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viernes, 28 de diciembre de 2018

LA PENDIENTE


No te fíes de la visión majestuosa que la juventud ofrece, tan solo es un instante de poder condenado a debilitarse. Toda plenitud incluye decadencia y desaparición. Tampoco desprecies la luz cuando te sobra, cuando te ciega con su traje de lentejuelas bajo un sol de justicia, en menos de que canta un gallo te verás envuelto en sombras lamentando puerilmente la magnitud del apagón. Se termina apreciando lo que falta si al principio se ha despreciado lo que sobra. No es solo cosa de viejos, es cosa de todos y suele ser tarde llegar a comprender cosa tan simple. Cierto es también que no se puede vivir sin intentar olvidar que nada dura eternamente. Pero si tienes la arrogancia por las nubes por ser joven y te cruzas con un anciano, no lo veas como un molesto estorbo, con generosidad te está dando pistas de hacia donde te diriges. Y si le prestas la adecuada atención puede que te enseñe útiles cosas. Alguna vez fue tan necio como tú, pero al llegar más lejos que tu quizá haya tenido tiempo de mejora. Es gracioso pensar que cuando le coges el tranquillo a vivir todo se desmorona y pudre, señalando con sorna la salida. Haz lo que esté en tu mano para aliviar la caída por su pendiente. No le dejes solo. Y reza por encontrar a alguien como tu cuando estés resbalando por la tuya.        

viernes, 16 de noviembre de 2018

UNA REVELACIÓN SIN EFECTO


La otra noche desperté con una suavidad inusitada y me acompañó todo el día una alegre sonrisa que solo yo podía ver. Desarrollaba cualquier cotidiana actividad deslizándome, pisando tierra y cemento como si fueran frescas gominolas de colores, como si la gravedad hubiera perdido parte de su nombre y poder. Me sentía extrañamente purificado, ungido de gracia. Parecía que mi mente, por su cuenta, hubiera clausurado la parcela donde se ubica el cinismo, el hastío y la desilusión. Me sentía nuevamente inquieto, curioso y libre como un niño. Insaciable ante el juego. Invulnerable ante el dolor. Incomprensible ante el tiempo. Y a lo largo del día no pasó nada especial fuera de mí. Hice el mismo tipo de cosas que suelo hacer. Sin más.
Al llegar la noche caí rendido de tanto ejercer de niño. Y antes de entregar la vigilia al sueño, recordé el del día anterior. Estaba en una montaña sin laderas, mirando al cielo nocturno, notando como resbalaba por la comisura de mis labios el hilillo de saliva de esos que confirman un descanso rotundo y feliz. Así se le conoce al sentir con gusto desaparecer. Y cuando casi metadormía, una luz creciente venida de las estrellas me cegó y me dijo sin hablar que no fuera tonto, que tener vida vale la pena y que no la malgastara con estupideces de adulto, tras lo cual se fue apagando hasta que ocurrió lo narrado al principio.

viernes, 5 de octubre de 2018

SIN NACIONALIDAD


Quien no comprende a quien no es comprendido deja de ser uno más para convertirse en uno de menos. Desde las esquinas se planifican los centros y los moldes son patrimonio de quienes los rompieron. La paz solo llega tras la mayor de las guerras y la quietud es el mejor regalo que nos dan los inquietos. Hay personas que, al negarse a obedecer, mandan. Que al no dejarse pertenecer, todo les pertenece. Que al no saber hacia donde se dirigen, pueden llegar a cualquier sitio. Y los demás somos solo fina ¨morralla¨ arrogante de errática dirección, fútil, intrascendente, con la motivación puesta donde el metano nace. La mediocridad no conoce límites y los ocupa todos. Su terquedad es antológica al hacer de su ceguera su mejor arma contra la sensatez, tan extraña ella como escasa. No sabe lo que se pierde. Tal estado de pletórica salud suele dejar los cerebros vacíos y los corazones fosilizados. Digan lo que digan los historiadores, cualquier pueril puñetazo impone su ley sobre la vocalización del poeta al recitar sin dientes sus versos. No es cobardía argumental, es física fundamental. Ya lo pensó Jesucristo en el monte calvario: ¨El mundo será para los indeseables e injustos, pero solo el tiempo justo que dure su paso por la Tierra, del Cielo ya me encargo yo¨. Y se dejó prender sin usar la violencia, al comprender que toda ella le pertenece al odio y así sacrificarse por los cuatro gatos que valían la pena. Y al convertirse en el hombre de ningún sitio, alcanzó reinar eternamente en todos los corazones venideros, aquellos capaces de no latir en soledad. Su acierto fue creer en la humanidad a pesar de apestar como un cadáver, que hasta su padre abandonó. Quien pierde la fe no merece ser adorado. Quien empieza y acaba en sí mismo, no sabe lo que se pierde. Quien ordena y manda, no sabe lo que es obedecer a su conciencia, quizá porque no tiene. Quien hace de la vida su propiedad, ya vendrá la muerte a quitársela. Quien pone límites será el más limitado. Y quien no comprende, no podrá jamás, ejercitar la comprensión.     

