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jueves, 6 de febrero de 2014

QUÉDATE CON UN TONTO COMO YO


Si miras lo que soy me quedo sin argumentos para pedirte que te quedes conmigo.
El trabajo se me amontona, la guarida no me sirve, la flaqueza no depende de mi porcentaje de carne alrededor de los huesos. Rastros de incongruencias, perfume barato, aliento de ginebra y cerveza, desastre en los objetivos, belleza bien oculta, imbecilidad manifiesta, cabeza amueblada con madera carcomida, dignidad ausente. Quédate conmigo. Sé ver la dificultad que supone convencerte. Quédate conmigo. Dicen que los milagros no existen, en tu mano está hacer uno.
A las primeras de cambio consigo espantarte, sin planificación. Y aun así tengo los santos cojones de pedírtelo: quédate conmigo. Al lado de un tonto completo.
De carencias todos vamos sobraos, pero lo que a mí me sobra es la certeza de mis carencias. Carácter voluble de precisa indecisión. Susceptible como todos los engreídos que se creen víctimas de un complot mundial contra ellos. Incapacitado para mantener la más mínima dignidad como todo aquel que se permite hacer pucheros ante cualquier contrariedad con peregrinas justificaciones.
Aun así, te pido que te quedes conmigo. Al menos te intento seducir con la torpeza malamente oculta, como si fuera un ilusionista al que no le importa enseñar los trucos. Al menos me pongo colorao cuando vendo mis excelencias, porque no se puede vender lo que no se tiene.
Si miras lo que soy, verás lo que me falta: Tú.
Quédate con un tonto como yo.
Te prometo risas.
En serio.

jueves, 30 de enero de 2014

AMORES DESORDENADOS


En un rincón de la mente enferma se archivan los deseos más ingrávidos como subrepticios cardenales de pasión en una caja fuerte sin llave. El amor se engarza en el daño como la emoción en el peligro y la posesión en la entrega. 
Los latidos se baten mejor con tenedores herrumbrosos que con castas plumas de ángel. El enamoramiento fructifica mejor en un delirante lodazal que en una amable parcela. 
El deseo es un error impecable. Un habitáculo sin luz de sombras infinitas. Un pulcro golpe grasiento. Una pelea amañada. Sencillamente, un fatídico desliz. 
Los amores desordenados se acumulan en el dietario de la humanidad como las dignas soledades en los olvidados archivos de la ruptura humana. 
El amor no se mide por la cantidad de golpes recibidos. A no ser que sean recibidos por mentes enfermas o por corazones desorientados.    
El corazón es una máquina extraña, tanto como al cuerpo que pertenece. 
La vida es un escenario extraño, tanto como al mundo al que pertenece.
Por tanto el desamor es en definitiva un amor golpeado, pero ordenado.

jueves, 23 de enero de 2014

HOGARES ZANAHORIA


Todo el mundo necesita un hogar, pero no hay tanto calor para tanto frío. Hay casas sin amor, sin techo e incluso sin gente. En los buzones de una edificación recién terminada se acumulan avisos de desahucio. Desde el origen la toxicidad se ha desatado. Son tóxicos los préstamos a las constructoras, los planos de los arquitectos, los materiales y hasta los folletos publicitarios prometiendo hogares zanahoria. El mejor barrio es el que tiene más puentes. Allí, los mendigos no se atreven ni a pedir. En los puertos de ciudades con costa ya no atracan barcos, simplemente van a la deriva. En las promociones situadas lejos del mar los pisos pilotos no reciben posibles compradores, simplemente sufren atracos. Las casas prefabricadas hacen honor a su nombre y ni siquiera empiezan a hacerse. En estos tiempos la cosecha es tan improductiva que no da ni para zanahorias. Cuando no queda nadie para ser engañado, los trileros pierden el interés en mostrar su arte. Cuando no hay sangre que chupar, los condes vuelan blanquecinos hacia sus ataúdes de oro y grana. Todo el mundo necesita un hogar, sobre todo cuando las cosas se vuelven realmente difíciles. 

jueves, 16 de enero de 2014

EL OTRO BARRIO



La ley demográfica se ha inclinado a favor de la muerte. El recorrido se estrecha por la presión de los años en las columnas de cristal y por la dura sequedad en las viejas almas. Si el mundo conocido comienza a desaparecer quizá lo más apropiado sería dejar de hacer planes de futuro. Si el olor a tierra revuelta está en todos lados, mejor sería entregarse a ella sin hacer apenas ruido. 
Hay sepulturas esperando oportunidades. 
Las pasiones se archivan en necrópolis, tal vez por falta de estímulos. Los seres más canallas llegan y callan. Los más violentos suspiran por recibir lo que dieron. Y los demás tan solo depositan lo que ya no importa. Nadie quiere ser enterrado en un lugar que nadie recuerde pero, esa voluntad no se otorga el último día, se va fabricando desde el primero. 
Ya no caben más muertos en esta tierra. Ni en la otra. El hacinamiento colapsa cualquier desagüe. Nadie dijo que un bonito funeral te excluya de morir. Los espíritus vienen y se van con el frío viento del capricho esparciendo frágiles huesos por la tierra de la nada. El mundo es un cementerio rebosante incapaz de recibir más lágrimas fosilizadas. Tiene el estómago a punto de explotar y desea reventar. Desea tener un merecido descanso obedeciendo a la ley demográfica. 
Y encontrar un cementerio en cualquier piadosa estrella.