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viernes, 5 de junio de 2015

EN UN LUGAR MEJOR


A la salida nos espera un lugar mejor. Puede ser un confortable engaño, un lúcido deseo o una oración en labios sin fe. La moneda voltea tras el último suspiro y se mece en la brisa de un azar juguetón. El fin nos pone firmes aunque lleguemos con arrugas y nos recoge por dispersos que hayamos sido. El final nos manda a un lugar mejor, en general. Después de tanto ruido, un poco de silencio nos vendrá bien. Vivir con la necesidad de contener el perenne desangrado es una tarea digna de semidioses. No hay sitio donde ocultar tanto esfuerzo inútil. La estupidez se acumula ingenua en los vertederos como polvo tóxico. Si detrás de tanto vinagre no hay un poco de azúcar, apaga. Si tras el derribo no hay escombros, lástima.
Al salir nos queda, al menos, haber estado. Y los que no, nada se pierden.
Ella salió sin casi haber entrado.
Pero, algo me dice que está en un lugar mejor.

jueves, 28 de mayo de 2015

DEPENDENCIA


Números que desean ser incógnitas en medio de versículos de amor desesperado. Inmóvil hojarasca necesitada de viento urgente. Lentitud disciplinada esperando que el transgresor bólido la arrolle. Fogosa sequedad baldía buscando nubes de tormenta para germinar en el milagro. Las trece fatalidades hallan esperanza en los horóscopos de periódicos vencidos. Los pliegues de la cicatriz ensangrentada ven alejarse con arrobo la causa y el remedio. Los amores se aburren si no se agitan, si no se emponzoñan de deseo. Es necesario depender para no pender. El caos es vital para no sentir el orden de la nada. Bien mirado todo depende de todo. La abstracción es atracción. La idea de un ideal pertenece a corazones extraños. No hay aroma más intenso que ver un cadáver rodeado de flores inútiles. No hay historias de amor más plenas que las que han acabado.
Hay palabras que desean ser fríos logaritmos en problemas sin resolución. Depender es un arte hasta para la ignorancia. Y el tiempo es líquido evaporado que depende de la persecución del sueño de los locos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

RESACA


No sé lo que hice ayer. Quizá agotar tentaciones, copas y deseos.
Hoy he despertado abrazao a una farola sin recordar en qué momento de la noche la conocí. La cabeza me aflige por incomprensión o por pura resaca. La situación es ridícula dentro de la gravedad. Decidido me levanto para prepararle un amoroso desayuno a esa lámpara callejera que tan bonica sigue dormida en mi cama. Le llevo una pila a modo de flor y me pregunto si le di todo lo posible, si me comporté como un disciplinado amante o como un estúpido borracho.
La mañana me pone a prueba con su luz natural. Miro a la farola y me siento enamorado. Llevo mis manos a la cabeza en un desesperado intento por asimilar tanto realismo mágico, tanto resacón.
Un relámpago percutor me muestra una flácida imagen en la que pido una ronda más, sin quererlo ni beberlo, en un antro indeterminado.
Vuelvo a beber sin importarme que mañana no recuerde haberme comprometido con una fría farola para alumbrar mi oscuridad.
No sé lo que hice ayer. Tal vez malgastar oportunidades.
La farola se ha ido. Me siento abandonao por todo menos por la resaca.

jueves, 21 de mayo de 2015

MALAS NOTICIAS


Cuando se abandona la infancia se suelen amontonar las malas noticias sin tiempo para digerir tanta frustración y desencanto en vientres tan vírgenes como desprevenidos. El crecimiento actúa a favor de la imperfección y no se detiene hasta que no devora el último vestigio de pureza. Un sutil aire melancólico se expande mientras la tragicomedia se desliza hacia su final más prometido.
Los cambios fuerzan a tomar posturas incómodas. Generación tras generación se ponen a prueba huesos y almas, horrores y fe. La primera noticia feliz para un recién nacido es que acaba de ingresar en la lista de los mortales y la última noticia feliz para un moribundo es que en breve dejará de sufrir.
Cuando la pubertad llena la cara de granos en forma de malas noticias es cuando hay que tomarse la existencia sin gravedad, sin fatuo dramatismo. Y vivir alegre e indiferente ante tantas crónicas funestas.