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viernes, 23 de septiembre de 2016

VERDE


Cuando estaba verde buscaba un lugar donde madurar tranquilo. Cuando estaba por hacer buscaba sitios hechos. Cuando me creía hecho, buscaba sitios por hacer.
La juventud es una exigente debilidad pasajera que te presiona y subyuga para, sin previo aviso, abandonarte con cruel frialdad. Cuando sentía la urgencia de las preguntas de la revolución hormonal, realmente no buscaba respuestas, tan solo padecía la inquietud de la impaciencia. Haber sido verde es un tránsito obligado hacia la madurez. Ahora, tras haber sido arrollado por el tren imparable del tiempo, sigo algo verde. Acumulo vergüenzas y desatinos, pero no me detengo. Esperar un mañana mejor es un riego necesario en cualquier césped calcinado. De necesidades cumplidas están llenos los paraísos soñados. Perdida la juventud, tan solo queda la certeza de haberla tenido, o no. Es el impulso natural hacia la desaparición.
Cuando estaba verde me sobraba el tiempo. Cuando ennegrecí intentaba pararlo. Ahora que lo sé perdido, cada segundo es un regalo que hay que dejar ir.
Una vez fui verde.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

DESPERTAR CONCIENCIAS


La mítica Motown se dedicaba a producir dulces perlas que dejaban placer y dinero a partes iguales, sin hacer ruido, sin molestar, dedicándose al entretenimiento sin más. Hasta que un peso pesado, tras un acontecimiento luctuoso que lo dejó inactivo un tiempo decidió, no obstante, volver con una actitud dispar y una conciencia por fin despierta. El dueño de la discográfica, al escuchar el nuevo trabajo de Marvin se acojonó hasta el punto de negarse a publicar esa incómoda obra cargada de crítica contra una sociedad que vivía el sueño americano en su envoltura y la infamia y la podredumbre en su interior. Pero el bueno de Marvin ya había despertado del sueño y, ese viaje le había llevado a un punto de no retorno. Y se publicó una de las obras más bellas de la Motown que, además de procurar placer a los oídos, despertaba conciencias.
Estamos necesitados de personalidades tercas y solitarias que nos ensanchen los límites de nuestras obtusas mentalidades, señalando con sus sacrificios, otras formas más dignas de vivir. Aunque sea con unas dulces melodías pero, al servicio de un espíritu crítico capaz de conmover áridos corazones y despertar adormiladas conciencias.
No hay prisa. Que cada cual lo haga a su ritmo. Se puede empezar con una sencilla pregunta que se formula rápido pero que se tarda toda una vida en responder: ¿Qué está pasando?

viernes, 2 de septiembre de 2016

SIN DESEOS DE MORIR


El apego a alguien te puede salvar de morir solo.
Últimamente son la clase de cosas en las que pienso, tal vez porque intento engañarme sin dañarme más de lo necesario. Mis ojos ven estrellas de colores como se ven tras recibir certeros puñetazos en mentón y cejas.
Lo cierto es que me faltan deseos de morir aunque en ese trance estuviera acompañado. La contradicción es tan ideal como evidente.
Mañana te abrazaré como un recuerdo pegajoso de dulce aroma a pánico. Mostraré la totalidad de mis deficiencias sin vacuos adornos hasta que tuerzas la boca en señal de asombro y decepción. Aun así, lo nuestro será inalcanzable incluso para la eternidad. Volaremos por encima del subterfugio, de la catástrofe, de la detención. Y si consigues aguantar las arcadas, te estaré eternamente agradecido. Tu apego me salvará como siempre ha hecho.
Tu compañía me quita los deseos de morir.     

miércoles, 31 de agosto de 2016

SE LLAMAN LOLA. (Dos años sin una)


Mujeres de acero, hijo y hermano de cera.
El calor me derrite, el frío me demora y mi amor se inflama.
He sido un cabrón con flecos a lo largo de la cortina de mi vida. Si me ensucio, me lavan, si me oculto: callan. Si hago un siete, lo cosen. Si yerro, me excusan. Si las olvido, nunca dejan de recordarme.
Vivo por ellas. Ellas viven por mí. Explosión y efervescencia, calidad y temperancia, solicitud y entrega.
Rugen mis tripas en un mar de desapego mientras el coral más luminoso acolcha con dulzura el desprecio entregado.
Si el malestar no me lo impide, tendré que devolver lo cogido, lo derrochado: a manos tan sucias como llenas.
Soy una bala perdida sin dirección en un atraco malamente planificado.
Hice de vulgar tironero bajo un sol de justicia. Pero no se puede robar en casa de mujeres de acero con navajas de plástico.
Mi madre se llama Dolores, mi hermana Lola y yo me llamo como a ellas les salga de lo más profundo de su luz.
"Pa suaves: ellas".