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viernes, 4 de enero de 2013

UN NUEVO COMIENZO



La mejor forma de empezar el año es pensando en ti. Estirar el brazo y encontrarte.
Mirarme en el fondo de tus ojos. Deberte los trescientos y pico días que están por venir. Saciar la deuda. 
Ocultarme de lo demás bajo tu vestido. Ser inservible para todos menos para ti. 
Llegar a cualquier lugar antes de que me esperes. Reír antes de que termines el chiste. Desaparecer antes de que lo necesites. 
Cada año, el viejo mundo se muere con la esperanza de renacer a golpes de cambios. Para mi un nuevo comienzo es la continuidad. Quiero aburrirme de ti hasta la extenuación. Me divierte no tener sorpresas. Quiero tener mi futuro harto de pasado. Vivir extravagantemente me permite eludir frustraciones. Si caen macetas, que sea yo quien las tire. 
Enero será un buen año.
Todo lo que me espera corre tras de ti.
Voy a empezar el año robando una frase que no sé quién dijo: 
¿Quieres ser mi viuda?  

jueves, 27 de diciembre de 2012

SALIDA DE EMERGENCIA



En un cuerpo saturado se debe encontrar la salida de emergencia, en un cráneo con las ideas comprimidas, también; probablemente todo explote si no se encuentra, aunque bien mirado una salida¹ es. 
La física podrá resultar bárbara pero se la ve venir. En las fórmulas están los patrones, como en la Historia está incluida la repetición. 
El inofensivo vapor es un arma devastadora dentro de una olla exprés. Un padre pacífico es un portero de discoteca si no tiene nada con qué alimentar a sus hijos. En la presión es donde tiene sentido la salida de emergencia. En la vida es donde tiene sentido la muerte. Y en lo nefasto, la fortuna. 
Tengo el cuerpo ahíto de cansancio, la prole colmada de inexistencia y la mente comprimida por el vapor. 
Mi futuro es una necrópolis. Sin pasado digno de recordar. Fosa anónima y común.
Me aprietan cada uno de los órganos internos saturados de comprimido desorden. Igual reviento por no encontrar la salida. Pero tarde o temprano saldré. 
Lo juro. Tengo palabra. ¹Algo desperdigada quizá.

jueves, 20 de diciembre de 2012

TESOROS EN EL TECHO



Se balancea el tumor en el tórax como lo haría una lámpara en el techo tras un terremoto de alta intensidad. Doradas ideas se evaporan del magín como lo hacen las cifras de una cuenta bancaria de una sociedad sin ánimo de lucro en manos de un político-gestor-eficiente. 
En casas de asesinos se llevan las salpicaduras de sangre alrededor de los ojos de buey. En casas de víctimas no se suele instalar el gas de la justicia. Y en las pocas que lo tienen, se escapa y eleva porque pesa más que el aire.   
Las piscinas de las mansiones de los ex-presidentes no se usan como es debido, tan solo porque allí no se ahogan sus dueños.
Un tumulto reclama derechos. Un abogado se los niega. Las pancartas son globos desinflados e ilegibles en el cielo tras la disolución ejercida por las fuerzas aéreas de seguridad del Estado.
Allá arriba está la caja fuerte. Intentarán reventarla. Tal vez solo encuentren lo que ellos mismos depositaron. 
Se acaba un mundo para dejar paso a otro. A ver si queda alguien para contarlo. 

jueves, 13 de diciembre de 2012

GRACIAS POR NADA



Nada debo que el metal no cubra.
He dejado atrás manutenciones hipotecadas. Colaboraciones fraudulentas. Engañosos extractos de bancos. Palmadas en la espalda con los dedos cruzados. Pagos confiados de chequeras falsificadas. Besos que desecan mofletes sonrosados. Compartimentos nunca compartidos.
Os dejé mi manojo de llaves bajo el felpudo. Desesperé al no encontrar las vuestras. 
Tengo lo que sé. Sé lo que no tuve. 
Luminosas baratijas semejando diamantes. 
Tomad lo que di porque no habrá más. 
Si mi daño fue vuestro placer, aceptar mis debilidades os despojó de la jurisdicción para decepcionarme.
Lo que hubo allí se quedó. 
Olió a descomposición menos para mí. Aunque para ser sincero, reconozco mi aportación necesaria de mugre, indolencia y necedad en aquel vertedero donde todos fuimos titulares.
Agradecido desaparezco. Si no fui importante entonces, no lo seré ahora. 
No guardo rencor. Volvería a entregar lo que jamás quisisteis. 
Si el tiempo supiera retroceder le seguiría como el relámpago al trueno.
Volveré a exponerme. Pero ante nuevos riesgos.
Lo dicho: gracias por todo.