viernes, 20 de julio de 2018

SALTAR AL VACÍO


Quien lo desea todo debe saltar al vacío y perder el miedo a no tener red en la caída, vértigo, complacencia o desesperación. Si no quieres verte vapuleado, no pidas turno en la lucha. Si no quieres ser un juguete desmembrado en manos equivocadas no sonrías en el expositor, a menos que el destrozo merezca la pena al sentir por un fugaz momento latir el corazón en el vientre como lo hace una estrella al morir. Enamorarse es entrega y pérdida. La intensidad del placer es proporcional al dolor que sufre nuestro ego al abandonarse, al sentirse eclipsado por una luz superior. Quien lo ha superado sabe que no es fácil, que debe haber una convicción a prueba de razones y que solo la fe da el impulso necesario. Cada noche intentarás retrasar la hora de dormir, la hora de que el mal sueño se adueñe de ti. Puede que sea en forma de accidente de coche que se repite hasta la extenuación. Tira las llaves y desguaza el miedo. Equivocarse no es un error, es de lo que están hechos los aciertos. Donde hay una cicatriz, hubo una herida. No son más fuertes los que escapan de la debilidad como alma que lleva el diablo, ni los que huyen de la tristeza, más felices. Somos meras anécdotas sin futuro con la maravillosa oportunidad de hacer de la putrefacción virtud. De dejar el miedo en manos de las pesadillas y despertar alegremente con las ganas intactas para amar, morir, o lo que sea.  

viernes, 1 de junio de 2018

JUSTO EN EL TIEMPO


De camino a la cocina tropieza con su madre, o lo que queda de ella: Tiene los ojos hundidos por la presión del tiempo y la figura vencida por el inminente desplome de unos huesos que anhelan descansar un segundo en la tierra para asaltar el cielo en forma de polvo evaporado. Balbucea algo incomprensible como si desde un mando a distancia le hubieran bajado la voz al tres. Son casi las dos del mediodía y no ve el mantel puesto, una hora que jamás le pilló a ella sin tener vestida la mesa, sin salir nada humeante de los fogones de trigo y bullicio para alimentar ejércitos, sin sentir que algo importante pasará por sencillo y cotidiano que sea. No se desprende del humilde instinto protector ni cuando la furibunda vejez le ha arrancado la piel dejándola expuesta a un final que lo vacía todo. La bondad no es un bien que se gana con el comercio, se le arrebata al odio con la convicción de un kamikaze indolente y burlón. La sabiduría no la da un puñado de triunfos, más bien la da un par de estrepitosos fracasos que solo fructifican en corazones bruñidos, inquebrantables y de indómita generosidad. El hijo, de camino al trabajo piensa que, a falta de hijos, buenas son las madres.
Quien al principio le dio tosca forma, al final, sorprendentemente lo esculpió. Y se alegra de que aun esté justo en el tiempo con él.
     

