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jueves, 26 de febrero de 2015

CORAZÓN QUEBRADIZO EN PECHO INDOMABLE


La belleza del deterioro es un valor añadido cuando proviene de féminas sin pudor, de mujeres en calma ante la hecatombe, de cuerpos preñados de origen en el pleno y absoluto final. Ser ella es serlo todo. Nos traen como madres para llevarnos a la orfandad como pretendientes. Y si han desarrollado en su plenitud la autosuficiencia, nos matan. Cumplen su cometido fácilmente complicando el nuestro. Nos traen y nos atraen. Su fogosa generosidad nos da todo, al tiempo que todo nos quita. Salimos de sus vientres para pasar toda nuestra existencia deseando volver a ellos. La orfandad se nutre de nacimientos como la enfermedad de salud. Ellas lo saben y aun así continúan engrosando la lista de la continuidad. Parece que les haga gracia parirnos. No nos preguntan. Ni falta que hace. Saben que el espectáculo debe continuar.
Es su tozudez lo que las hace adorables a pesar de todo, a pesar de nosotros.
Tienen todo. Y todo lo dan.

jueves, 19 de febrero de 2015

DIFICULTADES


Al amparo de la extrañeza surgen las dificultades para vivir. Desde que recuerdo siempre fue igual. Tanta inutilidad acumulada en una misma persona produjo un mudo monstruo incapaz de articular palabras sensatas. Perdido y despistado opté por ser un ser antisocial y taciturno, quizá por no tener más a mano otras respuestas, otras opciones. Obligado a ganarme el respeto, acabé perdiéndolo. Luché contra la escena exterior sin comprender que era un simple decorado, sin apenas atisbar que la verdadera batalla se cuece dentro, bien dentro.
Las dificultades se me acumularon como lluvia en el mar.
Sin lucidez todo son sombras. Sin armas todo son derrotas. Y después de tanto darme contra mi propio muro he llegado a la conclusión de que no se me da nada bien vivir.
Espero que, al menos, la muerte se me dé mejor.

AMOR EN BRASAS


No hay canciones de amor. Son todas de amor en brasas, humos de amores calcinados. Hasta las que hablan de las primeras chispas son solo una llamada a los bomberos. Todos los amores acaban igual, extinguidos. Solo se diferencian en la cantidad de ceniza que dejan. Unos arden rápido, otros lentamente, pero, la mayoría olvidan la combustión. Tengo un amigo bombero que llegó a una lastimosa conclusión tras examinar decenas de incendios amorosos. Me dijo sin temblar que el amor no existe. Yo le dije, algo inseguro eso sí, que, de tanto manejar conceptos científicos, había perdido de vista el significado real de la palabra amor. Le dije con tenue voz para no ofender su intachable profesionalidad que, quizá el amor no sea amor si no ha sido abrasado, machacado, fundido hasta la desaparición. Él me miró con dulce paternalismo y, sin decir nada, me abrazó como se abraza a un amigo al despedirse en una estación. Supo en ese instante que yo sería uno más de los troncos condenados a la próxima hoguera que él debería apagar.

jueves, 12 de febrero de 2015

ES POR SU BIEN


En el buzón de su domicilio le llegó una carta de desahucio que, con educadas palabras, le invitaban a hacer las maletas y salir de su hogar como quien va a hacer un viaje de placer con el Imserso hacia la felicidad sin pagar nada por ello y sin billete de vuelta. Su bien organizado destino no tenía más que ser recibido con agradecimiento y alegría. Además, le daban un mes para no pensárselo. Por entre sus temblores al leer aquel poético requerimiento surgieron unas insignificantes dudas que no darían mucho de sí. Nunca imaginó un final tan desorientado al final de sus días. Pero tal cantidad de palabras irreprochables lo dejaban tranquilo y, sinceramente, lo de la tranquilidad sí le recordaba sus deseos de juventud al soñar con su vejez. Y salió de su casa con la certeza de que era por su bien. Los compromisos se cumplen.
Y él era un hombre de palabra.