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viernes, 2 de septiembre de 2016

SIN DESEOS DE MORIR


El apego a alguien te puede salvar de morir solo.
Últimamente son la clase de cosas en las que pienso, tal vez porque intento engañarme sin dañarme más de lo necesario. Mis ojos ven estrellas de colores como se ven tras recibir certeros puñetazos en mentón y cejas.
Lo cierto es que me faltan deseos de morir aunque en ese trance estuviera acompañado. La contradicción es tan ideal como evidente.
Mañana te abrazaré como un recuerdo pegajoso de dulce aroma a pánico. Mostraré la totalidad de mis deficiencias sin vacuos adornos hasta que tuerzas la boca en señal de asombro y decepción. Aun así, lo nuestro será inalcanzable incluso para la eternidad. Volaremos por encima del subterfugio, de la catástrofe, de la detención. Y si consigues aguantar las arcadas, te estaré eternamente agradecido. Tu apego me salvará como siempre ha hecho.
Tu compañía me quita los deseos de morir.     

miércoles, 31 de agosto de 2016

SE LLAMAN LOLA. (Dos años sin una)


Mujeres de acero, hijo y hermano de cera.
El calor me derrite, el frío me demora y mi amor se inflama.
He sido un cabrón con flecos a lo largo de la cortina de mi vida. Si me ensucio, me lavan, si me oculto: callan. Si hago un siete, lo cosen. Si yerro, me excusan. Si las olvido, nunca dejan de recordarme.
Vivo por ellas. Ellas viven por mí. Explosión y efervescencia, calidad y temperancia, solicitud y entrega.
Rugen mis tripas en un mar de desapego mientras el coral más luminoso acolcha con dulzura el desprecio entregado.
Si el malestar no me lo impide, tendré que devolver lo cogido, lo derrochado: a manos tan sucias como llenas.
Soy una bala perdida sin dirección en un atraco malamente planificado.
Hice de vulgar tironero bajo un sol de justicia. Pero no se puede robar en casa de mujeres de acero con navajas de plástico.
Mi madre se llama Dolores, mi hermana Lola y yo me llamo como a ellas les salga de lo más profundo de su luz.
"Pa suaves: ellas".
 

sábado, 27 de agosto de 2016

JOYAS PARA CUIDAR


Hay que estar muy atentos ante cualquier luminosa estrella que, fugaz, con su mágica timidez, acaricie nuestra nuca. Y si no estás rápido al volverte, desaparece. También puede ocurrir que, aunque siempre esté ahí contigo, al tenerla tan cerca, ni te enteres. Las joyas existen, aunque no lo creas. Toman forman diversas, normalmente, sobre volando con ímpetu cualquier mundana preocupación, escondiéndose por entre la amistad y el amor, tan tímidos y fugaces ellos, imperceptibles para la mayoría. A veces, una ciudad te enamora. Otras, puede ser una canción. E incluso puede ser que una amiga te regale amor puro y desinteresado sin tener que ser tu pareja. En diciembre todos necesitan ángeles revoloteando por los fríos tejados. Las verdaderas joyas no se poseen, se cuidan y disfrutan como la salud, sabiendo que tarde o temprano se perderán. No tiene sentido vivir una vida procurando no gastarla, como tampoco es sensato malgastarla como si fuera la de otro. Los corazones tienen los latidos contados.
Cada alma tiene una joya que cuidar. Empieza con la tuya. Practica. Y si eres torpe y descuidado, al menos deja que otras te calienten, iluminen y guíen. Con el nivel usuario será suficiente para cuidar las joyas que te toquen. Eso si las ves. Si no, tras un silencio sobrenatural, puedes consolarte diciendo que un ángel acaba de pasar.
De ti.

jueves, 25 de agosto de 2016

PRIMERA LECCIÓN DE VIDA


Una asignatura fundamental que siempre ha faltado en nuestra educación es la de saber encajar contratiempos, decepciones y derrotas que, sin duda inundarán con sus insatisfacciones nuestras vidas. Podría llamarse ¨Fracasología cognitiva¨ y recibirla la chavalería los lunes a primera hora o, a diario tras el feliz recreo. Y tras cumplir la escolaridad obligatoria, hacerla permanente con postgrados sin-fin.
Como es algo que no existe harían falta un par de generaciones para preparar profesores solventes reciclados de la competición, plenamente ex-itosos.
Normalizar la imperfección, el desatino, la enfermedad y la muerte ayudan a calmar la frustración. Somos seres imperfectos, limitados y vulnerables. Y saber lo que somos es el mejor antídoto ante la desesperanza, aunque parezca contradictorio. Y no hablo de renuncias, hablo de poner en valor las ambiciones de los sueños que, por locos e inaccesibles que sean, sin darte apenas cuenta se pueden hacer realidad, o no. En general, no creerse mejor que los demás nos hace mejores, e incluso con capacidad para sentirnos felices y en orden con el cosmos, para sentirnos tan necesarios como lo son los demás, absolutamente todos los demás, hasta los inútiles como yo.
Esto no pretende ser un texto de autoayuda. Nadie tiene el secreto de nada, es más, aborrezco las varitas mágicas, solo sirven para distraerte mientras te engañan. O lo experimentas y te convences por ti mismo, o estás en todo tu derecho de vomitar con tanta palabrería de corta y pega. Hasta a mí me está dando asco tanta engominada fatuidad. Consejos doy, que pa mí no tengo.