Fórmula compuesta de música y lectura que busca poner la piel de pollo. Con la música seleccionada debería bastar, pero debo juntar palabras de mi magín por hacer algo. Gracias por la visita.
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jueves, 31 de marzo de 2011
UN PERDER ES UN GANAR
NATA CON FRESAS Y FALDA DE TABLAS
El trabajo estaba hecho. Tenía las mangas arremangadas, sudor empezando a enfriarse y un ligero temblor. Sentado y quieto contemplaba su obra. La tele escupía colores de dibujos animados, de esos que ponen al amanecer para que los infantes se tomen el desayuno sin pestañear, aunque no me creo que nadie esté a esas horas dispuesto a ingerir cereales con leche. No tenía noción del tiempo que pasó. Solo le venían dos fogonazos. Uno era el principio y se encontraba en el parque. El otro era el final y estaba sentado en su casa con una sierra en la mano. Pensó que no había imaginado lo dificultoso que resulta cortar cuando llegas al hueso. Todo era confuso, pero sentía una extraña calma tras el éxtasis. Unos finos hilos de sol entraban por la persiana incompletamente bajada. Le entró hambre y recordó las fresas con nata que la niña no se acabó. Se las engulló y usó como servilleta una faldita de tablas que había por allí. Se puso el pijama, se acostó y durmió como el niño inocente y puro que una vez fue.
El trabajo está hecho.
jueves, 24 de marzo de 2011
VIAJE SIN PARADAS
Las vías paralelas nos conducen a destinos diversos. Cada uno, el suyo, intransferible, único.
Nos suben a los vagones sin preguntarnos antes si está en nuestra voluntad sacar el billete. Arranca la máquina y con un estentóreo pitido nos lleva a través de tortuosos caminos y devastados paisajes hacia una estación bajo tierra.
Hay paradas, pero son adornos diseñados únicamente para devorar nuestra pureza, dejándonos viejos y desencantados, consumidos por la miseria y la enfermedad.
No hay diferentes estaciones donde bajar, solo hay una. La definitiva.
Nadie pidió hacer el viaje, nadie reservó plaza en el tren de ventanas coloristas pero virtuales. Salir para llegar. Escapar para caer envuelto en cadenas, preso.
Yo, suelo consolarme preguntando al revisor con cuernos y rabo colorao dónde se encuentra el bar. Y mientras llego sonrío a toda aquella persona que me cruzo por el estrecho pasillo. Y si me deja le pego un abrazo. Y le invito a que me acompañe al bar para reír juntos hasta que el maldito tren descarrile.
Aunque tengamos destinos propios e intransferibles, me consuela saber que podemos acompañarnos hasta que el maldito tren descarrile, porque estar juntos lo desequilibra al dejar todos los demás vagones vacíos.
MUERTE POR AMOR
Un miligramo de amor en las venas espesa la sangre y mueve el suelo. Una vez que lo sientes no lo olvidas, es mortalmente adictivo.
Francis escribía poesías con tiza negra en las paredes, con el rabillo del ojo puesto en el móvil por si la culpable de todo lo hacía vibrar. No sabía nada de ella desde el sábado anterior. Él se preguntaba si había hecho algo mal, si había dicho algo inadecuado, si ella no sentía la necesidad de escribir poemas en las cortinas.
Francis se movía entre el deseo enajenado y el comportamiento decoroso. Entre llamarla a gritos o mantener una silenciosa dignidad. Entre arrastrarse como un gusano enamorado o sobrevolar su corazón latiente como un águila imperial.
Pasaron tres días más, cargados de incertidumbre en los que ni la comida, ni el sueño, ni ella, hicieron acto de presencia.
Al cuarto día vio en las noticias un terrible accidente donde un coche retorcido contenía sangre espesa y totalmente derramada. Dijeron que fue por un despiste al querer hacer una llamada con el móvil sin dejar de conducir.