viernes, 4 de octubre de 2013
PREFIERO EL CAMINO LARGO Y DIFÍCIL
Llamadme perdedor, lo agradeceré.
El sacrificio tiene un no sé qué. La pérdida te da una posición ventajosa, cercana a un raro triunfo.
Cuando caes hasta el fondo, un cielo te espera.
El grado de mejora se mide con la cantidad de fracaso continuamente acumulado.
La encrucijada es una oportunidad de negocio, si no equivocas la dirección. Todo acierto es relativo. La facilidad vende los duros a pesetas. Los que crecen a costa de empequeñecer a los demás, tienen la esclava certeza de que forman parte de una cadena irrompible. Nunca serán libres. El desprecio al resto se lo impide.
Prefiero ser víctima a verdugo. Prefiero caminos dificultosos a atajos de victoria. La competición es un cuchillo que separa a los vencedores de los vencidos. A no ser que únicamente lo utilices contigo para recortar tus excrecencias. Y si alcanzas el pulso de un cirujano en la maniobra disectiva, compartirás lo mejor de ti con los demás en el cajón de las medallas de oro. A eso le llamo competición.
Competir es perder.
Perder es compartir.
Aunque no lo consiga, ese es mi sueño.
Llamadme soñador, lo agradeceré.
viernes, 27 de septiembre de 2013
ACELERANDO
Sacar el pie por los bajos del vehículo al pisar a fondo el acelerador. Activar bruscamente el freno de mano en la curva más cerrada. Insultar con rabia a los paisajes desenfocados que se pliegan velozmente como cortinas laterales deseando ser apolilladas telas de estelas. Envejecer más rápido que el mundo. Perecer antes de que la pereza te tiente. Agotar el combustible sin tiempo para repostar. Expulsar pesares con desdén por el tubo del motor como humos abandonados. Abrigar contratiempos para sobrepasarlos con arrogante facilidad. Pasar por las ciudades antes que el GPS. Estar tranquilo cuando el puente se hunda y cruzarlo incluso sin él. Escupir al demonio para que a Dios le duela. Acelerar cuando todos aflojen. Desobedecer toda orden con militar espíritu. Salirse de la atestada fila para ver cómo se aleja sin ti comprobando que con la velocidad hasta los gusanos parecen líneas continuas sin dejar de ser puntos suspensivos.
Circular a tumba abierta te la abre y te la cierra sin importar quién la ocupe.
Circular a tumba abierta te la abre y te la cierra sin importar quién la ocupe.
Acelerar es querer estar delante. Estar delante significa tener todo atrás, lo grave y lo ligero.
Acelerar es salirse de la vida cuanto antes intentando alcanzar el perdón por haberla vivido, con alegría y sin dramas.
jueves, 26 de septiembre de 2013
DE CABALLOS Y BICICLETAS
Mis rocinantes músculos nada tienen que hacer frente a tus tubos de aluminio. En la carrera me deshilacho como frío pollo cocido para ropa vieja. Tu diseño se ha hecho expresamente para correr; y brillar; y lucir.
Terminaré siendo trazas en hamburguesas de importación detenidas por las autoridades sanitarias en la frontera. Terminarás en un lindo expositor de cristal cuidadosamente iluminado en el museo de la rueda.
Resoplo penosamente cada vez que me pongo al trote. Silbas con elegancia al deslizarte por la pendiente.
Tardé tiempo en descubrir que las herraduras no las había perdido en mi mejor competición, la cual no recordaba muy bien. ¿Herraduras? Nunca las tuve. ¿Competición decorosa? Jamás existió. En cambio tus ruedas no se pinchan y tus campeonatos no se pierden.
Vale que tan romántica puede ser una bicicleta de paseo como un caballo percherón en una película con música de piano y a cámara lenta, pero dime por qué los policías escogen caballos a bicicletas. En un caballo, imponen; en una bici dan risa.
Las carreras no han sido lo mío. Podíamos quedar en un punto a mitad del camino donde dan cerveza con papas y después seguir juntos, sin prisas, mientras hablamos de caballos y bicicletas con música de fondo, de piano por supuesto.
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