viernes, 25 de mayo de 2018

EL ÚLTIMO PUÑADO DE TIERRA


La ceremonia se tiñe de húmedo silencio que se rompe con un puñado de tierra cayendo sobre el cadáver como el último golpe de maraca al final de una canción. Todos de pie y de negro reprimen con respeto la teatralidad que supondría liberar a los actores dramáticos que llevan dentro. Las nubes son un cúmulo de grises en dirección a la tormenta más oscura. Los segundos caen como lacerantes alfileres sobre la escasa multitud. Los minutos son coronas de flores que nadie tiene a su alcance pagar. Y a la hora de irse, nadie quiere ser el último. Están al aire libre y a todos les falta, se podría decir que sus pechos son hormigoneras moviendo polvo de cemento sin agua. Se oye una voz infantil quejándose y su madre le intenta acallar sin comprender que en su tierna situación, presenciar cualquier final le aburre, que no está para cavar tumbas, que los ladrillos son para construir y no para enmarcar fechas. El miedo es patrimonio del vivir, no del morir. Tras la molestia surgen murmullos de malestar, quien está más cerca de la tierra que de la vagina suele comportarse así. Empieza a llover y convierte la tierra en barro. Los menos allegados con discreción se dispersan, los más aguantan estoicamente el chaparrón. La ceremonia se da por concluida cuando el cielo se despeja. Todos desaparecen, menos uno. 

sábado, 5 de mayo de 2018

FIEBRE EN LA CALAVERA


Cuando encuentras motivación, tanto si la buscas como si no, los grados naturales de tu cuerpo se elevan hasta romper cualquier termómetro que se acerque a tu piel, excitando la necesidad de expresar emociones y hacer de la catarsis creación. La fiebre ayuda a disolver lo cotidiano, a llevarte a las afueras de la mediocridad y desde esa venturosa anomalía proporcionarte visión sin límites, esa que te ayuda a extraer lo que de otra forma permanece oculto. Para crear hay que sacrificar con un baño de sangre la limitada realidad sin que el pulso tiemble. Hay que buscar la ganancia en el intento una y otra vez, a pesar de no sacar más que locura, esfuerzo, fracaso y pérdida. A veces solo es cuestión de actitud y la mejor actitud es comprender que nos falta talento y nos sobra medianía en el mejor de los casos y aun así, sobreponernos a tamaña aceptación y dejar que la fiebre llegue a la calavera y funda con su delirio la paralizante realidad para, como asnos tozudos, volver a sentir esa maravillosa sensación que da crear algo, aunque simplemente sea en realidad descubrir para nosotros, lo que antes alguien creó. La fiebre estuvo, está y estará solo en los grandes. Lo acaparan todo. No dejan ni el calor residual. Pero beber de sus fuentes motiva al artista más gélido y provinciano. Y si se hace honestamente, algún grado de fiebre llegará a tu calavera y al menos mientras estés en el proceso de creación, serás un artista. Y si lo sigues siendo cuando acabes tu obra, algo tan improbable como la paz en el planeta, será lo de menos.            

viernes, 27 de abril de 2018

MENTIRAS COMO PUÑOS


Dicen que las mentiras se inventaron para poder soportar las verdades. Que exquisitas mentiras bien soltadas con prudente administración, nos protege del rayo mortal que emite cualquier chusca verdad con su luz absolutamente abrumadora, inquisitiva y cruel. Los cementerios están llenos de aburridas verdades. En menos de lo que canta un gallo todos seremos tristes verdades, con lo cual y mientras tanto, mejor contarnos alegres mentiras para que la puta realidad nos pille riendo con despreocupación, sin importarnos si por ello perdemos un paraíso, que por cierto es solo una mentira más. Y si hablamos del infierno ni te cuento, se han visto más llamas en Valencia en cualquier marzo. Una falla con el vientre lleno de petardos es una hermosa mentira que al morir alegre y aposta, sube al cielo con su humo socarrón dejando a la tierra pesada con dos palmos de narices. Un buen día se desarrolla al soñarse la noche anterior cuando lo imagina un poeta de verdad, de esos de los que saben hacernos temblar con sus sublimes mentiras tipográficas. Falsos textos necesarios para humildes mortales que al leerse nos convierte en ninots cargados de petardos en la noche de la cremá a punto de subir hacia las estrellas como humo de colores carbonizados al prenderse. La verdad está sobrevalorada, es fea y sin humor. Carece de magia y de sorpresa. Podría decirse que es de todo menos humana. Ni siente ni padece. Espanta su fría perfección, su previsible desarrollo, su fórmula irrefutable sin alma, pulso o vida.
Dicen que mentir sin gracia es como la pólvora mojada que en vez de explotar, ensucia. Es cierto y no tiene discusión. Pero una inteligente mentira de vez en cuando no tiene precio, sobre todo si nos hace esbozar una sonrisa antes de arder quemados por la estirada verdad, esa que parece tener metido un palo por el culo. Aunque una mentira mal usada es, la peor de las verdades.    

