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jueves, 6 de septiembre de 2012

ESPERANDO LA VISITA



Con las mejores galas, después de un baño purificador, se sentará en una esquina del sofá con las piernas cruzadas esperando la visita.
El día anterior recopiló todo aquello que fueron adornos, complementos de una vida que tuvieron sentido hasta ese momento. Hizo atados para entregar a quien pudiera extender su uso. Menos un tocadiscos y un vinilo que sonaría hasta la llegada de la visita. 
Dejó la luz de la entrada encendida y un farolillo junto a él como quien indica el camino con certeras flechas luminosas, faros para un crucero botado solo para él.
No sabía si iba a sonar el timbre o simplemente oiría el "tierra a la vista" de un grumete encaramado al mástil.
La espera se hizo incómoda, sobre todo si estás preparado desde la hora convenida. A veces las visitas no son puntuales.
Hubo un episodio inesperado: 
Unos nudillos acariciaron la puerta y él abrió sabiendo que no era su visita. Una dulce voz preguntó si podía llamar a un familiar ya que le habían robado el bolso en una ciudad extraña. 
Él pospuso la visita esperada para otra oportunidad en la que decida volver.


jueves, 30 de agosto de 2012

OTRAS POSIBILIDADES



El aguacero me retiene, los cristales sudan sangre transparente, el silencio hace de borrador en la pizarra de mi mente y un chasquido del viejo frigorífico pone un mi menor distorsionado en la partitura de la quietud. 
Todo se asocia para que imagine otras posibilidades. 
Quizá debería aprender bailes modernos, coger un tren hacia la costa, poner en marcha por primera vez el lavavajillas y cosas así. Convertir palabras dulces en habituales. Tirar ropa vieja con los bolsillos cargados de textos superfluos. Visitar al dentista y sonreír con los labios apretados. Enterrar con mimo recuerdos irritantes. Y después bailar bajo la tormenta como un macarrón en la olla hirviente. 
Acabo de aprender un nuevo paso, una nueva forma de moverme por entre hierros retorcidos, por entre los escombros de una demolición profetizada.
Llegué a creer que tras el primer beso solo hay cuesta abajo.
Las nubes se despiden con gritos infantiles patinando en el asfalto de plata. Vuelve la multitud a mi cabeza. 
Y un crujido de la nevera pone la coda.

martes, 28 de agosto de 2012

LOS VIERNES CAMBIAMOS DE PIEL (Dedicado a Saray)



Algunos viernes como lagartos alados buscando el sol de mediodía bebemos cerveza en bares de nubes. 
Gente normal bajo focos de cariño se transmuta en seres únicos, aunque sea limitado a lo que dura un fin de semana. Puede provocarlo la fugacidad. 
Los brillos queman si permanecen. 
Lo previsible es de piedra. Lo inesperado infla globos de colores.
El baile es más divertido si nadie lo ha ensayado.
Dejemos que nos sorprendan si alguien hace que un martes sea un viernes. De seguro no lo hará cualquiera. El próximo lunes se encargará de ponernos en nuestro sitio. Al menos recordaremos que la semana anterior tuvo dos viernes.
La piel envejece, los huesos rodean hastío, el corazón se sonroja y los pulmones acaban ahumados.
Algunos martes son como viernes. Y suben hasta el cielo, los lagartos alegres, las pieles desechadas y los huesos más enterrados.

viernes, 24 de agosto de 2012

A TRES BANDAS



Al principio fue un subidón de primera, para la una y para el otro, menos para el titular del equipo, ignorante de que había partido. 
La mayoría de las veces la emoción se construye lejos de la cotidianidad. Tan lejos que puede bordear suburbios, flaquezas, abismos.
El billar es un gran juego. Arte de la geometría. 
Belleza en los tiros imaginados. Siempre que las carambolas sean golpes a tres bandas. Saltarse una de ellas oculta un placer, tan real en su trazado como inquino en su consecución.
Las burbujas engordan con facilidad. Con igual premura explotan. En medio vive la inconsciencia, para la una, para el otro y para el de más allá.
El engaño tiene millones de excusas. El engañado ninguna.
Mientras unos piensan que se lo merecen, otros sienten que no se lo merecen.
Al final el suelo atrae gravemente al que salta poco y el espacio estelar aferra al que mucho salta. Dos opciones para tres propuestas. 
No es un juicio de valor. Es simplemente ciencia.