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jueves, 13 de diciembre de 2012

GRACIAS POR NADA



Nada debo que el metal no cubra.
He dejado atrás manutenciones hipotecadas. Colaboraciones fraudulentas. Engañosos extractos de bancos. Palmadas en la espalda con los dedos cruzados. Pagos confiados de chequeras falsificadas. Besos que desecan mofletes sonrosados. Compartimentos nunca compartidos.
Os dejé mi manojo de llaves bajo el felpudo. Desesperé al no encontrar las vuestras. 
Tengo lo que sé. Sé lo que no tuve. 
Luminosas baratijas semejando diamantes. 
Tomad lo que di porque no habrá más. 
Si mi daño fue vuestro placer, aceptar mis debilidades os despojó de la jurisdicción para decepcionarme.
Lo que hubo allí se quedó. 
Olió a descomposición menos para mí. Aunque para ser sincero, reconozco mi aportación necesaria de mugre, indolencia y necedad en aquel vertedero donde todos fuimos titulares.
Agradecido desaparezco. Si no fui importante entonces, no lo seré ahora. 
No guardo rencor. Volvería a entregar lo que jamás quisisteis. 
Si el tiempo supiera retroceder le seguiría como el relámpago al trueno.
Volveré a exponerme. Pero ante nuevos riesgos.
Lo dicho: gracias por todo.  

viernes, 7 de diciembre de 2012

TODA LA BELLEZA DEBE MORIR PRONTO



La muerte temprana de la belleza le roba lo más preciado a la descomposición, a la enfermedad y a la lenta decadencia. 
Una pregunta se conserva si esquiva la respuesta. Los colores se mantienen intensos si se protegen de la luz. El alimento inutiliza su caducidad si no es digerido. Un clavo no se rodea de pus si no penetra en la carne. Un ser no muere si nunca nació. Las batallas no se pierden si no se celebran. El primer día perece cuando deja que los siguientes lo entierren en cualquier vulgar calendario. La rosa más radiante no deja de serlo al ser cortada sino cuando una nariz innoble saquea su aroma. Un instante sobrenatural se hace mediocre cuando figura en una hoja de cálculo. La belleza debe morir cuanto antes, en una canción, en un poema. La rosa debe secarse en las páginas de una novela imposible de leer al estar escrita con tinta de rápida evaporación.
Los recuerdos son terrones de falsa azúcar.
Las tumbas ocultan bellezas. Las vidas, horrores.

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA LLEGADA



Trátame con dulzura si llego. 
Decaer no tiene que ser traumático, más que nada por no haber estado nunca arriba. Las escaleras son caminos quebrados en dirección al sótano. 
Trátame bien si rompo la cinta de llegada. Besos y flores. Agua fresca y batín a cuadros. Sonrisas o carcajadas también me valen. 
En ti deposito mi memoria cuando la pierda. Recuerda cuánto te quise. 
Cuando llegue habré triunfado si queda alguien cerca sin suficientes motivos para odiarme. Alguien a quien mis tozudos disparates les sean livianos, simpáticos, inofensivos. De mí depende llegar con posibilidades de que lo anterior se cumpla. Y si mis dientes se caen será por haberlos apretado con fuerza para conseguirlo. 
Unos llegan antes que otros. Y no es lo importante. Otros se quedan como estaban al salir. O peor. Y eso sí es importante evitarlo. 
Trátame con ternura si lo he merecido. Besos, susurros. Abrazos, canciones. 
Aunque sea un amasijo de huesos o una cáscara quejumbrosa trátame bien si llego, para que la muerte recoja un alma querida, inservible para ella, insobornable por tanto.

jueves, 22 de noviembre de 2012

TENER O NO TENER



Las sombras no tienen luz, pero la necesitan para ser. Creen que se bastan a sí mismas, pero nacen y mueren gracias a la luminosidad. Luego las sombras son vampiros ignorantes.
El país que tiene riqueza procura conservarla vendiendo zanahorias colgantes a los vecinos los cuales muerden al aire dejando saliva hambrienta en el muro del engaño.
La historia se repite tristemente debido a su dificultad para aprender. Te dicen que debes hacer bien las cosas, pero el premio se lo llevan los tramposos. 
Arriba y abajo. Tener y no tener. Amos y esclavos. Capricho y necesidad. Residencias de verano y chabolas. Tarjetas de crédito y agujeros en los bolsillos. 
Somos de carne y nos obstinamos en rodearnos de muros, sin pensar que una pequeña gota de sangre aguada percutiendo insistentemente en los tejados puede derrumbar cualquier oscura construcción, haciendo un boquete por donde entrará la luz convirtiendo en polvo a los vampiros. Y los niños jugarán con sus capas en medio de las calles repletas de muros derribados.