Fórmula compuesta de música y lectura que busca poner la piel de pollo. Con la música seleccionada debería bastar, pero debo juntar palabras de mi magín por hacer algo. Gracias por la visita.
Google Website Translator
viernes, 15 de abril de 2022
OTRO MÁS QUE RESTA
Me estoy llenando de finales.
Me estoy encontrando caminos sin salida, colores que se apagan, aullidos que me ensordecen, heridas que no dejan de sangrar, latigazos que me arrinconan en la incomprensión. El tiempo ha dejado de pasar, simplemente me empuja.
Los recuerdos son de gas en mi pecho y de cartón en mi piel. La fuerza me acompaña con miedo, casi por casualidad y el suelo tiende a desaparecer. La guadaña vuela a dos milímetros de mí, helándome la sangre con su agudo sonido metálico penetrante. Tengo que depositar amistades en la memoria y me niego. Tengo que aceptar ideales fracasados y me niego. Tengo que visitar tanatorios y me niego. Tengo que ser mortal y por supuesto me niego. Siempre fui de algodón aunque ponga la pose más dura. Siempre decidí huir al menor contratiempo sin comprender que contra el tiempo no se puede ir. Darme la vuelta no fue, no es, ni será una opción. Tengo mi sombra ante mí y no sé hacerla mía, no sé cómo cambiarla. Con mi reflejo es todavía peor, simplemente porque nunca me gustó. Creo que me he soportado por rodearme de las personas que son mejores que yo. Y cuando empiezan a terminar me vuelven a dejar desnudo. Me estoy quedando con los mismos temblores del principio. Soy lo que otros piensan de mí. Y si se van, dejo de ser. Yo no me necesito. Me quedan algunas personas y esa es mi alegría. Me quieren y esa es mi necesidad.
viernes, 8 de abril de 2022
PRUEBA Y ERROR
El día cayó tan solitario como un cadáver tirado a una fosa sin ser común. El chaval tenía tantas perspectivas como una agenda vacía de apuntes de cualquier año vencido. Se fue a la cama sin cenar para aligerar sueños y pesadillas, esperando despertar así lo mas limpio posible. Las legañas fueron persianas de metal al abrir los ojos, el dolor de estómago fue de fuego y el de cabeza de los que no se olvidan. Estuvo todo el día maldiciendo los cuidados pretéritos, escupiendo palabrotas de esas que pudren el diccionario. Estuvo todo el día andando por la casa como un demonio contrahecho, dejando un rastro de peste y bilis hasta que comprendió su error.
El día estaba cayendo como el anterior, pero iba a cambiar el planteamiento con furia. Se puso sus mejores galas mientras sonaba alto un disco de punk y rock grasiento. Decidió cenar en un bar donde la carne la ponían de entrante y los abstemios se abstenían de ir. Llamó al camello sin poner límite al dispendio ni al remordimiento. Fue pisando fuerte toda la noche, hablando con sentencias, como lo hace un pastor desde su púlpito. Bebió y consumió tóxicas sustancias hasta tocar el cielo del amanecer. Despertó al lado de un cuerpo que no era el suyo. Se vistió y se despidió como un dios de la elegancia. De camino a casa le acompañó un placentero bienestar al comprender que el cambio de conducta le llevó al mayor de los aciertos.
Otro día cayó fulminante como lo hace un enfermo terminal, pero esa es otra historia.
viernes, 17 de diciembre de 2021
FUIMOS DOS Y MÁS
Es 17 de diciembre, un año después. Y te escribo una postal que ya no recibirás. Soy tu cartero y sin embargo no podré hacerte la entrega. Se ha perdido de camino a casa. Te fuiste a ningún lugar sin querer, queriendo. Por aquí todo sigue bien, espero que por allí también. Me falta, tu paga, tu rara generosidad y tu sonrisa de ratón feliz. Pasado mañana iremos a ver a quienes venían a verte. Cosa a día de hoy que me parece natural. Al desaparecer tú, ya no me queda nadie a quien despedir del libro de familia, pero como deberías saber, siempre creí que la verdadera familia no solamente es donde caes, sino que también es la que se crea sin lazos genéticos, simplemente con la fuerza del amor sin más, por cursi que parezca. De hecho, estaba destinado al desecho si no hubiera encontrado la ilusión que siempre perseguí. Te escribo para contarte que en nuestra casa se han caído a pedazos todas las paredes, pero solo para hacerse más grande. Tengo dos sobrinas sin serlo. Otra madre, sin serlo. Hermanos y hermanas sin serlo. Y un amor que lo es. Vamos juntos de camino a casa. Nosotros dos y muchos más.
viernes, 5 de noviembre de 2021
LA LLEGADA
Quien viene a luchar necesita un oponente, quien viene a bailar no. De hecho, la danza permite cualquier circunstancia, estar solo o acompañado, hacerlo con música o sin ella, teniendo motivaciones como rabia o alegría, o no. Quien pelea contra alguien, se equivoca de enemigo. LLegar aquí es una loca carambola que sabrás apreciar si piensas en los muertos infinitos que te precedieron, o en los que ni siquiera han hecho, ni podrán hacer acto de presencia. Antes de existir hay una vasta nada de méritos echados a perder. Y si eres uno o una de esos al que le dan piernas, brazos y sangre, mejor será agitarlos en una pista de baile que en un cuadrilátero. Y no escuches a alguien que baila como un pato ebrio y que solo sabe pelear huyendo. Venir puede ser una bendición o una putada de las gordas. No saber que hacer es humano. Hacer sin saber, es pura necedad. La quietud puede ser una virtud, pero también puede ser la peor de las maldades. Si en medio de un baile pisoteas a alguien caído y te muestras indiferente a su derrota, seguirás bailando como un solitario triunfador colgao, sin darte cuenta de que la fiesta mucho antes acabó. Alguien dijo que pertenecer es fruto de la generosidad. En toda fiesta hay un tonto y descubrir que solo quedas tú en ella, pues blanco y en botella.
Quien viene a bailar y no encuentra pareja, no es fatídico. Sí lo es para quien viene a pelear y no entiende que el único enemigo al que tiene que vencer es a sí mismo.
¿Bailas?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)