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viernes, 2 de junio de 2017

DE AMOR Y DE OTROS ALIMENTOS


Estar enamorado es tener hambre infinita y no sentirse satisfecho ni con mil banquetes de exquisitos manjares. Es ser luz y no encontrar oscuridad capaz de tragarte. Es sentir como bailan tus pies en total quietud gracias al alegre e incontrolable temblor de un suelo con vida propia. Es reír sin motivo o arder sin llama. Ver como el intenso color rojo de un domingo se derrama con naturalidad hasta su lunes. Es oír el despertador como una magna obertura. Es hacer de la fascinación, hábito. Y de la gana, costumbre. Desde que ella llegó, yo dejé de ir. Desde que ella está, dejó de importarme donde yo esté. Y todo lo contrario. Simplemente soy y estoy mejor. A la humanidad le iría mucho mejor si toda ella estuviera enamorada el mayor tiempo posible.
Hasta aquí he hablado de amor, ahora toca hablar de otros alimentos. Sentir la frustración del desamor es tener el vientre lleno de nada y sentir la imperiosa necesidad de cagar todos y cada uno de los cristales en los que se convierte el corazón al romperse y, con la fuerza de la gravedad, bajar del pecho al estómago para hacer sangrar sus paredes con furia, como si nunca hubieran sido vecinos bien avenidos, como jode una comida putrefacta de digestión imposible. No estar enamorado es llevar alimento a la boca que ni fu ni fa. Sentir la indiferencia es comer solo en un restaurante con encanto y hacer la digestión cambiando de canal sin que nadie se enfade. O lo contrario.
Para poder estar enamorado hay que saber no estarlo, saber estar solo, alimentarse bien, y lo más importante, tener el corazón en su sitio.          

viernes, 26 de mayo de 2017

PEDIR LA VEZ


No acostumbro a entrar si no hay clientes. Me asusta la soledad en todas sus formas. Supongo que me viene de haber nacido en la habitación de la casa de mi abuela mientras el barrio dormía y no en una planta de hospital lleno de barrigas a punto de explotar. Uno siempre desea lo que no ha tenido. En la escuela, no me fue mejor. No la conocí hasta que cumplí los doce, y desde entonces no acostumbro a entrar en sitios donde no hay nadie. De hecho, me encanta pedir la vez allí donde la multitud se agolpa para lo que sea, y si es un atasco, ni te cuento. Crecí tan al margen del margen que solo quería pertenecer a algún grupo. Hasta el menos interesante me producía interés. Fui a la iglesia contento y a menudo, hasta que dejó de tener clientes. Fui al gimnasio con intensidad hasta que se vació por el vicio. Fui el más vicioso hasta que me vi solo de nuevo, rodeado de exdrogadictos. Siempre por detrás y sin nadie a quien pedir la vez. Luego hicieron familias con hijos. Los clientes que perseguí, ahora se amontonaban a la salida de los colegios, en las oficinas de los bancos a la hora de comer para pedir créditos, en hoteles de todo incluido en fines de semana con lunes en rojo, en oficinas de abogados de mala muerte para conseguir una separación barata, en redes sociales para volver al mercado y en centros de salud esperando tratamientos de quimioterapia, de esos que llenan huecos en los que solo los gusanos piden la vez.  

sábado, 29 de abril de 2017

PULSIONES DESCARNADAS


Tratas de portarte bien, de colaborar con el medioambiente, de cumplir como un ciudadano ejemplar, pero la cabra tira al monte y te portas como un rufián, la toallita mojada con la que te limpias el culo la tiras al inodoro, y aparcas en la plaza para discapacitados cuando vas a pillar, solo un momento, eso sí. Lo intentas, pero por hache o por be, todo se tuerce. La confusión te lleva a creer que has tenido una cita al salir de una casa de citas y que estar desahogado es un sinónimo de enamorado y bien mirado tampoco es tan descabellado pensarlo. Te gustaría salvar a las especies en peligro de extinción sin saber que harías mejor desapareciendo tú. Tienes buenas intenciones, pero tus pulsiones no se las salta un galgo. Crees en el poder del dinero y no vas desencaminado, pero te falta la capacidad para darle un uso adecuado. La muerte es una vieja zorra que no vive del dinero, se dedica a observar, no necesita pedir, tan solo esperar. Se tarda toda una vida comprender que de la cuna a la fosa solo hay un pestañeo y si lo consigues, ahí estará la guadaña para arrebatarte la poca luz que hayas visto. Siempre será así. No seas paleto y mantén tus pulsiones a raya. Eso sí, las rayas mejor con sombra.         

viernes, 21 de abril de 2017

VACACIONES EN LA COSTA DEL ABSURDO


Acabamos de contratar una habitación compartida en la costa del absurdo. La incomprensión está asegurada, la mugre también. Lo pasaremos de miedo en medio del caos. No habrá paredes que nos detengan, ni lujos que no podamos pagar. Aburrirse será un objeto en extinción. La vida latirá tan fuerte que incluso desear morir resultará placentero. En vacaciones hasta las ratas parecen sirenas, el lodo flores y los humanos personas.
Acabamos de contratar un todo incluido sin saber que no hacía ni puta falta, sin saber que al nacer ya veníamos firmados de casa sin nuestro consentimiento, sin saber que una gota de esperma rubricando un óvulo de nuestros progenitores es todo lo que se necesita para arder en el infierno, sin saber que es una estupidez pagar dos veces por el mismo artículo.
Acabamos de derribar las paredes del hastío con nuestras inocuas razones y miramos con desprecio a quienes dejamos atrás, sin saber que tarde o temprano, otra caterva de incautos nos dejarán igualmente tan atrás que dudaremos hasta de haber existido.
Somos comunistas baratos derribando muros que se volverán a levantar más altos y gruesos mientras celebramos la victoria.
Acabamos de cerrar por vacaciones.