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viernes, 26 de diciembre de 2014

REENCUENTRO (A Gonso)


Desaparecer tumultuosamente, hacer un parón en el vivir, oscurecerse en mitad de un mes soleado, callar sin hacer ruido. Darse la vuelta para recogerse y esperar un tiempo nuevo hasta que aparezca algo mejor, hasta que la tormenta amaine o deje de inundar corazones exprimidos. Mejor será quitarse de en medio provisionalmente mientras queden ganas de volver a vernos y que todavía sea divertido. Entonces el reencuentro será valioso aunque todo haya cambiado porque, los que se niegan a cambiar se verán arrastrados por los cambios, o lo que es peor, serán pasto de la tumultuosa desaparición. La felicidad siempre estuvo en manos de la dúctil levedad. De goma fueron los deseos más profundos e inapreciables. Tras una despedida obligada quedan motivos para el reencuentro. Subir al pico de la confianza otorga buenas y malas caídas, pero sin temor a equivocarme, concluyo que siempre merecerá la pena.
A pesar de todo, ese todo no ha podido conmigo y estoy deseando volver a brindar contigo, ahora que ya no salimos a asustar de risa en la ciudad.

sábado, 20 de diciembre de 2014

ANTISOCIAL


Desde su más arqueológica infancia pidió a gritos que lo dejaran en paz. Se apartó, como buenamente supo, de la familia, de la muchedumbre y de todo lo que le identificara con cualquier club. Afianzó su fama de antisocial a golpes de ocultación, mimetizando su presencia en una agria ausencia rebelde. No sabía hacia dónde iba pero, un irrefrenable impulso le ponía en la dirección contraria a la de sus congéneres.
La incomodidad de la contracorriente jamás fue un obstáculo en su actitud, al contrario, era un fiable indicador para su decidida conducta antisocial. No le importó ir derecho a la ruina, malograr impunemente cuerpo y vida, reducir a un instante su diario o hurgar en los reveses, si con ello conseguía sentir el poder de la autosuficiencia.
En ocasiones, el cálido embaucador suspiro de la carne le hizo dudar en su convicción por mantener a salvo de impurezas corazón y albedrío. Tal vez el amor no fue suficiente para detener el volcán de su lúcida conciencia. Tal vez el amor, con su hermosa mentira, llegó tarde para disminuir el rotundo vacío.
Eligió ser antisocial simplemente porque serlo es intuir que la sociedad es un torpe y barato consuelo construido como una unidad paliativa contra la profunda y aplastante soledad humana.

jueves, 30 de octubre de 2014

EN BUSCA DEL SOL


Pedir algo cuando nada tienes es como buscar el sol bajo la tormenta. Reclamar más tiempo ante la muerte es como buscar al sol por entre un cielo encapotado. Para encontrar montañas en el mar hay que bucear en lo más profundo, allí donde más llueve. Predicar en el desierto es dialogar con tu propio besugo. Planificar la sequía bajo el temporal es utilizar lo ilusorio como paraguas, o saciar la sed con arena.
Los días soleados expulsan la humedad con permiso de las tercas nubes, calentando ínfimos sueños de vapor para que suban y desaparezcan.
Alguien debería parar la lluvia que empapa y pudre. El sol está ocupado en descifrar la viciada atmósfera que como sólido manto de mediocridad nos cubre.
A lo lejos se divisan más nubes negras llegando y la multitud busca guarecerse por entre tímidos refugios de papel. Buscar el cálido sol renegando de la fría tempestad es no comprender la ley del equilibrio.
El arcoíris solo se forma cuando se busca el sol en la llovizna.

jueves, 23 de octubre de 2014

NUBES GRISES ALARGADAS


Fue un día tormentoso como los que se atascan y se niegan a progresar suavemente, de esos en los que la balanza se inclina a favor del infortunio sin disculparse por ello.
Fue como un golpe en el mentón a cámara lenta, tras el cual se ve perder uno a uno los dientes, fotograma a fotograma. Fue uno de esos días en los que te preguntas qué has hecho mal para que todas las nubes grises alargadas del mundo te persigan, para que a tu paso se marchiten flores y propósitos, dejándote tan desconcertado como una única luz en la total oscuridad. Aquel tiempo se hizo eterno y dejó secuelas de tamaño insoportable al amputar cualquier fibra de discernimiento. Aquel día no pasaba ni por el empuje del siguiente, ni por la fuerza de un futuro peor. Y allí se enroscaba una larga línea sin final como candado sin llave. Fue un día más común de lo que parece. Cualquier ser humano lo ha padecido. Tocamos a uno por persona, o a más. Incluso hay casos documentados de gente en los que todos los días de sus vidas han sido tormentosos de principio a fin, con sus alargadas nubes grisáceas alrededor.