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sábado, 27 de agosto de 2016

JOYAS PARA CUIDAR


Hay que estar muy atentos ante cualquier luminosa estrella que, fugaz, con su mágica timidez, acaricie nuestra nuca. Y si no estás rápido al volverte, desaparece. También puede ocurrir que, aunque siempre esté ahí contigo, al tenerla tan cerca, ni te enteres. Las joyas existen, aunque no lo creas. Toman forman diversas, normalmente, sobre volando con ímpetu cualquier mundana preocupación, escondiéndose por entre la amistad y el amor, tan tímidos y fugaces ellos, imperceptibles para la mayoría. A veces, una ciudad te enamora. Otras, puede ser una canción. E incluso puede ser que una amiga te regale amor puro y desinteresado sin tener que ser tu pareja. En diciembre todos necesitan ángeles revoloteando por los fríos tejados. Las verdaderas joyas no se poseen, se cuidan y disfrutan como la salud, sabiendo que tarde o temprano se perderán. No tiene sentido vivir una vida procurando no gastarla, como tampoco es sensato malgastarla como si fuera la de otro. Los corazones tienen los latidos contados.
Cada alma tiene una joya que cuidar. Empieza con la tuya. Practica. Y si eres torpe y descuidado, al menos deja que otras te calienten, iluminen y guíen. Con el nivel usuario será suficiente para cuidar las joyas que te toquen. Eso si las ves. Si no, tras un silencio sobrenatural, puedes consolarte diciendo que un ángel acaba de pasar.
De ti.

jueves, 25 de agosto de 2016

PRIMERA LECCIÓN DE VIDA


Una asignatura fundamental que siempre ha faltado en nuestra educación es la de saber encajar contratiempos, decepciones y derrotas que, sin duda inundarán con sus insatisfacciones nuestras vidas. Podría llamarse ¨Fracasología cognitiva¨ y recibirla la chavalería los lunes a primera hora o, a diario tras el feliz recreo. Y tras cumplir la escolaridad obligatoria, hacerla permanente con postgrados sin-fin.
Como es algo que no existe harían falta un par de generaciones para preparar profesores solventes reciclados de la competición, plenamente ex-itosos.
Normalizar la imperfección, el desatino, la enfermedad y la muerte ayudan a calmar la frustración. Somos seres imperfectos, limitados y vulnerables. Y saber lo que somos es el mejor antídoto ante la desesperanza, aunque parezca contradictorio. Y no hablo de renuncias, hablo de poner en valor las ambiciones de los sueños que, por locos e inaccesibles que sean, sin darte apenas cuenta se pueden hacer realidad, o no. En general, no creerse mejor que los demás nos hace mejores, e incluso con capacidad para sentirnos felices y en orden con el cosmos, para sentirnos tan necesarios como lo son los demás, absolutamente todos los demás, hasta los inútiles como yo.
Esto no pretende ser un texto de autoayuda. Nadie tiene el secreto de nada, es más, aborrezco las varitas mágicas, solo sirven para distraerte mientras te engañan. O lo experimentas y te convences por ti mismo, o estás en todo tu derecho de vomitar con tanta palabrería de corta y pega. Hasta a mí me está dando asco tanta engominada fatuidad. Consejos doy, que pa mí no tengo.

jueves, 18 de agosto de 2016

NO SABES. (Pa mi Teresa)


Me empapo de frío cuando llegas y me arde oír el portazo cuando te marchas. Pervivo en el flagrante umbral, quieto y asustado, hasta que la última molécula tuya se despida. Es un momento jodido que cuesta pasar. Desearte es un arte. No sabes cuánto. Y prefiero que no lo sepas para que no me abraces por lástima o me beses por pena. Aunque lo que sí sabes es que no me importaría rebajar el nivel de orgullo si eliges llegar, a salir.
Dicen que los sueños raramente se recuerdan, al contrario de las pesadillas que se imprimen en el iris con tinta imborrable. Las que yo veo son solo una. Empieza con un golpe seco y acaba con mi desgarbada figura en parálisis permanente bajo el marco de la puerta abierta de mi casa oliendo el adiós que no me has dado.
Tras releer mis propias palabras llego a la conclusión de que mi sueño es nuestra realidad. Y de que mi pesadilla es mi solitaria ficción. No sabes el terror que me produce tu falta. Y sé que otro cuerpo podría ser la cáscara donde depositar mi amor. Pero no sabes la alegría que me da que seas tú la que da portazos en mis pesadillas; la que se deja besar; la que permite circular mis huellas por tu piel; la que sujeta mi desmoronamiento; la que desconfía de amores tan incuestionables como el mío. En definitiva: Que seas tú la que no quiere saber.
No sabes cuánto te quiero.

domingo, 14 de agosto de 2016

LLÁMALO COMO QUIERAS


El alma humana es un cascarón vacío deseoso de ser llenado con lo que Dios planificó.
La precedente frase no es un dogma, tan solo es una posible dirección de miles distintas. Tan solo es una idea a falta de forma. Sirve para todos, creyentes o no. Dios puede ser todo y puede ser nada. En unos sitios se llama amor y en otros se puede llamar como cada uno quiera. Viene a ser lo mismo. Hablamos de un lugar donde la codicia no ha lugar. Donde el dolor no daña, ni la muerte engaña. Si todo está en su sitio, todo encaja. Llámalo ingenuidad dulce o placentera sensatez. En realidad, llámalo como quieras.
Somos seres espirituales de futuro corrupto que, durante el viaje, luchamos por llegar con alguna brizna de pureza intacta. El camino se presenta lleno de peligros e incertidumbres, pero también contiene emoción y belleza. Cuanto antes nos equivoquemos, antes podremos corregirnos. Somos seres imperfectos con capacidad para reconocerlo. La perfección tan solo pertenece a Dios. Dejémosle pues, a Él, tanta insondable responsabilidad. Y quedémonos con la pequeñez tarea de intentar ser felices, aunque sea por solo un instante, antes de abandonar huesos y conciencia, como quien los tuvo solo en préstamo, para un rato y nada más.