viernes, 16 de marzo de 2018

DÍAS FUGACES DE VINO Y ROSAS


Se celebra cuando se tiene el corazón embriagado, el tiempo por delante detenido por la euforia y la sombra desaparecida por la falta de luz en la noche. Un buen trago te da ganas de seguir tragando como un buen compás mueve tus pies hacia el siguiente. No hay mejor medicina para el espíritu que un buen licor espirituoso. No hay mejor solución para la sed que hacer un brindis con el vino bueno, la compañía sedienta excelente, el ardor desatado y el alma tan generosa como el dulce licor. La salud no es solo falta de enfermedad, es comprender que esforzarse en evitar lo inevitable es enfermizo. La plenitud solo está al alcance de los borrachos, de los niños y de los locos, seres puros por razones diferentes. Han entendido que los días que tienen en sus manos son una broma fugaz, luego prefieren beber, jugar y soñar. La embriaguez te quita puntos, pero hace más llevadera la pena de no ser borracho, niño o loco. Hay gente rematadamente triste incapaz de darse una alegría. Hay gente tan ocupada en despreciar al prójimo que caen en la necedad de no saber que ellos también son prójimos para el resto. Hay gente que piensa que sus bienes son merecidos, gracias a su talento y que sus males vienen de fuera, de otros que no son ellos. Se niegan a ser escoria, a formar parte del barro, a ser débiles inútiles que hay que alimentar, a pagar sus vicios con virtud tan esforzadamente ganada. No van a brindar con nadie que esté por debajo, ni por encima, por supuesto. A los que son mejores que ellos, aun los soportan menos, al menos a los que creen que están por debajo, los necesitan para justificar su lustre y su abstemia generosidad. Sus corazones solo consiguen embriagarse con el mal ajeno.  
        

viernes, 2 de marzo de 2018

PÉRDIDAS IRREPARABLES


Cuando nos abandonan los que lo dieron todo, nos dejan como al principio, sin nada más que perder. Está ocurriendo sin apenas darnos cuenta, sin atisbos de que alguien solvente pueda coger el testigo. La sensación de pérdida es tan definitiva que solo podemos entregarnos a ella con la voluntad ausente encajando de rodillas el golpe y dejando que el dolor campe a sus anchas. Sin ellos somos absolutamente peores. Se van sin hacer ruido después de componer las más bellas melodías. Se van al infierno dejándonos paraísos que no seremos capaces de cuidar. No es cuestión de hacer sangre, pero sin ellos la sangría es imparable. No nos damos cuenta de que el futuro apestará si olvidamos el perfume que dejaron a su paso. Es una dramática visión cargada de verdad. Las artes son un conjunto de hermosas mentiras para engañar al dolor, a la muerte y al vacío. No se puede soportar la vida sin más. Hay quien busca su sentido y encuentra que no lo tiene, o lo que es peor, hay quien pasa la vida sin darle sentido y la pierde igualmente pero sin saber que alguna vez la tuvo. Las pérdidas irreparables son cada vez más irreparables. La lista se va agotando. Bowie, Lou, Grant, Brood, Cash, Lennon. Harrison, Mercury, Lemmy, Joey, Strummer, Marvin, Cobain, Bolan, Thunders, Deville, Scott, Elvis, Camarón, De Lucía, Hendrix, Marley, Otis, Petty, Brilleaux… Y no por este orden. Y faltan más de los que están, pero hoy por Bowie que nos ha devuelto al más desértico de los principios con su canción, con su falta. Y parece que fue ayer.       

