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jueves, 20 de diciembre de 2012

TESOROS EN EL TECHO



Se balancea el tumor en el tórax como lo haría una lámpara en el techo tras un terremoto de alta intensidad. Doradas ideas se evaporan del magín como lo hacen las cifras de una cuenta bancaria de una sociedad sin ánimo de lucro en manos de un político-gestor-eficiente. 
En casas de asesinos se llevan las salpicaduras de sangre alrededor de los ojos de buey. En casas de víctimas no se suele instalar el gas de la justicia. Y en las pocas que lo tienen, se escapa y eleva porque pesa más que el aire.   
Las piscinas de las mansiones de los ex-presidentes no se usan como es debido, tan solo porque allí no se ahogan sus dueños.
Un tumulto reclama derechos. Un abogado se los niega. Las pancartas son globos desinflados e ilegibles en el cielo tras la disolución ejercida por las fuerzas aéreas de seguridad del Estado.
Allá arriba está la caja fuerte. Intentarán reventarla. Tal vez solo encuentren lo que ellos mismos depositaron. 
Se acaba un mundo para dejar paso a otro. A ver si queda alguien para contarlo. 

jueves, 13 de diciembre de 2012

GRACIAS POR NADA



Nada debo que el metal no cubra.
He dejado atrás manutenciones hipotecadas. Colaboraciones fraudulentas. Engañosos extractos de bancos. Palmadas en la espalda con los dedos cruzados. Pagos confiados de chequeras falsificadas. Besos que desecan mofletes sonrosados. Compartimentos nunca compartidos.
Os dejé mi manojo de llaves bajo el felpudo. Desesperé al no encontrar las vuestras. 
Tengo lo que sé. Sé lo que no tuve. 
Luminosas baratijas semejando diamantes. 
Tomad lo que di porque no habrá más. 
Si mi daño fue vuestro placer, aceptar mis debilidades os despojó de la jurisdicción para decepcionarme.
Lo que hubo allí se quedó. 
Olió a descomposición menos para mí. Aunque para ser sincero, reconozco mi aportación necesaria de mugre, indolencia y necedad en aquel vertedero donde todos fuimos titulares.
Agradecido desaparezco. Si no fui importante entonces, no lo seré ahora. 
No guardo rencor. Volvería a entregar lo que jamás quisisteis. 
Si el tiempo supiera retroceder le seguiría como el relámpago al trueno.
Volveré a exponerme. Pero ante nuevos riesgos.
Lo dicho: gracias por todo.  

viernes, 7 de diciembre de 2012

TODA LA BELLEZA DEBE MORIR PRONTO



La muerte temprana de la belleza le roba lo más preciado a la descomposición, a la enfermedad y a la lenta decadencia. 
Una pregunta se conserva si esquiva la respuesta. Los colores se mantienen intensos si se protegen de la luz. El alimento inutiliza su caducidad si no es digerido. Un clavo no se rodea de pus si no penetra en la carne. Un ser no muere si nunca nació. Las batallas no se pierden si no se celebran. El primer día perece cuando deja que los siguientes lo entierren en cualquier vulgar calendario. La rosa más radiante no deja de serlo al ser cortada sino cuando una nariz innoble saquea su aroma. Un instante sobrenatural se hace mediocre cuando figura en una hoja de cálculo. La belleza debe morir cuanto antes, en una canción, en un poema. La rosa debe secarse en las páginas de una novela imposible de leer al estar escrita con tinta de rápida evaporación.
Los recuerdos son terrones de falsa azúcar.
Las tumbas ocultan bellezas. Las vidas, horrores.

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA LLEGADA



Trátame con dulzura si llego. 
Decaer no tiene que ser traumático, más que nada por no haber estado nunca arriba. Las escaleras son caminos quebrados en dirección al sótano. 
Trátame bien si rompo la cinta de llegada. Besos y flores. Agua fresca y batín a cuadros. Sonrisas o carcajadas también me valen. 
En ti deposito mi memoria cuando la pierda. Recuerda cuánto te quise. 
Cuando llegue habré triunfado si queda alguien cerca sin suficientes motivos para odiarme. Alguien a quien mis tozudos disparates les sean livianos, simpáticos, inofensivos. De mí depende llegar con posibilidades de que lo anterior se cumpla. Y si mis dientes se caen será por haberlos apretado con fuerza para conseguirlo. 
Unos llegan antes que otros. Y no es lo importante. Otros se quedan como estaban al salir. O peor. Y eso sí es importante evitarlo. 
Trátame con ternura si lo he merecido. Besos, susurros. Abrazos, canciones. 
Aunque sea un amasijo de huesos o una cáscara quejumbrosa trátame bien si llego, para que la muerte recoja un alma querida, inservible para ella, insobornable por tanto.