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jueves, 20 de septiembre de 2012

DESATANDO ATADURAS




Los nudos nos rodean bajo un viento hostil. El carguero pirata acecha con redes de alambre de espino. La calavera ondea dentro. La oportunidad ha sido desmantelada con suma facilidad. El sonido de cadenas asalta partituras y la canción se repite en un bucle sin fin. La sangre se alborota al sentir su próximo vertido. Viejos marineros sacan billetes para el último tren del día. Las velas del palo mayor se enredan con languidez cuando no queda nadie que las desate. Hace siglos que no se vislumbra libertad alguna. Un fuerte aguacero convierte el casco en polvo de olvido. La bodega alberga vinagre abandonado y posos de esclavitud. Inerme líquido en museo a la deriva como botella sin mensaje. Oscuro peregrinar hacia la nada. 
Los nudos nos indican la forma en que fueron atados. Si conseguimos comprender la física que los causó, habremos descubierto el robo. 
Bajo los focos de la claridad que otorga un mar luminoso y en calma donde mirarnos se refleja la redención hasta para los piratas más sanguinarios. 
En espejo de plata es donde se muestra el manual de nuestras propias atrocidades. 
Una recta travesía no la da vientos benévolos, se gana.

jueves, 13 de septiembre de 2012

CHICOS FRESCOS SURFEANDO DÉCADAS (Dedicado a Víctor)



Llegar cuando empieza una década sirve para sepultar a paladas la anterior. Negarla con arrogancia. Superarla a escupitajos. Imaginar las siguientes sin corta-fuegos idealizando futuros realmente posibles. Allí donde la adulteración no llega. Tan inaccesibles como una camada de estrellas en lo más profundo del cosmos.
Juventud es tener todo por delante. Es tener el cuerpo de adulto y los sueños de niño. Es sentir la sangre bullente en un fresco circuito. 
Juventud es sentir que las fuerzas acompañan como lo haría un ejército ordenado y obediente. Es no tener miedo a perder lo que todavía no se tiene, a no ser que un extraño virus, parecido a la curiosidad, nos detenga a tiempo. Entonces sabremos hacia donde dirigir tanta energía. Y será tan doloroso y cruel como bello y redentor. Nadie dijo que fuera fácil aceptar la pérdida de la tan hablada juventud. Poca y afortunada gente es capaz de encajar derrotas. No nos educan para ello. En cambio allí es donde habita la inalterabilidad, tan inaccesible como un racimo de estrellas en lo más profundo de cualquier corazón curioso. Es entonces cuando bajo los pies aparece "la tabla" con la que surfear décadas, olas y futuros realmente posibles, por imposibles que parezcan.    
Yo, todavía no puedo surfear décadas debidamente al no haber terminado todavía mi tabla, aunque no pierdo la esperanza porque conozco a alguien que, a pesar de su juventud, ya la tiene niquelá.

jueves, 6 de septiembre de 2012

ESPERANDO LA VISITA



Con las mejores galas, después de un baño purificador, se sentará en una esquina del sofá con las piernas cruzadas esperando la visita.
El día anterior recopiló todo aquello que fueron adornos, complementos de una vida que tuvieron sentido hasta ese momento. Hizo atados para entregar a quien pudiera extender su uso. Menos un tocadiscos y un vinilo que sonaría hasta la llegada de la visita. 
Dejó la luz de la entrada encendida y un farolillo junto a él como quien indica el camino con certeras flechas luminosas, faros para un crucero botado solo para él.
No sabía si iba a sonar el timbre o simplemente oiría el "tierra a la vista" de un grumete encaramado al mástil.
La espera se hizo incómoda, sobre todo si estás preparado desde la hora convenida. A veces las visitas no son puntuales.
Hubo un episodio inesperado: 
Unos nudillos acariciaron la puerta y él abrió sabiendo que no era su visita. Una dulce voz preguntó si podía llamar a un familiar ya que le habían robado el bolso en una ciudad extraña. 
Él pospuso la visita esperada para otra oportunidad en la que decida volver.


jueves, 30 de agosto de 2012

OTRAS POSIBILIDADES



El aguacero me retiene, los cristales sudan sangre transparente, el silencio hace de borrador en la pizarra de mi mente y un chasquido del viejo frigorífico pone un mi menor distorsionado en la partitura de la quietud. 
Todo se asocia para que imagine otras posibilidades. 
Quizá debería aprender bailes modernos, coger un tren hacia la costa, poner en marcha por primera vez el lavavajillas y cosas así. Convertir palabras dulces en habituales. Tirar ropa vieja con los bolsillos cargados de textos superfluos. Visitar al dentista y sonreír con los labios apretados. Enterrar con mimo recuerdos irritantes. Y después bailar bajo la tormenta como un macarrón en la olla hirviente. 
Acabo de aprender un nuevo paso, una nueva forma de moverme por entre hierros retorcidos, por entre los escombros de una demolición profetizada.
Llegué a creer que tras el primer beso solo hay cuesta abajo.
Las nubes se despiden con gritos infantiles patinando en el asfalto de plata. Vuelve la multitud a mi cabeza. 
Y un crujido de la nevera pone la coda.