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jueves, 13 de marzo de 2014

HUMO Y CARAMELOS


Compramos artículos inservibles de caducidad anticipada, de dudoso contenido y de inútil eficiencia pero, eso sí, envueltos en papel de irresistibles colores. Saberlo con antelación no nos sirve de nada porque acabamos pagando por lo que carece de valor. Firmamos por sueños lo que en realidad son simples contratos amañados a la sombra del más burdo fraude. Por el camino quedan rotas las esperanzas, podridos los deseos y decrépita la juvenil ilusión.
Tiramos la llave tras cerrar los grilletes alrededor de nuestras muñecas ofrecidas con superficial decoro. Sacrificamos libertades por pura ineptitud. Ocupar clichés nos ahorra la reflexión, tan costosa ella.
La teatralidad inunda escenarios. Más fácil es seguir el guión que salirse del papel.
Nos dicen cuándo reír, cuándo llorar o cuándo escoger la fe. Compramos lo que los dioses desechan porque, no hay vendedor en el cielo que compre lo que venda.
Amamos los sensuales ojos de un cartel perfectamente impreso, mientras somos incapaces de recordar el color de los ojos de quien nos miró.
Hacemos así de la vida un delirante bazar de humo y caramelos para felices desgraciados.

jueves, 6 de marzo de 2014

OPORTUNIDADES AGOTADAS


Cuando no quedan reservas que ofrecer la impotencia reclama su sitio. Tras la fatídica entrega surgen la incomprensión, el agotamiento y el vacío. La fiesta acaba cuando los jugadores lo han perdido todo sin darse por aludidos y el servicio de limpieza se esfuerza en preparar el siguiente evento.
Al abrigo de la pérdida anida la frustración con irónico descaro. Las oportunidades se agotan al final del recorrido. A no ser que haya un ganador cerca para llevárselo todo. Entonces, la crueldad supera lo razonable y las víctimas quedan desparramadas como corazones rotos tras la explosión de un amor fracasado. Para sentir la sensación de pérdida, antes debió existir la plenitud.
Con liviana decadencia o con brusquedad, todo acaba agotándose. El juego se desarrolla con alocada previsión. Llevadero para la mayoría. Siempre que no aparezca alguien que se lo lleve todo y nos deje ausentes, sin ganas de seguir jugando. Aunque, a modo de escasa victoria, debemos saber que las oportunidades se agotan hasta para los que tienen por costumbre llevárselo todo. Son dulces migajas de los que formamos parte del servicio de limpieza, dedicados a preparar el siguiente evento, donde otros se creerán los ganadores.

jueves, 27 de febrero de 2014

COMETAS



En contadas ocasiones nacen personas de fuego helado. Son imposibles de retener. Son cometas que bellamente se alejan rápido. Persiguen intensidades, metáforas y sueños. Cruzan infernales senderos tortuosos sin mirar atrás, con la digna herida expuesta, sabiendo que no hay tiempo para lamentar pequeñas pérdidas en un recorrido plagado de dulces trampas hacia la libertad. Para detenerse, los cometas no se hicieron. En eterna fuga brillan y si los intentas tocar, queman. Mejor mirarlos y admirarlos de lejos. Y gracias. Eso si tienes la humildad para distinguirlos y la fortuna de vivir una noche en la que esas estrellas fugaces se dejen caer.
En algún raro momento nacen personas salvajemente humanas. Insobornables. De inútil doma. Las más ambiciosas son las que no dependen de la ambición. Las más puras son las que dudan de su propia pureza y son clementes enjuiciando al resto. Las más libres son las que no aceptan más cadenas que las suyas y que fundirlas tiene un precio que solo ellas pueden pagar.
Si alguna vez ves un cometa exhausto, cansado y a punto de apagarse, no llores por él. Sonríe y agradece su paso cerca de ti. Alguien tiene que hacer de la vida algo valioso. Eso si tienes la humilde y afortunada capacidad de distinguir cometas a ras de suelo. Y gracias.

jueves, 20 de febrero de 2014

JUSTICIA AUSENTE



En los márgenes se libran las batallas más decisivas. Donde la luz no llega las sombras juegan a desaparecer. Las almas subrayadas de vanidad hieren como espectros afilados. Donde la justicia está ausente, lo mezquino medra. Bajo éxitos sin esfuerzo hay cadáveres con cal. La lucidez muere en la certeza como la comprensión en el desdén. Tras siglos de perfeccionamiento emerge la avería. En el abrazo está el ahogo como en la confianza la traición. Las inspiraciones están condenadas a espirar, las historias a repetirse y los sueños a despertar.
Las élites viven en burbujas al margen de la marginalidad y, a costa de parecer contradictorio, lo hacen a su costa, y lo seguirán haciendo mientras la justicia esté ausente. El engaño más eficaz está en palabras tipográficas hechas ley, débiles palabras sujetas a la interpretación de jueces ausentes de justicia. Bajo sus togas los favores debidos prosperan como la estupidez en la vanidad, como gánsteres en épocas de crisis que amenazan sus bajos.
La historia vil se repite hasta la náusea mientras lo justo no esté disponible.