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jueves, 3 de mayo de 2012

ELECTROCUCIÓN



Sabía que las manos mojadas no deben jugar con cables pelados. Que el corazón humedecido no tiene que exponerse a un amor eléctrico. Que la sensatez no puede mezclarse con chispazos de locura. Y que si hacía lo anteriormente descrito le llevaría directamente al infierno. 
Era un martes de enero normal y corriente, como todos suelen ser. Ahí se escondía la liebre, agazapada por entre matorrales de cotidianidad. 
Fue a por cerveza al supermercado y salió con leche desnatada. Quería escapar y quedó atrapado. 
La chica se llamaba Alba, y fue su eclipse. Su equilibrio se desmoronó. Con lo que le había costado conseguirlo. La experiencia acumulada no le sirvió ni para dudar. 
Derechito al infierno del presidio. Sin juicio preventivo, sin anestesia, sin lucha. 
Alba le aplicó un voltaje brutal, fundiendo sus plomos, dejando su carne tostada y humeante como chuletas de cordero a la parrilla.
De camino al infierno metió sus manos en el mar, su corazón en el enchufe y la mesura en una tormenta de relámpagos. 
Entre sus manos y su corazón, al amanecer lo ejecutaron.  

jueves, 26 de abril de 2012

AND THE WINNER IS...



Texto de Pepa Ruiz
Esta noche he soñado que era una gran actriz y que los flashes de los paparazzis cegaban mis ojos al salir de la limusina , me he visto deslumbrante ante las cámaras. Vestida con un traje impresionantemente español de Victorio & Lucchino, peinada y maquillada como las estrellas de Hollywood y con unos tacones de Manolo Blahnik ¡auténticos!, vamos para matarme en las alturas (por eso sé que era un sueño). Tengo ante mí kilómetros infinitos de alfombra roja. Con decisión doy un paso, luego otro, sin perder la compostura. Oigo voces y aplausos. Es bonito caminar sabiendo que mi esfuerzo se ha hecho realidad. Por fin me ha llegado el momento y escucho mi nombre:

–“The winner is…”– todos se giran mirándome y esperando que suba a recoger el Oscar que la Academiadela Vida me otorga. Paso de ser la eterna nominada a sentirme la WINNER por excelencia.

Siento la admiración y el respeto de los que me rodean y al que no le guste, que no mire. Todos expectantes, cada uno en su sitio y… fuerte y claro resuena mi nombre una y otra vez: –And the winner is…– ¡lo conseguí! Oscar al mejor guión, a la mejor actriz, mejores actores secundarios; quizás demasiados, pero todos magistralmente entrelazados, aunque en ocasiones se me han amontonado y en qué me he visto para salir airosa del lío y encima, para colmo, todos terminan extrañamente emparentados entre sí.

Pero mi gran noche no ha hecho más que empezar. Oscar a los mejores efectos especiales… y no me extraña, menudos milagros hago con mis ojeras o con ese inoportuno granito que siempre brota el día de la cita esperada, ¿y esa sonrisa cautivadora cuando estoy a punto de llorar sin que se me note? Y por fin… Oscar a la mejor película y mejor dirección. Subo al escenario lloro, río y lo levanto sintiendo la fuerza del triunfo en mi brazo. Es toda la historia de mi vida magníficamente contada y dirigida. Sé que en cualquier momento necesito estar lista para cambiar de registro sin pestañear: igual soy madre que hija cariñosa, una perfecta profesional o una amiga comprensiva, una fiel esposa que una amante prohibida. Pero cuando el guión lo exige, es maravilloso poder ser también la mala de la película…

jueves, 19 de abril de 2012

SOMBRAS DE UNA PÉRDIDA



De camino a la morgue hago recuentos imposibles, no de éxitos y ganancias, sino de pérdidas absolutas acumuladas.
La compasión ante mi recorrido desafortunado se diluye como granos de azúcar en una catarata ardiente.
Los arañazos infringidos en el centro de la estabilidad se muestran tal cual fueron, dejando mis piernas fundidas en un único muñón llamado tentetieso.
El tiempo de la corrección ha pasado. Lo que llevas cuando avistas la meta, lo cruzará contigo.
No me queda impudicia, ni ahorros, tan solo una fila incontable de sombras y pérdidas.
Ahora sé que mi rastro de sangre lo podían ver todos menos yo.
La oscuridad se desvela, la certeza se impugna y mi voz cae atropelladamente por el acantilado de la minucia, el despilfarro y la inanidad.
De camino a la morgue llevo vendas para heridas intactas, deudas desaforadas y la extensa sombra de mis pérdidas.

jueves, 12 de abril de 2012

LLANURA DE CONFUSIÓN



Un viento fuerte, seco y salvaje horada mi piel en una llanura donde la razón no se divisa por la línea del horizonte.
Estoy a un paso de la extinción, malherido, fracturado.
Tengo una sed rabiosa, una percepción trastornada.  
Mi sombra dibuja un diablo sudoroso y exhausto.
Sigo caminando bajo el dictado de un azar caprichoso, encubridor y fatídico.
Me alimento de cactus sin mondar, de preguntas retóricas, de bocados de mi propio desguace.
Tormentas de arena se han metido en mis ojos, vileza en el corazón, ansia en mi gana y no es el peor día que he tenido. ¿De qué puedo quejarme? ¿De pisar en llano? Otros viven en las grietas del mundo. 
El mundo está diseñado para cabrones o para héroes. Los primeros abundan y sobran. Los segundos son contados y necesarios. El resto deambula por la llanura de la confusión. 
Yo sueño con el llano para poder aguantar las arcadas, producto de saber que en realidad vivo en las grietas y que mi lugar no está precisamente con los héroes.