viernes, 26 de enero de 2018

ÁNGEL EXTERMINADOR


No es fácil ser un ángel exterminador. El oficio es arduo, ingrato, penoso a más no poder. Las condenas se ejecutan con el pulso firme pero con aflicción, como quien obedece órdenes sin cuestionar si son totalmente justas pero con incertidumbre al quemarse el más mínimo atisbo del yo. Las misiones se cumplen, con firmeza todas. El rastro de destrucción es tan completo que en las cunetas se acumulan abruptos finales con hedor a borrón y cuenta nueva. En el fondo, ser un exterminador es ser un bombero pirómano, es apagar incendios humanos con llamas divinas, es destruir lo destruido, aniquilar lo aniquilado, fundir despiadadamente lo inútil, matar lo falto de vida. Los ángeles visten de blanco y enseguida se tiñen de rojo. Llegan con la luz para extender la oscuridad. Es el precio que hay que pagar por la deuda. No es fácil ser un ángel vengador, sobre todo si sientes una pizca de piedad. Formar parte de un ejército es lo que tiene. Si suenan las trompetas hay que infligir dolor, muerte y llanto. En la segunda horda de ángeles blancos ha habido uno que se ha rebelado. Ha creído oportuno dejarse de llamas, volver sobre sus pasos alados y decir a su superior que destruir no entraba en sus planes. Y quizá en los de sus compañeros tampoco. Que no se lo tomara como un discurso misionero, solo como un consejo amistoso. Entonces una luz cegadora lo expulsa del paraíso, socarrando su blanca vestidura a medida que cae. Sabe que ha sido desterrado al tocar tierra. Se ha convertido en el ángel negro. Y sinceramente, se ha sentido aliviado, perversamente mejor.

jueves, 18 de enero de 2018

LOS BUENOS TIEMPOS


Cuando la juventud te sobra y te abruma al intentar comprender su sentido solo deseas divertirte derrochándola. Y solo cuando la pierdes se hace comprensible. Funciona como los fuegos artificiales que son un montón de pólvora gris sin gracia hasta que explotan de belleza al quemarse en el cielo. La desaparición es virtud y la insistencia pesadez. Hasta que no te falta no te das cuenta de lo breve que es. Los buenos tiempos se suelen asociar con la plenitud juvenil, con el furor del éxtasis, con la inconsciencia de creer estar en el siempre. Las primeras sensaciones son tan poderosas que dejan al resto por vivir como un triste y vano intento por repetir lo que nunca volverá. Nos quedamos solos, si es que alguna vez estuvimos acompañados. Antes de que te des cuenta, la fiesta se acaba, y suele hacerlo de la peor manera. En el fondo tiene suerte quien se siente perdedor, quien ha tenido resaca, quien echa de menos al estúpido insensato que una vez fue. Algún día te levantas y no queda ni rastro de ti. Entonces, levanta la cabeza y mira hacia el cielo para descubrir en que colores se convierte la pólvora de la que estás hecho.   

jueves, 11 de enero de 2018

CADA PAÍS ES COMO UNA FAMILIA


A lo que pertenecemos se precisa distinguir lo que nos pertenece. Coger y dejar sin miedo. Amar y odiar valientemente derramando generosidad con lo primero y tacañear dulcemente con lo segundo. La losa es pesada y urgente, devastadora como el rechazo, hiriente como la traición. Somos lo que somos por lo que nos conforma, por lo que decidimos pelear, por lo que nos vence, por lo que nos sacrificamos o por lo que nos rendimos. Hay que propagar la duda y encerrar la certeza en el más profundo olvido. Hay que cuestionarse cada idea, cada desliz, cada acto, cada empuje que no reconozcamos como propio. La familia es solo un punto de partida, un accidente sin previo aviso, una flecha lanzada sin blanco al que acertar. Y se puede corregir la dirección. No es fácil. No, no lo es. De inútiles esfuerzos está lleno el fracaso. La tarea es ingente, inhumana. Es un misterio como se puede amar un país al que odias, encariñarse con la familia de la que quieres huir. Es cuestión de deseo. O de fe. Hay cosas que no es cuestión de comprender. En la esquina más inmunda del mundo siempre hay alguien que perfuma con su inocencia tamaño vertedero, que ama al país que lo desprecia, que suspira por la familia que le repudió. Se tiene patria y familia, aunque se reduzca a la extensión de la piel y al fluido carmesí que propulsa un corazón amable. Lo milagroso y lo vulgar se entrelaza con pasmosa naturalidad. De hecho, no podemos ser nosotros mismos como país o familia sin los demás, absolutamente todos los demás. Los demás y los de menos.