser que el descubrimiento de la rueda lo hayas hecho antes de andar y, si así ha sido, llegarás al final del camino sin apenas cansancio, pletórico de liviandad.
Esto es, simplemente, el consejo de un incrédulo.

viernes, 26 de septiembre de 2014

SEGUIR VIVO ES LA CLAVE


A fuerza de envejecer la pasión por vivir se inflama como corazones rotos juveniles deseando recomponerse para esperar la próxima destrucción. Cuando una tras otra las guerras te vapulean y derrotan llega el momento de alzar la púrpura cabeza inflamada con la dignidad del superviviente para esperar el próximo golpe. Todo cambia menos la clave: seguir vivo. Hace falta toda una vida para descifrarla. Y cuando lo consigues, te vas. Sería bonito rebañar un poco de tiempo más, un día más del tamaño de la eternidad. Desde el principio hasta el final hay una tienda de pinturas con todos los colores del sueño dispuestos en perfecta formación en los estantes a la espera de ser elegidos y combinados según la destreza y fortuna de cada dueño. La equivocación no empeora la mezcla si tienes capacidad de aprendizaje. Vagar por entre la ruina ofrece la oportunidad de corrección como la caída invita a levantarse o el desamor brinda corazones robustecidos si un día más lo permite. Uno más es suficiente si se da con la tecla. Maravillarse con todo, segundo a segundo. Enconarse en la vida por perra que sea. Asombrarse cuando te quieran. El resto no importa.

jueves, 12 de junio de 2014

ESCAPANDO


Para escapar de la muerte solo hay un camino: ir hacia ella. Cuanto antes la encuentres, antes dejará de perseguirte.
Vivimos acuciados por la disolución, el desamparo y la agonía. Somos caramelos de luz en el infantil patio de la penumbra. Urge huir del instante, fosilizar los mares y cumplir el ciclo. Por entre las brasas circula la próxima regeneración. Vamos con la cabeza gacha y con el culo por delante. No hay vuelta atrás. Consumimos el futuro como si no existiera el presente. La serenidad se torna estampida y el sosiego agitación. Para escapar de las llamas solo se necesita arder, para seguir en el tumulto solo se necesita soledad y para contravenir la quietud solo hace falta inmovilismo.
El gran Houdini sentó las bases de la vida: jugar con ella, a riesgo de perderla. Hizo del escapismo un arte de la realidad. Comprendió que para liberarse debía rodearse de cadenas.
Vivimos escapando desde el principio, alimentando piedras, soñando finales ilusos, ignorando al cielo.
Para abrazar a la muerte solo hay una condición: llegar vivo.

jueves, 5 de junio de 2014

EL EGOÍSMO NOS DESTROZARÁ


El amor no destruye, el egoísmo sí. El problema es que hemos nacido sin capacidad de amar todo aquello que se aparte de nuestra imagen y semejanza. El enamoramiento es el trozo temporal en el que intentamos hacer ridículas adaptaciones desde lo propio a lo ajeno y, desenamorarse es la constatación de la imposibilidad por conseguirlo. Desgarra fracasar, pero más desgarra saber que el triunfo no existe. Y no por ello dejaremos de besarnos, de frotarnos apasionadamente, de poner nuestras manos en nuestras espaldas como si en medio hubiera alguien que no fuéramos nosotros. Somos solitarias almas en pena buscando alegre compañía sin entender que para abandonar la tristeza solo hay un camino llamado generosidad, precisamente el único que no estamos dispuestos a pisar. Esperamos que vengan, pero no vamos. La autocompasión nos llena de lástima por nosotros y de indiferencia por los demás. Furiosos culpamos al amor de nuestros jirones en nuestros deseos insatisfechos, en nuestra sexualidad desatendida. Vivimos al revés, bocabajo, con lo fácil que resultaría dejar de hacer el pino para caminar con los pies. Pensamos que el amor nos destrozará por lo mucho que pide cuando es el egoísmo el que nos destrozará por lo poco que da.