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jueves, 12 de marzo de 2015

GIRO DE TRESCIENTOS SESENTA GRADOS


Hace falta una vuelta completa para revivir emociones perdidas. El mareo las proporciona como mágico empujón de desorientación. La revuelta promete lo que cumple. Nada es falso si se siente. Mientras, la vida se va perdiendo en los sórdidos callejones del error. La necesidad de inventarse por enésima vez, agota. Hay más probabilidades de encontrar extintores caducados e inservibles cuando el fuego lo calcinó todo que cuando acaba de prender. Solo se piensa en la segunda oportunidad cuando la primera dio al traste. El círculo lo simboliza con exactitud. Tras la cúspide solo hay bajón. Tras la euforia solo hay hastío. Y tras la muerte solo hay más muerte.
Salir de un mal paso no es fácil si el camino se diseñó torcido. Las curvas son tan seductoras como engañosas, te devuelven al principio del final. En algún momento todo hijo de vecino necesita un cambio, o dos. Todas las almas necesitan regeneración antes de llegar a desaparecer. Todo el mundo ansía nuevas sensaciones al ser atropellado por la tozuda rectitud de la realidad. Y todo el mundo da un patético y desesperado giro de trescientos sesenta grados para cambiar nada.

jueves, 5 de marzo de 2015

LLUVIA DE COLORES


Deseó la llegada del buen tiempo para cambiar colores por grises, tiernas cicatrices por heridas y satisfacción por hambre. Buscó escapar del daño con furia poniendo sus piernas al límite del éxtasis en una carrera contrarreloj. Fatigó su palpitar hasta poner en peligro sangre y vida con la desesperación de un loco triste. Se armó de valor para conseguir escapar de las desalentadoras ruinas más sombrías. Esperó con fe un cambio sin razones para ello. Mientras, el guion aullaba en su contra. Caminó hacia un final soñado aunque bajo sus pies solo hubiera precipicio. Se negó a dejarse llevar por la melancolía del perdedor. Mientras, el bosque se hacía más y más oscuro, más y más extraño. Las grises nubes relucían metálicas como filos de cuchillo, descargando navajazos de granizo en blanco y negro. No fueron suficientes para enterrar con frío su alma. Y siguió soñando orgulloso. Y siguió esperando la lluvia de color. Y llegó. Y se fue con él.

jueves, 26 de febrero de 2015

CREER EN LO QUE FALTA POR VER


Por el camino se pierde la pista, a la vista está. Tenemos ojos que nos conducen hacia lugares que nos alejan de los sueños, simplemente por tenerlos abiertos y encasillados por las miradas impropias. Perdemos el hilo antes de hilvanarlo. Se pierde la memoria intentando recordar fantásticos hechos inexistentes para autobiografías de cartón piedra. Creemos en lo que se repite en cuanto la reflexión se despista. Creemos en el reflejo de la sombra más que en la luz que lo produce. Aprendemos a fiarnos de la caprichosa razón amontonada como ganado hambriento en busca de nutrientes y, cuando nos tumbamos para disfrutar de una alegre digestión, la muerte nos pilla con el abdomen enjoyado y el alma empobrecida. Para creer hay que ver y para ser visto lo mejor es ser el anfitrión en el funeral. De incrédulos insensatos están llenos los cementerios. Su fama les precede.
Por el camino se pierde la vida, a la vista está. Creer en lo que falta por ver no te da la inmortalidad, pero aligera ingratos tránsitos, roñas y pesares.

CORAZÓN QUEBRADIZO EN PECHO INDOMABLE


La belleza del deterioro es un valor añadido cuando proviene de féminas sin pudor, de mujeres en calma ante la hecatombe, de cuerpos preñados de origen en el pleno y absoluto final. Ser ella es serlo todo. Nos traen como madres para llevarnos a la orfandad como pretendientes. Y si han desarrollado en su plenitud la autosuficiencia, nos matan. Cumplen su cometido fácilmente complicando el nuestro. Nos traen y nos atraen. Su fogosa generosidad nos da todo, al tiempo que todo nos quita. Salimos de sus vientres para pasar toda nuestra existencia deseando volver a ellos. La orfandad se nutre de nacimientos como la enfermedad de salud. Ellas lo saben y aun así continúan engrosando la lista de la continuidad. Parece que les haga gracia parirnos. No nos preguntan. Ni falta que hace. Saben que el espectáculo debe continuar.
Es su tozudez lo que las hace adorables a pesar de todo, a pesar de nosotros.
Tienen todo. Y todo lo dan.