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sábado, 23 de abril de 2011

EN EL AIRE

Un programa de radio esparce noticias sobre las cabezas como confeti en un desfile de máscaras. No son papelitos de colores, son negros.

El sonido de las palabras llegan como un mal augurio, como las alarmas de un bombardeo. No hay refugios, no hay escondites. Somos el blanco perfecto del odio y la violencia. Las balas descansan en la carne arrancando los miembros.

Seremos carne de cañón.

Las noticias de la radio son los presagios que se cumplirán, si no se han cumplido ya.

Las canciones son sólo marchas militares y yo olvidé el uniforme.

Las órdenes son de obligado cumplimiento y mi comprensión se ha atrofiado.

La radio insiste en esparcir el miedo y yo ando sobrao de ello.

Cambio el dial desesperadamente y encuentro un programa nocturno, de esos en los que la gente habla de sus intimidades. Llamo e insisto en que yo no soy de aquí, que vengo de lejos, que esto no me gusta, que sólo soy un pobre extraterrestre, pero se ríen. Y no me importa, porque después de la mofa al menos ponen una canción, de las buenas.

DE VUELTA A CASA

Tener un lugar al que poder volver es una sensación insuperable, es sentir que no estás perdido del todo. Tu casa puede ser ese trozo mítico que siempre te espera. Hagas lo que hagas te recogerá aunque seas polvo, fatiga o confusión.

Necesario es formar parte de algo, lo que sea, para no perder la más delgada razón, porque la cordura es un papel de fumar volando en la tormenta, y se escapa, huye de ti a una velocidad pasmosa.

Mi casa son mi pareja, mis amig@s, mi madre, mi hermana, mi familia al fin; bajo techo o bajo borrascas o anticiclones.

Volar es saber que una vez tuviste un nido. Puedes retornar o no, eso es lo de menos. La vuelta a casa siempre es un sincero abrazo, una certeza, un fuego crepitante en pleno invierno, un papel pintado donde se registraron tus sueños infantiles, un beso antes de dormir.

Tener, lo que se dice tener, es esto; lo demás es profundo vacío.

Es un asco saber que no todo el mundo tiene casa a la que poder volver.

jueves, 21 de abril de 2011

EL PRÓXIMO LLANTO

De lágrimas estamos rodeados, cayendo como gotas de tormenta en el escenario de una película de bajo presupuesto.

Aunque nos sepamos el guión de carrerilla, nos seguimos desmoronando en la próxima escena, repetida mil veces.

Estar alerta no nos ayuda, seguimos lagrimeando como gusanos de muertos recientes.

Viene la escena del llanto y los ojos se humedecen por la alergia, por el recuerdo o por la inevitable debilidad. Un millón de motivos deberían ser suficientes, pero nos basta con uno.

Las estrellas fugaces son lágrimas resbalando por el pómulo de cualquier cara. Si caen es porque deben caer. Estamos solos y acumulamos soledad. Y aun cuando alguien diga "Corten", sabemos que la ficción nos supera. Ni el Dios más misericordioso nos salva de la humedad en los ojos.

La lluvia es simplemente lágrimas en el cielo.

La película sangra cuando llega la escena del llanto y enmudece la sala oscura, donde las palomitas saladas revientan en las bocas mínimas de un público triste, real.

Al salir buscamos hombros donde apoyar nuestra tristeza, y si hay suerte, encontraremos en alguien la suave humedad que nos rodea.

MONTAÑAS METÁLICAS (Dedicado a Chusi)

Metal derramado en las cumbres, como nieve gris perpetua.

Hierro que impone su dureza, como su presencia: limpia, silenciosa y enraizada.

De calma razón y loca alegría. Piel delicada, nervio duro, corazón de fuego.

Cuerpo concentrado capaz de regalar vida nueva, como nieve blanca perpetua.

Imponente cuando da y cuando defiende. A mi me impone y me defiende, así la veo.

Si sale, bebe. Si no sale, no necesita beber.

Han caído copos de hierro en la montaña y su mirada los convierte en bolas de mercurio cual desusado termómetro roto caído al suelo tras marcar la fiebre.

Chusi es una borrasca azotando una cordillera. También es una humilde brisa al borde de una playa.

Yo soy una sima, una grieta con metal derramado. Y brillo gracias a su amistad de hierro.

Su hermana me depositó en una montaña metálica, con la cumbre de nieve gris eterna.

De Chusi es esta canción, la idea y mi agradecida amistad metálica derramada, como nieve gris perpetua.