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jueves, 22 de mayo de 2014

BASURERO


Se oye el trajín de las ratas en el centro comercial del vertedero. Royen con fruición tarjetas de crédito con sabor a descubierto y a saliva humana en descomposición. Saltan alegres los roedores por montículos iluminados de desechos, fina casquería y magnética mugre. El fangoso bullicio nocturno no cesa, se incrementa. Sobre todo cuando la confusión entre alimentación y gula hace aparecer el canibalismo, la compra compulsiva y el desquiciado desenfreno. La podredumbre es la más elevada señal de vida, la vejez el mejor certificado de juventud y, la pérdida, un irrefutable documento de tenencia. Los corazones de las ratas bombean cieno rojizo enamorado. El amor se endurece como piedra pura en la disección por el total delirio. Es en la basura donde se aprecia la higiene. Es en el basurero donde germina la fresca novedad. En los mundos podridos florecen las oportunidades. Donde está el olor acre y desabrido, está la atracción. Donde están las ratas, está el futuro.

jueves, 15 de mayo de 2014

TODO PARA MÍ


En la mesita de noche ya no duermen despertadores. En la cama de agua los sueños nadan libres. Y el sudor se evapora de golpe en un paraíso sin fin. Ya no necesito despertar de la ciudad quimera donde todo está perfectamente dispuesto para mí. Los licores embriagan sin el poder de envejecer ni el de dañar órgano alguno. Los amores se dejan querer con dulzura, sin barruntar conflictos, sin desportillar corazones, y lo que es más importante, sin hacer sentir abandono tras sus entregas. Lejos de lo real es donde lo tengo todo para mí. Allá dirijo y moldeo, vivo y muero, escojo y desecho. Allá, gusto a todas las mujeres en general. Allá sirvo tanto para un siete como para un descosido. Y es que allá, todo es para mí. Estoy bailando como un poseso en una vacía discoteca setentona. Ido río al recordar un chiste que me contaron en sexto de EGB. En flash-back huelo la sabrosa carne del último banquete sexual. Expiro, transito, rebobino completamente feliz. Y una poderosa canción me acompaña en la cabal certidumbre de que, a partir de ahora, todo será para mí.
En el armario falta un elegante traje negro, en la biblioteca sobran todos los libros y en el sindicato hay una cuota sin pagar. Se veía venir.

sábado, 10 de mayo de 2014

SU HERMANA

"Hay cosas que me recuerdan a ti. Hay recuerdos que son solo nuestros. Y esta canción te pertenece. Da igual su letra pero no su espíritu, libre, combativo, feliz.
Yo tenía dieciséis años y tú catorce, los demás ni nos importaba. Yo cosía ropa que nadie tenía narices para ponerse, tú, eras la sumiller más atrevida, la más lúcida y la más lucida.
Somos iguales en la intensidad del empecinamiento, pero distintas en la manera de ejercitarlo.
Somos diferentes hermanas, pero iguales hijas. Tú ríes y lloras para fuera, yo para dentro. Tú estás en mis adentros y yo en tus afueras. Somos alrededores de un centro querido al que se vuelve por gusto, sabiendo que podrá moverse pero no desaparecer. Somos hermanas. Somos y punto.
Te quiero hermana".

jueves, 8 de mayo de 2014

TRAS EL RIESGO SE CONFIRMA LA PRECEDENTE SENSACIÓN DE ¿Y ESTO PARA QUÉ?


Hay que buscar muy lejos para comprender la estructura de nuestros átomos. Hay que mirar hacia el horizonte para saber dónde coño termina nuestra piel. Tenemos que morir para certificar nuestras vivencias. Hay que retorcer y agotar las preguntas para dejar un legado de seca incomprensión. En el esfuerzo anidan recompensas de fuego y oro. Cualquier hoguera promete cenizas. Cualquier precipicio convierte la senda más rocosa en vapor de agua.
Hay que arriesgarse con desesperación, sin miedo. Malgastar emociones como si se soltara una jauría. Desbrozar las hierbas que aburren. Meter un temblor en el ataúd en vez de un inane cuerpo.
Hay que atreverse a bailar con la rocosa integridad cuando la música de sirenas nos seduce con su cebo de olas para llevarnos mar adentro.
Tras romper el límite queda la cáscara. Después de esforzarse por evitar la vulgaridad queda perdida la máxima apuesta ulterior. Después de firmar en la mesa en vez de en el papel, queda un contrato imborrable de torpeza arañado en nogal.
Después de arriesgarlo todo se confirma la precedente sensación de ¿y esto para qué?